martes, 21 de enero de 2014

Frenesí 02º - Creced y multiplicaos


Yukino - Más fuerte.

Fenris - Hawke...

Y - ¡Más, más y más!

Fenris - ¡Te voy a romper los huesos!

Y - Tratándose de ti, te está permitido. Recomendado incluso. ¡Rómpemelos! ¡Rómpeme cada uno de ellos! Que se me resquebrajen bajo tu peso, que me abran la carne mientras te hundes y ahogas en estos ojos míos que no han de dejar de contemplarte un solo instante, mundo mío, para que pueda sentirte por entero...

Fenris - [Crac]

Y - [-36 puntos de vida] Ah... Vale, estoy sangrando: ya puedes soltarme la mano. Quizá no haya sido tan buena idea, ahora habrá que ir al médico. No me mires, no me mires, ¡no me, no me, no me mires, ignora mi rubor!

Fenris - A eso no estoy dispuesto.

Y - Hum, definitivamente ha valido la pena...

¡Ring~♪!

Fenris - ¿Oyes eso?

Y - Estoy muy concentrada en envolverte entre mis brazos, en acariciarte las mejillas, en arañarte ligeramente con las uñas para que no gires la cabeza, ¿qué voy a oír? Salvo los latidos del propio corazón...

¡Ring, ring~♫!

Fenris - ¡Lo he vuelto a oír!

Y - Yo no oigo más que tu embriagadora voz, amor mío.

Fenris - Hawke: no.

Y - ¡Estrecho!

Fenris - [Shock... e indignación] ¿¡Qué me has llamado?! [¡+20 de rivalidad!]

Y - ¿¡Es que te he arrastrado a un callejón oscuro para nada?!

Fenris - [Indignado en grado sumo] ¿¡Has pensado en la posibilidad de que sean enemigos?!

Y - ¡Me da igual! ¿¡Pero es que no tienes ganas de abrazarme?!

Fenris - ¡No! ¡No tengo ni puñetera gana de abrazarte!

¡PASH!

Y - ... [En el sucio suelo] ¿Qué acaba de pasar?

Ace de Corazones - ¡Te has llevado tu merecido!

Y - Por las cenizas de Andraste, dime que el golpe del rechazo ha sido tan duro que me ha fulminado y ahora además de pesarme la cabeza sufro alucinaciones. 눈_눈

Fenris - No te mereces menos. [Recogiéndola rápidamente]

Y - ¡No te pongas de acuerdo con mis alucinaciones! Ay, no, no, ¡espera! Se me ha enredado algo en el pelo...

¿¡Un conejo?!

Y - Con hambre... [Y entre sus manos]

Ace de ♥² - ¡De nada!

Y - ¿¡Es que una no puede pasear de la mano con el elfo de sus entretelas por Altaciudad hasta escandalizar a los nobles, arrastrar discretamente al susodicho hasta un callejón medianamente oscuro y disfrutar del amor sin que la molesten?!

Ace - ¡Hay tantas respuestas para eso!

Fenris - Y todas negativas.

Y - Te mordería ahora mismo. Da gracias a qué esté oscuro, alucinación malnacida. [Rascando largas orejas, juntándose a Fenris] ¿Qué haces aquí?

Ace - [Tocar el timbre] ¡Te los dejaste en casa!

Y - Y media nevera. [A la par que su mano buena acaricia al conejo y su mejilla se restriega contra la parcela desnuda del brazo de su elfo, lo taladra con la mirada] Me dejé muchas, muchas cosas en casa...

Fenris - [Le echa el ojo a uno, le echa el ojo a otra...]

Ace - ¡Por eso te las he traído en bicicleta!

Tanto Y como el conejo - [Horror]

Fenris - [El ojo se decanta por él] ¿Qué es eso?

Y - ¡Es un artefacto móvil de dos ruedas! ¡Es como una carreta! ¡Es el ¡futuro! de las carretas! No es magia, te aseguro que no, no, no, no...

Fenris - [Despacio] De acuerdo.

Y - Es un avance científico. ¿¡Y sabes qué?! ¡He tenido muchos exámenes! De Romanticismo, que no me fue mal, de Retórica Latina, que fue bastante bien porque era un poema de Góngora, de Historia de la Lengua, que fue dificilísimo porque tenía que analizar un texto medieval de Alfonso X el Sabio y evolucionar una palabra del origen latino al castellano de finales del medievo ¡y solo en eso último tardé unos 35 minutos! [Conejo por sombrero] Fue una pesadilla... Pero he sacado muy buenas notas en otras. En el último examen de Literatura y Pensamiento del siglo XX saqué un 9,5. En los trabajos de Romanticismo, un 7,5 y un ¡10! Ese me lo gané con el que titulé "El señor de Bembibre como ejemplo de la función del paisaje en el Romanticismo". Largo pero efectivo.

En Retórica he sacado un 8 de nota final. ¡No podría alegrarme más de quitarme de encima esa asignatura! La profesora no era desagradable al principio, ni después... si no se le hablaba. ¡Qué mujer tan irritante! Cada vez que se le dirigía la palabra o se le preguntaba algo, ella interrumpía en cada pausa y hasta en cada sílaba del temerario que se atreviera a abrir la boca, dejando toda palabra sin finalizar y a ambos sin entenderse, conduciéndonos a quince minutos mínimos de insufribles balbuceos a gritos. Lo peor de todo es que cuando el pobre desgraciado terminaba la pregunta entera después de infatigable insistencia, exclamaba "¡Pero haberlo dicho antes, que nos habríamos ahorrado todo esto!". ¡Pues si le hubieses dejado terminar la frase te habrías enterado desde el principio!

