viernes, 23 de diciembre de 2016

Brillante 26 - Espejo de plumas


¿Os acordáis de cuando dije que publicaría más a menudo? Sí, en el último capítulo... pues me puse enferma, tuve una crisis nerviosa y acabé en el matasanos, ¡ja, ja... ja! Por qué será que brotan mis lágrimas. ;^;

En fin, Leona está en una iglesia vestida enteramente de negro y con un velo puesto junto a sus niños y un buen maniquí de sotanas. ¡Toca desvelar el misterio no tan misterioso del método empírico de desaparación leónida! XD

Una imagen vale más que mil palabras... ¡dicen!

Los rayos del tenue sol se colaban por los alegres ventanales, sí, pero no sentía su calor. Las iglesias son frías, sí, tienen que serlo para soportar tanto cirio, pero esta piel no lo habría sentido aun huyendo afuera, dado que estaba completamente cubierta de pies a cabeza. Botines (acordonados), amplias faldas (estilo flor fúnebre), largas mangas terminadas en guantes (apoyando la monocromía), la exuberancia de la pechonalidad (libre al fin) que apenas disimulaba mi negación al corsé y el velo.

El velo trasparente y gris que me cubría cuello y cabeza, adornado con bordados florales rojo y negro que bien colocado tapaba lo que tenía que tapar. Entre el río de pétalos que solo se despejaba para mi visión por respeto a mis ojos, veía las escenas rutinarias como a través de un sueño que se pasaba de onírico.

El olor a cera derretida, el crujido chirriante de la madera, la libreta enfundada en su sitio del bolso, junto al ladrillo, una feligresa rezongando, mis niños escabulléndose, su sotana. El amor del palomo y la paloma, los lóbulos de la oreja de los peques... enrojecidos, esos dedos inclementes suyos tirando hacia arriba. El sol calentaba poco.

La Virgen derritiéndose de amor por el divino bebé, el chasquido sonoro de mi manotazo, las piedras videntes incrédulas, el crucifijo en balanceo, mis niños libres, el viento que se cuela por las puertas, mis niños prendidos de las faldas. Risas. ¡VEINTE AVEMARÍAS! La feligresa matutina escurre el bulto, su pose de ángel vengador que hace chillar a Chip y Chop, ¿qué os han hecho los curas?

Las manos rojas de este cura. Me he pasado. Me contempla con el típico mohín Si te faltara el dinero te flagelaba, puerca. Pero falta temor alguno, el mequetrefe de la barbilla altiva... que escudriña, el velo me oculta y quita visibilidad a partes iguales. No hay miedo, solo la desoladora carencia de lupa en mi vida.

Era nuestra dinámica habitual. Dinámica asentada en unas interesantes tres semanas de relación de las que ya me estaba cansando.

Chip y Chop han recaído, muy bien. Con rezar no basta, pues te has equivocado de oficio. Quizá cubrirme la boca e inclinar la cabeza hacia la derecha como si reprimiera el llanto le ablandase lo suficiente para dejarme en paz. El pasado no excusa el presente, no, es roca dura. ¿Qué haría nuestro Señor si permitiese esta flagrante violación del secreto de confesión?, todo lo perdona Dios si media remordimiento o compasión. Otros treinta avemarías, pues vale.

Agaché la cabeza, me mordí el labio inferior en la posición estratégica justa para que lo viera sin verlo todo.

- Pérdoneme padre porque he pecado~. - ¡aich!

Papel sumiso que no me va nada y se me hace cuesta arriba pero cosecha buenos resultados bajo esta nueva apariencia, a lo que el lenguaje corporal clerical respondió relajándose a ojos vista. 

Hasta que con la paz exterior se percató de la escena erótica espontánea que estaban montando las palomas entusiastas junto al agua bendita. Debo alegar en su favor que Saint John no es amigo de sumarse al club del casi ictus, ¡nada más lejos! Él es de arremangarse las faldas sacerdotales y espantar el amor plumífero a patadas.

Una manita tiró suave, pero demandante, dos veces la tela de las faldas. Chop reclamaba que me agachase, cosa hecha nada más comprendida.

- Lo sentimos. - ¡que me lo como!

- La próxima no nos pilla. - Chip, ambiciosa.

Aproveché el descanso para acariciar las cabecitas que tanto me había costado dejar limpias y para cuando me quise dar cuenta los besuqueaba enteritos, ¡qué guapos estaban ahora que los bañaba! Tan peinaditos, tan remoninos, Chip con sus trencitas y su vestidito de niña victoriana verde oliva y Chop con sus pantaloncillos de tirantes el abrigo hasta el cuello. ¡Mira que ponerles el dedo encima!