Lo peor de todo es que una de las alumnas era de su edad, de unos cincuenta años, e igual de impertinente. La horma de su zapato. La una interrumpía impunemente a la otra clase tras clase hasta acabar a gritos...

Fenris - ¡No sé de qué me estás hablando!

Ace - ¡Ja, ja, ja, ya te acostumbrarás!

Fenris - [Pasa de ellos y examina la bicicleta]

Y - Me siento tan sola sin ti a mi lado... [El conejo recibe arrumacos]

Ace - ¡Pegajosa!

Y - ¡Aguafiestas! ¿¡Tenías que traer la bici aquí, sabiendo como sabes la de problemas que hay en esta ciudad con la magia y los trastos raros?! ¡Por muy cansada que esté de tener que ir a patita a todas partes, este no es nuestro barrio!

Ace - ¡Esta ciudad también tiene que acostumbrarse a tus excentricidades!

Y - Nuestras excentricidades. [El conejo recibe muchos arrumacos] Hum, ¿tantos conejos hay desde que nos mudamos?

Ace -  ¡Ahora hay cinco generaciones más y una sexta en camino!

Y - [Unos tantos y otras tan poco] Narrador, no te metas conmigo. [Pides imposibles] ¡Narrador...! [Imposible] ¡Muy posible! [¡Imposible!] ¡Es posible! [¡Imposible!] ¡Es absoluta, completa y definitivamente...! [Im-po-si-ble]

Fenris - [Frustrado] ¿¡Con quién estás hablando?!

Ace - ¡También te acostumbrarás!

Fenris - [...] Tú eres el de la última vez.

Y - [¡Im...!] ¡Po...!

Ace - ¡Ah! ¡Me reconoces!

Y - [Sudor] Puedo alcanzar a comprender que te tomes un momento de silencio para asimilar la información, discernir la necesidad de dar un par de vueltas en derredor y de apretarte las sienes, incluso que sin previo aviso le hayas dedicado tus ojos en un momento de insólita y espero irrepetible revelación sin que me maten del todo los celos, ¿¡pero por qué le estrechas la mano?! [¡Escándalo!]

Fenris - Es un saludo, Hawke.

Ace - [Sorprendido] ¿Te caigo bien?

Fenris - No eres un mago. [Gira la cabeza hacia Yukino] Es un buen guerrero.

Y - ¿¡Y con eso basta?! ¡Este energúmeno no será ni mago ni esclavista, pero me clavó en una silla!

Fenris - [Disgusto] Se lo hice pagar con creces.

Y - ¿De verdad? ¿Realmente es posible que este "caballero" sea castigado o salga herido siquiera? Pero afirmas que lo hiciste. En su momento. [El conejo lo está pasando mal con tanto arrumaco] Y con eso ya se ha ganado tu respecto. [Aura negra] ¿Qué sucedió en aquella habitación cerrada? [Modulación de voz negra] ¿Qué ha hecho este hombre para merecerse los escasos apretones de tus manos que yo codicio? [Palabras negras] Vas a tener que revelármelo.

Fenris - ¡¿No sois amigos?!

Y - A mí... ¡A mí no me la aprietas así!

Ace - ¡Esa mano sanguinolenta indica lo contrario! [Se coloca tras ella] ¡Conque te caigo bien...!

Y - [Nota el cosquilleo de su aliento en la nuca] ¡Me estás matando!

Esto me da mala espina.

Ace - Los latidos del corazón de Yuki son el mejor sonido del mundo, ¿verFFT?

Y - [Le ha metido los dedos en la boca] ¡JA, JA, JA!

Conejo - [Huyendo a la cesta]

Ace - [¡Ñam!] ¡Ja, ja, ja!

Y - ¡JA, JA, JA! [¡Adiós, mano buena que zarandea! ¡Hola, sonrisa retorcida, labios mordidos, hinchada vena del cuello!]

Fenris - [Alarmado] ¿Qué pasa ahora?

Y - ¿Qué va a pasar? ¡Así es como converso yo con mis amigos! ¿No ves mi gran sonrisa? ¿No es interesante mi artefacto móvil de dos ruedas? ¿No quieres examinarlo? Sí, sí que quieres. Examínalo a fondo, no te fijes en nosotros, es normal que nos clavemos las uñas el uno al otro mientras nos contamos nuestro día a día. [Empujando al desgraciado al rincón del callejón] Intentaron robarme en el metro, ¿te lo puedes creer?

Estaba yo tan tranquila charlando en un rincón junto a una de las puertas del subterráneo transporte público con Irene, una compañera de facultad de la rama de filología inglesa, cuando vi que un hombre se me acercaba. O quizá me di cuenta cuando ya lo había hecho. Era un hombre flaco y larguilucho, de postura extremadamente estirada y rígida, de un cabello rubio oscuro, poco arreglado, a media melena, con barba y bigote bien recortados... medianamente bien. Tenía dos ojos de un color que no recuerdo, pero sí recuerdo su mirada. Había en ella un brillo sucio.

Ace - ["El desgraciado" le lame los dedos]

Y - [Atrapa esa lengua rastrera entre uña y uña] Por un momento me pareció que me miraba por encima del hombro. Permanecía muy rígido a mi lado y se rozaba con mi bolso de la universidad. No le di importancia y continué con el diálogo. Pensé que le molestaba, como a todo el mundo, porque mi bolso es enorme (en él llevo la carpeta, los libros y demás), así que me aparté de él. Pero no se movía de allí. El metro se detuvo en otra parada más y abrió sus puertas, y ese individuo estaba tan cerca... Me comenzó a molestar a mí y pasé de curiosear por el rabillo del ojo a cerrar la boca y contemplarlo descaradamente, ¡no se merecía otra cosa el maleducado!

Él no me devolvió la mirada. La tenía fija en la pared. Durante unos segundos que se alargaron en la mente y la memoria, observé cómo descubría los secretos del universo en la blanca pared metropolitana. Supe que me ignoraba deliberadamente. Entonces caminó y desapareció a paso sosegado por entre las puertas del ferrocarril justo antes de que pitaran con estridencia. Pensé inmediatamente en lo raro que era que hubiese salido en ese preciso instante. ¡Qué raro! Si quería salir, debería de haberlo hecho antes, me dije. Llevaban un buen rato abiertas, al fin y al cabo.

En ese pensamiento habría dejado la experiencia de no ser porque en cuanto voló de mi mente al ponerse en marcha el tren una señora me llamó la atención con un altísimo: "¡Chica! ¿Tienes el monedero abierto?". Y yo, aturdida, "¿Qué?". "¡Que si tienes el monedero a la vista! Ese hombre te estaba abriendo la cremallera del bolso". Vaya, pues gracias por decírmelo cuando ya es tarde para denunciar al ladrón. Efectivamente, tenía la cremallera del bolsillo trasero medio abierta. Pero ahí no guardaba nada, y el resto estaba a salvo. ¡Qué suerte, todo quedó en un susto! Me cambié el bolso de hombro y reanudé la amena conversación.

Ace - [Le sorbe la sangre]

Y - [Guantazo]

Ace - [Bofetón]

Y - [Lo coge por el cuello del abrigo y ¡del impulso...!]

Y y Ace - [Caen al suelo]

Fenris - [Pincha una rueda] ¿¡Qué...?!

Y - [Le sangra la nariz] Ji, ji, ji...

Ace - [Como un pincel] ¡Ja, ja, ja! [La pellizca]

Y - [Le tira del pelo] ¡Jo, jo, jo!

Ace - ¡Ja, ja, ja! [Estrangulándola]

Y - [Arañándole cara, cuello y clavícula] ¡JH, hA, Ahhgfk! [Y berreando algo parecido a una risa, haciendo caso omiso de la inminente asfixia]

Fenris - [La agarra por un brazo y la levanta, sumamente hastiado]

Y - ¡Con, cof, cofof...! [Se aclara la garganta. Su caja torácica se hincha y se hunde, se hincha y se hunde...] Qué guapo estás cuando frunces el ceño, harto de todo, amor mío.

Ace - ¡Cuántos han oído eso!

Y - ¡Cállate! Me... [Pausa. Cierra los ojos... Los abre... Reanudando] Falta el aire... ¡Qué virilidad tan bella se muestra ante mis ojos cuando me sostienes aunque solo sea por un brazo, cuando me evitas la caída a la que me abocan estas piernas! Y solo he tenido que... mantener una mesurada conversación animada con el que supones mi... mi amigo... para disfrutarla...

Fenris - No te voy a pedir explicaciones...

Y - ¿Y a que no hay ningún pero? ¡Claro que no! ¡Porque nuestro amor se basa en la confianza! En la confianza unilateral, ocasionalmente. ¿Será esta una de esas ocasiones? ¡Solo tú puedes saberlo, solo tú, mundo mío, tuétano de mis huesos, arteria de mi corazón! Porque yo únicamente puedo besarte en la mejilla... [Muac~♥]

Y despedirme de ti. Despedirme con todo el dolor de mis entrañas, y alejarme por caminos poco transitados montada en el artefacto móvil de dos ruedas, dando un rodeo por el Monte Hendido y luego por callejuelas desiertas, para echarte de menos y verte luego con ansias renovadas en El Ahorcado. [Se monta] ¿Que es una taberna inmunda? También es la única que tenemos y en la que nos reunimos todos, en la que juegas a cartas con nuestros compañeros. [Pedalea] ¡Adiós, mundo mío, adiós, hasta luego!

¡Oh, qué bella distracción!

Fenris - [Y lo deja ahí, con un palmo de narices]

Ace - A eso ¡tendrás que acostumbrarte!

Fenris - [Los tatuajes ¡refulgen!]

Hora y cuarto más tarde, en la finca de Yukino...

Yui - [Escribiendo en el escritorio a la luz del candil] Día 21 de Enero de 2014. Las instalaciones han finalizado exitosamente. Sin embargo, el conjunto extraído del revoltijo de habitaciones modernas y medievales, así como de elementos antiguos y electrodomésticos de última generación, es agobiante cuanto menos. Si bien me alegra un mundo no tener que lavar la ropa a mano. El lavabo es una bendición.