Ellos se dejaban hacer sin moverse un ápice, hasta que Chip terminó poniéndome las manos encima como un gatito que te advierte que pares. Ay, mis nenes. ¿Por qué me habían seguido si la abuela dejó claro que nanay? ¿Estaban esperando a que les pidiera venirse conmigo?

¿Me querían? ¿Por qué eran tan diligentes, por qué ni una palabra sobre mi verdadero sexo? ¿Saben cuál es o les da igual? ¿Por qué me piden cuentos y se acurrucan junto a mí por la noche? Y bien que me vienen para la tapadera y mejor aun para sonsacar. ¿Esto es explotación infantil?

- La gorda dice que su jefa tiene más que relaciones imperas con la prima. - impuras, Chop.

- Dorothy Bale. - Chip, matizando.

Qué más da, conmigo están mejor que con ningún otro.

- Ejem. - un carraspeo agudo, lo nunca oído.

Tras de mí lo tenía: Saint John, el amo y señor de las sacras cuatro paredes que tenía por torreón, dignísimo representante de Dios en la Tierra cuyos ojos de piedra estaban erosionándome la crisma, a juzgar por los picores y los gestos secretos de Chip y Chop que se pensaban que comprendía por ciencia infusa.

- Discúlpeme, padre. - voz melosa, cuello ladeado, mano en mejilla velada - ¡Me es tan fácil olvidarme de usted!

Tic en su puro labio, por lo demás inmutable. Eso lo mataba.

- ¡Uy! Se le han adherido las plumas en la falda, con lo impoluta que la lleva usted siempre...

Se sacudió como un resorte. Eso lo mataba aún más.

- Pajarracos sacrílegos... - masculló, que yo lo oí.

- Y sin embargo, ni manchándola entera de barro perdería esa apostura... - susurré como ensoñadora más que audiblemente en el eco de las altas paredes. Chip dejó escapar un puaj.

El gesto semiperenne que le arrugaba la línea de la frente volvió a apaciguarse, lo que significaba que si jugaba bien mis cartas no tendría que volver a soportar esa irritación contenida en lo que restara de día. Nada lo relajaba tanto como una buena dosis de vanidad. Era básicamente lo único que me gustaba de él.

Eso, y esto:

Hice volar los dedos hasta mi compungidísimo pecho, agarrándome al rosario con expresión sonoramente culpable para, acto seguido, acariciar en un suspiro las trenzas de mi nena, imagen de la inocencia. Debía ser sutil, Saint John no era Amanda. Pero sin pasarme, a ver si no lo captaba. Complicado equilibrio.

- Conversar con usted alegra mis mañanas, padre.

Yo cabizbaja, un par de pasos atrás. Saint John resplandecía en su inmutabilidad de puro gozo.

- Confío en que Dios quiera regalarme su compañía el día de mañana.

Los mellizos se dieron la mano y Chip me tendió la sobrante. Tomando esta última, el bolso enlibretado y enladrillado y mis faltas para no partirme los morros más de lo que el cosmético indicaba en un tropiezo tonto, nos dirigimos al portón bañado por el sol. Los talones delataban cualquier movimiento con su toc, toc, toc... Yo miraba las baldosas pisadas.

Otros talones hicieron tocotoc, tocotoc. A un palmo de la punta de mi botín izquierdo estaban los zapatos varones. Me atreví a alzar la vista lentamente, sabedora de que desde esa perspectiva él solo podría ver mis ojos, no mi sonrisa. Lo bañaba la luz. No pude evitar lanzarle una mirada de sincera lástima. Pobre. Pese a tan correctas facciones y proporción corporal, su bonita figura destilaba sosería, no había nacido fascinador.

- Permíteme escoltarte una vez más, hija mía.

Chip me apretó los dedos.

- Con lo que ha hecho usted por mí, padre Saint John, no me atrevería a pedirle más... - pestañeo.

- Una buena cristiana es obediente y silenciosa, Leonor. Ya que lo segundo es demasiado ambicioso, intenta aplicarte en lo primero.

Tch. Había descubierto lo que me mataba a mí.

- Si es una orden, es una orden.

Chip me arrebató el bolso y la vi palpar el ladrillo de reojo. Quizá la había instruido en autodefensa bolsácea demasiado pronto. No parecía importarle el famoso proverbio de sabiduría trascendental de Santa Ermeguncia la Agujereada, aquel que reza que ir acompañados del párroco del lugar protege más que cien revólveres con balas a estrenar.

El barrio de Whitechapel sería famoso hasta decir basta en pocos años gracias al morbo suscitado por la sangre y las tripas que mancharían el cuchillo del metódico Jack, pero mientras tanto no era más que un barrio de clase baja con sus crímenes de clase baja sin más galardón que el discutible honor de ser el más pobre de la pérfida Albión.