[Suspira, mira al techo y reanuda la escritura] Ella se marchó sin despertarme siquiera al despuntar el alba, imagino bien adónde. No la he visto a en todo el día. Estoy tristísimo...

Y - ¡Yui!

Yui - Tengo una fantasía tan activa que hasta sueño despierto que ha abierto la puerta con ese ruido suyo tan característico de cuando tiene prisa y ha vuelto y me llama por el nombre.

Y - ¡El conejo ha evolucionado a liebre!

Yui - Ha vuelto y desvaría, que no varia. Noto incluso en mi cuerpo el cosquilleo de sus dedos, la tela que se humedece con el contacto, el oxidado olor a sangre que la envuelve... El poder de la mente es fascinante.

Y - [Estirándole las orejas]

Yui - ¡Ay, ayayay aaaay!

Y - ¡Hazme caso, caray!

Yui - ¡Yuki-sensei, eres tú de verdad! [Frotándose las enrojecidas orejas, que de repente tiene húmedas] ¿¡Qué te ha pasado en las manos?!

Y - Lo de siempre, pero ya me he puesto un pañuelo. ¡Sígueme! [Dirigiéndose a las escaleras] ¡Buen chico!

Yui - [Muy feliz]

Y - El pasado 29 de noviembre fui de compras navideñas con Candy, ¿sabes? [Subiendo peldaño a peldaño] Fue una tarde épica. Era la primera vez que quedábamos y había sido por casi estricta necesidad. ¡Estaba desesperada, como cada año, porque se acercaba la larga temporada alta de exámenes y trabajos de diciembre, así como los Especiales del susodicho mes, y no tenía ni idea de qué regalarle a la familia! Resultaba evidente, viendo mi calendario, que me iba a ser imposible hacerlo todo sin precipitarme por la siempre tentadora ventana, de modo que por lo menos el asunto de Nochebuena quería tenerlo resuelto con antelación y sin que me pillara el toro.

Con ese fin ¡me puse manos a la obra! y arrastré a mi colega universitaria conmigo al centro para iniciar la búsqueda de los regalos no planeados. Nos pateamos un buen trozo de la ciudad, con las luces de colores propias de fechas tan señaladas sobre nuestras cabezas, entramos en una tienda y en otra y en otra... hasta que nos rendimos y entramos en El Corte Inglés. Era la mejor opción teniendo en cuenta que no tenía ni idea de qué comprar.

Así fue como pasamos de patearnos la ciudad a patearnos cada una de las siete u ocho o nueve plantas que tendría el maldito edificio (perdí la cuenta), repitiendo y subiendo y bajando y dando vueltas durante horas hasta que nos mataron los pies y mis mejillas se encendieron como un semáforo en rojo para gritar "¡Un descanso!". O que la piel se había cortado por el frío. O que tenía calor, porque no me había quitado el abrigo por comodidad, que bastante cargada iba ya. O por todo a la vez: estaba muy cansada.

El regalo de mi señora madre fue el más fácil de encontrar. Vimos varias cosas, pero nos decidimos por un pequeño joyero blanco, trenzado, perfecto para ir de viaje y transportar cuatro joyas sin preocupaciones. ¡El resultado fue más que satisfactorio! Los que correspondían a los hombres de la casa, por el contrario, fueron más complicados. Dábamos vueltas por la sección de hombres y la revelación se escabullía y me eludía. Examiné corbatas, objetos extraños relacionados con cartas y artilugios pintorescos, pero nada. Hasta que el recuerdo de las manos de mi señor padre, cortadas por el frío, acudió al cerebro y al rescate. ¡Le compré unos guantes de ante! Creo. ¡Le compré unos guantes! ¡Y le gustaron!

¿Pero qué hacía con mi hermano? El día anterior le había regalado una cajita de herramientas por su cumpleaños que lo había vuelto loco de contento (¡los hombres y sus juguetes...!). ¿Qué le regalaba ahora? Candy y yo repasamos escaparate por escaparate, planta por planta... hasta que me rendí y le compré una linterna. Contra todo pronóstico, le entusiasmó. Tanto que me arrepiento de habérsela regalado: ahora me acosa con su luz de día, de noche, despierta o medio dormida, me ciega y ¡me harta! Hermanos mayores...

¿Qué pasó con el toro, pues? Al final me pilló en otros asuntos, ¡pero no en aquel! [Entra en el cuarto de baño] En cuanto a mí, recibí bastantes regalos en Navidad que me encantaron. Ropa, un collar compuesto por un pequeño reloj de bolsillo con grabados florales, otro por una llave que me recuerda al Kingdom Hearts, un peine iónico para el pelo, un calendario de gatitos, perfume... ¡pero el que más me gustó fue el que recibí el día de mi cumpleaños!

Yui - [Entre la ilusión y la incredulidad] ¿Has venido a contarme tus anécdotas?

Y - ¡Y a arreglarme! [Lavándose las manos] Tengo muchas cosas que contar, muchas anécdotas pendientes. [Desinfectándolas] Como el día de mi cumpleaños, que bien sabes que celebro invitando a comer a mis amigas y yendo al cine con ellas. ¡Este año fue toda una aventura! [Recolocándose los huesos con un ¡crac, crac, crac!] ¡Iiiif! Pero antes de relatártelo, he de decirte que estoy emocionada. ¡Smille y Bestia Parda me hicieron regalos, aunque no hacía falta! Sé que no es la primera vez que lo hacen, pero sí es la primera en que lo hacen exentas de motivación ajena, es decir, sin que nadie las empuje a ello. [Tiritas por todas partes] Me regalaron mis bombones favoritos y una caja de cremas corporales... que Smille compró únicamente por lo bonita que era la caja. Y es verdad que es muy bonita.

No obstante, he de insistir en que mi regalo favorito me lo regalaron en casa. Mis padres me regalaron pendientes y un abrigo, y mi hermano...

¡La taza exclusiva del Dragon Age II!

Y - ¡Y es una taza única en el mundo! ¡Él mismo la diseñó a partir de la portada del juego, la encargó fabricar en una empresa española que, no sé por qué, está en Inglaterra, y ahora es mía!

Al principio es negra como el tizón, pero ¡cuando le pones líquido caliente dentro, aparece lo que ves en la imagen! ¿No es precioso? Tiene tres tonalidades distintas, ¡realizadas por mi hermano! La que puedes ver empezaba a oscurecerse con una hermosura digna de la mano más profesional. [Emoción] Finalmente el bachiller artístico le ha servido de algo. [Abre el armario]

Yui - ¡Sensei!

Y - ¡Chis! [Dentro del armario] ¡Que hay que proseguir con la aventura de mi cumpleaños! Tal y como he apuntado antes, cada año invito a comer y al cine a mis dos mejores amigas Smille y Bestia Parda, porque una o dos veces al año no hace daño, pero este aniversario ha sido especial: íbamos a ir a un restaurante japonés de sushi creativo.

Habíamos ido una sola vez antes, por recomendación expresa de Smille. Las expectativas que albergaba en aquel entonces no eran muy elevadas que digamos (por lo de "sushi creativo"). De hecho, estaba bastante convencida de que solo me gustarían un par de cosas, el sushi más simple... ¡me gustó todo! No solo la comida, que estaba de rechupete, ¡mmm!, sino todo el restaurante. Se trataba y se sigue tratando de un bufé libre limpio, elegante sin excederse ni llegar al extremo de tener que vestirse de gala para poder entrar, ¡y muy bien servido! [Sale del armario]

Yui - ¡Uah! [¡Se ha cambiado de ropa!]

Y - [Peinándose en el espejo] Se diferencia del resto de bufés, ya que en en lugar de ir a buscar la comida expuesta por todo el recinto, se pide de la carta cuanto se quiera, sin límite de platos, y los cocineros lo preparan en el momento y te lo traen. ¡Es fantástico! Te llega recién hecha, caliente, bien presentada y definitivamente perfecta, ¡y luego aún se puede pedir más si se tiene un pozo sin fondo por estómago! El día que fuimos por primera vez estaba prácticamente vacío y fuimos excelentemente atendidas. ¡Y estaba todo taaaan rico! El único defecto que le encontré fue la carta en sí. Se nota que no saben mucho español, pero qué se le va hacer.

Me satisfizo tantísimo que lo único que quería era volver, pero como el precio fijo (por mucho que valiera la pena) era un poco caro para repetirlo a menudo y para más inri el restaurante está lejos, esperé meses y meses... ¡hasta el día 6 de Diciembre, en el que por motivos de horario común celebramos por adelantado el cumpleaños!

¡Ahh, tanto tiempo esperando con impaciencia el momento de saborear de nuevo ese rollo de sushi de anguila frito, el tempura de langostinos, el maki, el sashimi, el pollo y el pato~♥! Hacedor, que se me vuelve a inundar la boca...

En fin, lo teníamos todo planeado. Habíamos quedado a las 12:30 del mediodía para ir con tiempo desde casa de Smille, base de operaciones usual. Estaríamos allí en una hora, con suerte, y luego podríamos ir al cine dando un paseo. ¿Qué sucedió? Que no sopesamos el factor Bestia Parda.

La noche anterior se había ido de fiesta, se durmió por la tremenda resaca y/u otras secuelas que le tendrían que haber quedado aunque solo fuera por la falta de sueño y apareció a las tantas. ¿Y qué pasó entonces? Que cogimos el metro y los autobuses tarde. ¿Y luego? Que nos perdimos. Hubo de ser de risa el cuadro que formábamos las tres, corriendo por todas partes. ¿Y después? ¡Que cuando por fin encontramos el dichoso restaurante y se me inflamó el pecho de pura ilusión, eran las 15 p.m y estaba de bote en bote!

Yui - Vaya por Dios.

Y - Ejem.

Yui - Vaya por el Hacedor.

Y - ¡Ahí no cabía ni un alfiler! [Retoques finales] Me alegré de comprobar que el negocio iba viento en popa, pero la rapidez con la que nos atendieron en el pasado se resintió considerablemente. Pese a todo hubo suerte entre tanto cúmulo de desdichadas desdichas y encontramos una mesa decente en la que esperar llamar la atención. Smille, como camarera que ha sido casi toda su vida debido al negocio de sus padres, que es un bar, se mostró la mar de comprensiva. Así como sensible  cualquier queja. ¡Y comimos! ¡Y bebimos! ¡Y nos llenamos! Y quedamos satisfechas.