Lo más característico del distrito a parte de erigirse como el tugurio hervidero de pobreza por antonomasia es su pluralidad. En esta era victoriana en la que me ha tocado caer la pobre-población ha sido engrosada por inmigrantes de todas partes, mayormente irlandeses y judíos de aquí y allá. Buen ejemplo era el pater, que aseguraba pertenecer al primer grupo.

- Hoy es un raro día de sol, doña Leonor. - ¿no le quemaría la piel? Es más pálido que yo. Nah, las estatuas no se tuestan.

- E inusitadamente sosegado, padre. - como dejaba notar la pescadera que se desgañitaba en la calle opuesta y los que avisaban el ¡agua va! muy tarde.

Gente menos estirada que el común de los ingleses, aunque más por la baja estofa que otra cosa, lo que no los hacía necesariamente más agradables. No, tan lejos estoy de idealizar a los pobres como a los ricos: la verdad es la que es. Y la que aquí toca es que, en general, eran chabacanos y poco interesantes.

- ¿Cuánto hace que nos conocemos, hija?

- ¿Cuánto hace que Dios escuchó mis plegarias y se llevó a mi difunto esposo?

- Solo Él lo sabe... - no le vi la cara, Chop me tenía entretenida señalándome a la feligresa entrada en carnes. Qué lentitud, señora - No veo que tus cardenales mejoren.

Por supuesto que no, me maquillaba exactamente igual los morados por si se me movía el velo, que una viuda con dos niños era una buena tapadera, una viuda con una cicatriz idéntica a la del desaparecido Leonardo Dantés de Campoamor y en el mismo sitio no tanto. Madre mía, ¿me tenías que salir también observador?

¡Ah, el mismo aleteo de pestañas tan espesas como intransigentes que el día en que nos conocimos! Su expresión fue de lo más entretenida. Puedo aventurar que nos despreciamos a primera vista. Para mí fue una decepción toparme con un sacerdote con ínfulas de ángel vengador más parecido a un gatito gruñón de mármol.

Llámame fanática de La Regenta o disnéyfila sin remedio, el caso es que si se da el milagro de tropezar con un cura joven y atractivo espero un mínimo o de apasionado Fermín de Pas o de juez Frollo que lucha contra vicio y corrupción y ve pecado en todo menos en su corazón con el vozarrón de Constantino Romero, no una estatua griega de clásico rostro andrógino. ¡Qué desperdicio de maniquí de sotanas!

Y si solo fuera eso... ¡se llama Saint John Rivers! Pero por favor cómo me voy a tomar en serio a alguien con nombre de río. Cuando nos presentaron no pude reprimir la carcajada, quién me culpará. Supongo que algo tuvo que ver el incidente risueño con la ojeriza por su parte como primera impresión. Por suerte, poderoso caballero es don Dinero.

- ¡Leoooo! - insistía Chop. Chip le propinó el codazo de su corta vida.

¿Qué hacía? ¿La reñía? ¿Cómo se riñe a los niños en esta época? ¿Cómo los riño sin que me miren con carita de decepción?

- Es aberrante que los niños llamen a su madre por su nombre. - gracias por la sentencia número ochenta mil, pater, por qué te crees que he tenido que mantener la raíz de mi pseudónimo.

Si es que por más que frunciera el ceño o alzara el mentón e irguiera la columna cual palo de escoba no me lo iba a tomar en serio, que se esforzara lo que quisiera. ¿Cómo se toma en serio a alguien con una flauta por garganta? ¿Cómo a un irlandés rubio? Que por no ser no eres ni pelirrojo, desastre de hombre. Si no fueras tan alto ni tuvieras esa nuez prominente presionando el alzacuellos...

Vecinos desagradables, calles sucias de hollín y malolientes a a orín, miseria asfixiante. ¿Qué se me perdía en Whitechapel? Pues lo único que podía interesarme: la iglesia alemana católica St. Boniface, humilde casa de Dios más bien tirando a acomodada por esos lares, y el convento relativamente cercano a este.

Aquel par de recintos católicos, apostólicos y romanos eran la representación física de mi plan de emergencias, un oasis en el distrito de los sesenta y dos burdeles. Porque sí, para desaparecer me habría bastado con liarme la mugrienta manta a la cabeza y perderme entre los pordioseros por quien nadie se preocupa, pero como sin duda ya estarás harto de leer en mis páginas, paciente lector, antes me tiro al Támesis de cabeza.

Y el punto medio entre eso y el desvanecimiento social total... era St. Boniface.