Pero la felicidad que proviene de una panza repleta no es tan duradera como cabría esperar, menos aún si lo que sigue a esta es una carrera hasta el cine de La Maquinista. [Se gira y lo encara] ¡Qué lejos estaba! ¿A qué hora íbamos a llegar? ¡Ni el Hacedor lo sabe! Nos zambullimos en el metro, nos apretujamos entre el gentío, corrimos por la calle, empecé literalmente una carrera con Bestia Parda por el puente que nos conducía a nuestro destino, esquivando la muchedumbre de transeúntes esparcida por cada adoquín del suelo, perdimos a Smille en el ínterin de la competición porque se negaba a acelerarse por grande que fuera la prisa, estuve al borde de quedarme afónica de tanto respirar a inmensas bocanadas el gélido aire de las nocturnas 18 p.m...

Y el Destino quiso que el día fuera redondo regalándonos una cola de medio kilómetro para comprar las entradas. Bestia Parda, impelida o por la culpabilidad o por el instinto práctico de que hace gala en tales ocasiones, qué sé yo, demostró su habilidad felina escabulléndose por todas partes en busca de una solución rápida. Mientras Smille y yo nos instalábamos en la cola de la cola y escandalizábamos quizá a los integrantes de la susodicha con nuestras habituales charlas sobre yaoi (ojalá eso hubiese espantado a alguien, habríamos avanzado), ella marchó rauda y veloz hacia algún cajero en el que comprar las entradas tras consumir todas las opciones posibles. Volvió pasados quince minutos sin éxito alguno, ¡pero lo intentó!

Otros quince minutos después descubrimos que también se podían comprar las entradas en la cola de las palomitas, pero ya habíamos recorrido media longitud de la serpiente, por lo que nuestra loba solitaria optó por sumarse a los de dentro mientras nosotras nos quedábamos fuera. No podría haberla acompañado aunque quisiera: ¿cómo nos íbamos a comunicar si era Smille la que se quedaba sola? ¡Ella nunca tiene saldo! De modo que seguimos avanzando. Se produjo una escena entre lo cómico y lo violento cuando ambas encabezamos ambas colas a la par. No, más bien se produjo un diálogo de besugos. Pero bueno, regañinas posteriores a parte, compré esas ansiadas entradas y... ¡al cine!

Después de volvernos a perder, cosa que ahora me hace reflexionar seriamente sobre nuestro parece ser nulo sentido de la orientación en grupo, entramos en una sala nueva acabada de construir por la que me había cobrado un extra (a esas alturas aceptaba lo que fuera), una sala amplia y espaciosa que disponía de una pantalla aún más amplia y espaciosa. Era el rectángulo usual con un cacho más que lo convertía casi casi en un cuadrado. Estaba oscuro. Me tropecé. Me empapé de Coca-cola. Bestia Parda me mató con la mirada. ¡Qué día tan redondo!

No obstante, fue comenzar En llamas y perder el mundo de vista. ¡Fue tan emocionante! Han sabido adaptar el libro a la perfección, ¡qué maravilla! El gozo que nos produjo la película fue el broche de oro de la celebración, que a pesar de todo se convirtió en un recuerdo divertido que atesorar. Lo que más me gustó, con diferencia, fueron las reacciones de mis amigas, en especial la de Bestia Parda. Al apagarse las luces, nada más aparecer los créditos, exclamó: "Impresionante".

A las dos les encanto tanto como a mí. Y como yo me he leído la trilogía de Los Juegos del Hambre y ellas no, nos pasamos todo el trayecto y gran parte de la hora que tardamos en separarnos del portal de mi edifico para despedirnos charlando sobre nuestras impresiones y el argumento. Oh, los efectos especiales y la ambientación también se merecían el galardón de lo inmejorable. ¿Por qué me miras así? ¿Crees que me ciega el amor, la fascinación por la película, el favoritismo? Sin duda, pero una cosa no quita la otra: es una gran película. ¡Está muy bien hecha!

De todo ello concluyo que fue una celebración magnífica. ¿No opinas tú lo mismo? ¿Te ha gustado la anécdota?

Yui - [Suaves aplausos] Me ha encantado, pero...

Y - Ah, ¿quieres una historia de terror?

¡Soy complaciente!

Y - Una terrible mañana, de un aún más terrible despejado cielo azul...

Yui - [Alarmado] ¿¡No llovía?!

Y - Me había levantado para pasear a mi perro de dieciséis años, como cada día, como de costumbre, todo parecía concordar con lo habitual...

Yui - ¿¡Pero no era así?!

Y - El día anterior le habían recortado su suave y vigoroso pelaje, porque el pelaje puede ser vigoroso, y por alguna razón le costaba más levantarse... pero yo he estado armada de paciencia para lo que a esperas se refiere desde hace lustros. Total, que le até la correa a ese hermoso cuello perruno que el cielo le ha dado y siete minutos después ya lo tenía en pie.

Al llegar a la puerta se orinó. No controla la vejiga ni la vergüenza a estas edades. Y positivamente pensé: "Bueno, así no hará en la entrada del edificio".

Y bajamos en ascensor.

Yui - [¿Solo le ha parecido ver relampaguear un rayo sobre fondo negro a sus espaldas?]

Y - Y entonces... 

Me hizo gastar bolsas en la puñetera entrada.

Yui - [Estupefacto]

Y - De modo que me deshice de ellas dejando a mi perro dentro de la susodicha entrada, saltando el escalón del portal, cruzando carretera y calle, abalanzándome hacia la papelera más cercana para volver corriendo, para no dejarlo solo. Y volví corriendo, di explicaciones a los espectadores, subí al perro a casa, volví a bajar con la fregona sabiendo que estaba a salvo.

Y cuando fui a subir de nuevo...

¡El ascensor se estropeó!

Yui - [Ahora sí que hace falta que llueva sobre ella mientras grita y llora]

Y - ¡Y por pura casualidad del destino no me quedé encerrada dentro! ¡Por un segundo creí a pies juntillas que de ahí no salía viva!

La alternativa no era grata, pero era mejor, así que subí las escaleras con la pesada fregona, su pesado cubo y su pesada agua, peso principal, peldaño a peldaño hasta el hogar pulsando inútilmente el botón del ascensor en casa piso, comprobando su avería. Y al entrar en casa tiré la toalla.

Le quité la correa al perro, me arranqué el abrigo y el bolso de bolsas, cogí el móvil y me puse a relatarle por escrito mi amargura a Bestia Parda, punto por punto.

Yui - Pff... [¡Contén la risa!]

Y - Otro día redondo, como has podido comprobar. [Apaga la linterna y la tira por ahí] Estoy lista,  ¡me voy!

Yui - ¿¡Pero adónde qué vas a hacer ahora, a parte de matarme a disgustos?!

Y - ¡Me voy con mi sombra al bar de la esquina!

Cumplió su palabra

Cualquier parecido con el mundo virtual es pura coincidencia.

Y - Qué muerto está esto. ¿Fenris? Fenris.

¿Fenris? - [En la barra]

Y - Fenris. Pérdoname... Lo dijera en serio o no, no quería discutir, no contigo, ¡no tan pronto! [Aproximándose] Estoy aquí... ¿No me dices nada? ¿Ya no me diriges la palabra? Qué impropio de ti. Pero no importa: no hay necesidad. Tú no necesitas hablar. Lo único que precisas es quererme.

Fenris - [Mueve algo que hay en su mano. ¿Un vaso?]

Y - Quizá pienses que soy yo la que está enfadada, cosa absurda e inconcebible, ya que podrías engullirme por entero sin disgustarme un ápice. Me tendrás. Siempre y cuando lo permitas, permaneceré a tu lado. [Se detiene] ¿Me das la espalda? Estoy detrás de ti. Gírate. O no te gires. Solo permíteme susurrarte al oído cuánto te quiero. [De puntitas] Te quiero muchísimo.

Fenris - [Le acerca un taburete con un único movimiento conjunto de pierna y pie]

Y - [Se sube, colorada e incandescente] Cómo me atrapa tu boca, cómo me atrapan tus dudas, tus cortas y blancas melenas...

Fenris - [Sus hombros tiemblan, y ni de miedo ni ira ni otra cosa que no sea risa] ¿Qué?

Y - Que me atrapas. Tu pasado, tu tristeza, tu mirada que se esconde con el eco~ de tu voz~♪. [Apoya las manos en esos hombros] Quiero vivir tus rarezas, azucarar tu pasado, echar sal donde a ti te escueza. Quiero correr por tus venas, que compartas mis locuras, ¡fundir dos personas en una!

Fenris - ¡Oh!

Y - ¡Quiero que el sol y la luna, revienten de tu belleza! ¡Quiero ser la neurona que desquicie tu cabeza!

Fenris - ¡Ji, ji! ¡Eso es una canción!

Y - ¡Pero tú no lo sabes! Eh. [Ojos como platos. Lo agarra del hombro y lo gira] ¿¡Eh?!

Resuena un ¡chin! ♪

Y - Estupendo. Has conseguido fastidiarme.

Se anuncia un ¡tirorirorí! ♫

Y - ¡Eres el rey de las bromas pesadas! Aunque sin lugar a dudas por fraudulento que seas prefiero tu compañía a la de otros.

♪ ¡Se paladea la contradictoria mezcla de expectación y desilusión en el corazón de Yukino...! ♫

¡Aparece él!

Y - [Apoyada en la barra] Tú sí que sabes hacer una entrada espectacular. ¿Me echabas de menos?

Alicia - ¡Engreída!

Y - ¡Zalamero! ¿Cómo tú por aquí, hechicero embaucador? ¿No es pronto para que aparezcas?

Alicia - Quería estar aquí, así que aquí estoy.

Y - [Se cruza de brazos] Para molestarme.

Alicia - Quería molestarte, así que te molesto. [Flota~☆]

Y - Es un poco difícil mantener la magnitud de nuestro diálogo, ya no digamos la compostura, si decides posarte en mi coronilla e inclinarte como si curiosearas el piso de abajo evitando apoyarte en la barandilla, con las manos entrelazadas en la espalda, para sostenerme la mirada a distancia ¿prudencial? con esa sonrisa pícara. Cómo te gusta pisarme la cabeza.

Alicia - ¡Ji, ji! ¿Quién no ha querido pisotearte alguna vez?

Y - ¿Ya me permites tocarte? Te he tocado los hombros. [Sonrisilla] Y he estado a punto de morderte las orejas.

Alicia - ¡Me he sacrificado!

Y - No creas que no disfruto de tan profunda y grata conversación de reencuentro, pero ¿no sabrás dónde está mi amado? Debes de saberlo para haberlo suplantado con tan inmensa eficacia.

Alicia - ¿Yo? Sé muchas cosas.