Continuará...

¡Espero que os haya gustado! Ahora mismo no me atrevo a aventurarme sobre publicaciones futuras, pero ya sabéis que publicar publicaré. XD

Sobre Whitechapel, lo de los burdeles, la pobreza y la existencia de la iglesia católica alemana de St. Boniface son 100% verídicos. De hecho, St. Boniface fue reconstruida después de la guerra, pero he mirado dibujos de cómo era originalmente... porque ahora es algo feúcha. En cuanto al convento, me lo inventado, bastantes quebraderos de cabeza me dio ya encontrar una iglesia católica en el maldito Londres victoriano y un distrito reconocible.

Este ha sido mi regalo navideño para todas vosotras, lectoras que seguís ahí. ;^;*

5 comentarios:

  1. Empecé a leer tú historia hace tres días. La amo. Simplemente me he quedado fascinada. Espero que la continúes pronto. Es tan ahsjakd. Felices fiestas c:

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    1. Comentarios como estos me llegan al corazón y me tocan los ventrículos. ;^;

      Muchas gracias por tu comentario y en especial por tu ahsjakd. ¡Felices fiestas! ♡

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  2. Pobres palomas. Mira que no me gustan los pájaros, pero ahora me he vuelto repentinamente muy fan del amor libre y la expresión erótico-festiva sin limitaciones xDD

    Chip y Chop repeinaditos y todo. ¿Cuánto te costó convencerles de que se dejaran refregar? ¿Tuviste que acabar recurriendo al Fairy? xDD

    Me encanta lo bien que transmites la vanidad de St.John, que no soporta sentirse ignorado xDD Qué pelota eres con él y cómo se nota que una persona vanidosa es capaz de creerse cualquier cosa que le halague xDD

    Huy, menudo corte te ha metido... "Una buena cristiana es obediente y silenciosa, Leonor. Ya que lo segundo es demasiado ambicioso, intenta aplicarte en lo primero."

    Echo de menos a los Smithy. Y a Trent (ay... Trent), y a Sherly. Tengo muchas ganas de ver cuál es exactamente el plan de Leona. ¿Desaparecer sin más? ¿Desaparecer el tiempo justo para que Sherlock se vuelva loco? ¿Liarla parda en St.Boniface?

    Intriga, intriga... y ya sabes lo que sigue xDD

    Buen capítulo. He echado cosas en falta y ha sido muy pausado, pero también es por el tiempo y que ha habido antes uno de Axia,ya que narrativamente tiene sentido que sea tranquilo antes de que Leona y Chip&Chop hagan de las suyas por ahí xDD

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    1. [De perchero de periquitos, carolinas y cotorras desde sus brazos hasta sus hombros] ¿Que no te guuustaaaan? XD
      Sí, claro... "repentinamente"... ¬w¬*

      Digamos que un buen soborno y cuatro monjas cabreadas todo lo pueden. XD

      Gracias por el cumplido y que sepas que le doy una de cal y otra de arena. Así yo también me divierto a la par que lo controlo. XD

      Si es que no podía ser yo la única que le metiera zascas. Además, Saint John es muy machista y usa las Escrituras según le conviene y eso tenía que quedar claro. XD

      A todo el mundo, echas de menos a todo el mundo. XD
      ¿El plan de Leona? Pensaba que había quedado claro que estaba siendo fiel a la petición expresa de Trent de desaparecer y de paso aprovechando para ver si su plan de emergencias es factible a la par que rentable. Pero tranquila, que se acerca la acción tras la pausa. XD

      ¿Cosas o personas? XD
      A ver si consigo publicar más a menudo y así te quito la espinita, chatina mía. No será por falta de buena voluntad por mi parte. XD

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  3. Buenas!! Más vale tarde que nunca!! Así que Leo se ha refugiado en Whitechapel!! Espero que falte mucho para que empiece a actuar Jack, más que nada porque en ese caso vendrá Sherlock a investigar... Tu tapadera es que eres una viuda con dos hijos a la que su marido maltrataba, pero quién es la abuela de los niños? No te habrás llevado a Gertrudis??
    Haces bien en llevar un ladrillo en el bolso... y entiendo a Chip, yo tampoco tengo mucha paciencia con los estirados. Por cierto, quiénes son la jefa de la gorda y su prima? Me encantan los culebrones XS
    Me hacen gracia las indirectas directas de Leona hacia Saint John (¡Me es tan fácil olvidarme de usted!), menudo zasca!!! XDDD
    Echamos de menos a Sherlock! Bueno, yo lo echo de menos...

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Cada vez que no comentas, a Yukino le da tal depresión que se tira por la ventana y lógicamente publica menos entradas