Y - ¡Y ninguna buena! ¿Dónde está? ¿Dónde? ¿Dónde, dónde? ¡No me lo habrás escondido!

Alicia - Toda información... [Exquisito índice en el labio inferior] ¡tiene un precio!

Y - ¡Lo puedo buscar yo misma, usurero!

Alicia - ¿Tú crees?

Y - [...] ¿Qué me pedirías en el hipotético caso de que empezara a dudarlo?

Alicia - [Se acuclilla sobre su cabeza y le susurra al oído con una sonrisa de oreja a oreja]

Y - ¡Qué caro!

Alicia - Querrás decir: ¡qué módico precio!

Y - ¿Qué crees que sucederá contigo si él me ve a tu vera, si me voy de la lengua? Te matará. Acabarás bajo tierra, con lo mucho que tú la odias. Y a mí me echará un sermón por juntarme de nuevo con los de tu calaña mágica.

Alicia - ¡No puede ni verme!

Y - Exactamente... Un segundo, ¿me lo dices en más de un sentido? ¿¡Insinúas que te vas a volver a hacer invisible?!

Alicia - ¡Ji, ji! [Se impulsa para flotar hacia el techo]

Y - [Disgustada] ¡Qué inteligente! ¿Vas usar ese truco tuyo con todo ciudadano que te encuentres para huir de la persecución y del Círculo? Creía que ya habíamos superado esa dichosa fase tímida. [Resopla] ¡De modo que ese era el motivo por el que el tabernero no dejaba de mirarme de hito en hito ni cesaba de frotar la misma jarra una y otra vez! Con razón parece estar al borde de un síncope.

Tabernero - [Resquebraja la jarra]

Y - Inmejorable. Sencillamente inmejorable. Ahora me van a tomar por loca.

Amedrentado Tabernero - Yo, ver, oír y callar, campeona...

Y - En lo último estás fracasando estrepitosamente. [Alza la barbilla] No me va a quedar más remedio que claudicar a tus psicológicas tendencias sádicas, ¿me equivoco?

Alicia - No, ¡para variar!

Y - [Inspira] No era así como planeaba acabar la velada...

Expectativa inicial:

¿¡Era tanto pedir?!

Realidad:

Me siento frustrada.

4 comentarios:

  1. Como es esto, esto es Frenesí y lo dejas solo a Fenris? para irte a contarle a Yui tus anécdotas? Hace mucho que no las hacías era raro por un lado fueron muy buenas. Eres igual que yo de distraída y haces las mismas cosas con los ladrones.
    Por un lado tengo mi fanatismo hacia los celos del medico y luego esta mi conciencia, que me dice que bueno que no apareció o sino habría mas dolor que cura.
    Alicia esta aliada al medico eso me hace sospechar, o sera mi fanatismo que quiere verlo. Creo que tengo un Deja vu y mi memoria es mala, Alicia te pidió que destrozaras ositos de peluche? no es la primera vez no? o estoy loca?

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    1. Menos mal que alguien ha leído la entrada, por Andraste. XD

      ¡No lo he dejado solo! Lo he dejado acompañado y en espera. Planeaba volver a encontrarme con él en El Ahorcado, pero ¡lo han suplantado! Esto es robo de identidad. Lamentablemente, no hay pena para ello en la Edad Media. XD

      ¡No, yo fui a casa a dejar al conejo, a curarme más o menos la mano y a arreglarme para la continuación de mi cita con Fenris! Lo de narrarle mis anécdotas a Yui era secundario... y también para cumplir el propósito de esta sección anecdotil. En la primera entrada introductoria no pude hacerlo porque bastante había con el resumen explicativo y claro... ahora hay mucho que contar. XD

      ¿"Por un lado eran muy buenas" o por un lado era raro que no lo hiciera y te ha gustado leerlas?
      Pero sí, uf, tengo un montón de anécdotas pendientes que contar. Por eso las he dosificado y repartido para varios Frenesís. XD
      ¿¡A ti también te ha pasado lo de los ladrones?! QwQ

      Mmm... sospecho que no te importaría que fuese repetitiva en ese aspecto, ¿verdad? Bien, se acerca San Valentín, de modo que no temas que no echarás de menos a mi exmarido por mucho tiempo. XD
      Pues sí, valiente médico personal me he buscado, ¿verdad? Aunque el crujir de mis ya de por sí maltrechos huesos a manos de Fenris en las despechadas de mi ex habría sido... satisfactorio. =-=*

      Solo por si acaso repetiré que Alicia es un hombre. XD

      Estás loca, Eve-kohai (Alicia me ha exigido cosas peores): lo destrocé yo misma como vía de escape a mi frustración, el osito. XD

      El precio que tuve que pagar lo verás en el próximo e inminenete Frenesí que comenzaré a escribir en cuanto corrija esta entrada. Si es que entre que ayer fue el cumple de mi madre y fuimos a celebrarlo y que hoy estaba deprimida y tirándome por la ventana por la falta de comentarios... ¡muchas gracias por darme fuerzas publicando el tuyo, Eve-kohai! o≧ヘ≦o

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  2. "Yui - Vaya por Dios.
    Y - Ejem.
    Yui - Vaya por el Hacedor."

    Jajajajaja! Me meo!

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Cada vez que no comentas, a Yukino le da tal depresión que se tira por la ventana y lógicamente publica menos entradas