jueves, 20 de agosto de 2015

Y si... 08 - Ceniza


Me encantan los cuentos de hadas. ¿Por qué será? ¿Por la vistosidad? ¿Por la magia? Por ese encanto especial, breve, sencillo. No es de extrañar que a día de hoy siga disfrutando como una enana con las películas Disney.

No obstante, algo que no deja de sorprenderme es la desmesurada popularidad de Cenicienta. Han hecho chiquicientas mil adaptaciones y versiones de ella. Sí, es un cuento bonito. Sencillo, fácil de adaptar. Pero tampoco es el mejor cuento habido y por haber, ni el más edificante. ¿Quizá sea por el relativo realismo? Dejando de lado el vestido, los zapatos y la carroza destinados a deslumbrar al príncipe haciéndola pasar por una dama de alta alcurnia, no hay más magia en el relato. Ni siquiera la salva un beso de amor verdadero o un acto de pura devoción: la salva un braguetazo.

Pero oye, es un cuento increíblemente antiguo y ella vivía una vida que dejaba mucho que desear, bien por ella. De hecho, puede considerarse una parábola religiosa: si a pesar del sufrimiento al que te somete el libre albedrío ajeno conservas la bondad y pureza de tu alma sin corromperte lo suficiente para pedirle a los ratones que maten a la madrastra por ti, recibirás justa recompensa.

Todo ello me lleva a...

¿Y si fueras Cenicienta?
~La niña que hay en Yukino

Yukino - Si yo fuera Cenicienta, sería una decepción de cuento y yo una heroína nefasta. Sea cual sea la situación, ante todo soy una mujer práctica. Y como mujer práctica que soy, para empezar, habría dejado que Lucifer acabase con la plaga de ratones de la casa. Ni Gus Gus ni leches, yo me hago amiga del gato y de la panadera, que es lo humanamente normal y conlleva menos enfermedades físicas y mentales.

Por otra parte, aunque confieso que si te quedas huérfana y a manos de una malvada madrastra a los ocho años es verosímil que te dejes esclavizar...

Drizella, hermanastra morena - ¡Cenicienta!

Y - ¿Sí, hermanastra fea y tonta?

Anastasia, hermanastra pelirroja - [Consternada] ¡Cenicienta!

Y - ¿Sí, hermanastra fea por dentro y por fuera?

Hermanastras a dúo - ¡¡Cenicienta!!

Y - ¿Sí, hermanastras carentes de toda virtud?

Hermanastras - [Levantan la mano]

Y - ¡Ep! [Levanta la escoba] Tengo acceso a todos los objetos punzantes de la casa, a vuestras habitaciones y soy yo quien prepara la comida. ¿Seguro que no queréis pensároslo mejor?

Hermanastras - [Se lo piensan, mano alzada en ristre]

Y - Una decisión inteligente, cosa inesperada y sorprendente viniendo de vosotras. [Sonrisa dulce]

Drizella - ¡Estúpida!

Anastasia - ¡Fregona!

Hermanastras - [Se largan dando saltitos, agarrándose las faldas de los vestiditos]

Y - ¿Lo veis, niños? Un poco de maltrato psicológico por aquí, otro poco de amenazas de muerte dolorosa inminente por allá, y todo marcha como la seda. Una cosa es ser la esclava de tu malvada madrastra y otra dejarse mangonear por cualquiera. Un poquito de dignidad. Hay que hacer las cosas llevaderas hasta que venga doña Bibidi Babidi Bu y ¡zas!

¡Magia de ropero!

Madrastra - [Bajando dignamente las escaleras] Cenicienta.

Y - Madrastra déspota elegantísima cuyas hijas han salido obviamente al padre...

Madrastra - Tú y tus tonterías. Me alegra comprobar que no te has arreglado para el baile de palacio.

Y - Habría que ser más tonta que tus hijas para hacerlo.

Madrastra - ¡Basta de insolencias! [Alza la barbilla y la mira por encima del hombro con el rictus de mofa por maquillaje, caminando un par de pasos a su alrededor] Mira qué pintas, mira qué vestido.

Y - El que tú me has dado. Si es lo que yo digo, como que me ibais a hacer un hueco en la carroza, dada nuestra fantástica relación familiar.

Madrastra - Te hacemos un favor dejándote cuidando de la casa, querida, no lo dudes ni por un momento. De ese modo tienes más tiempo para cumplir con los quehaceres que te he mandado y menos para avergonzarnos.

Y - Claro que sí, madrastra, a mí déjame con mi escoba contando lentejas. [Barre tres barridas, mira hacia el hueco oscuro de la escalera, donde asoman dos bultos de abultado trasero. Contempla al horizonte con un halo angelical a su alrededor] Cuidado con esas carrozas, que un mal giro del chochero y... ¡pam! ¡Soy heredera de todo!

Hermanastras - ¿¡QUÉ?!

Anastasia - [Emergiendo del escondite] ¡Mamá!

Drizella - [Ídem] ¿¡Es eso verdad?!

Hermanastras - ¡¡Mamá!!

Madrastra - ¡Ah! ¡No seáis tontas!

Y - No han heredado absolutamente nada de ti, madrastra.

Madrastra - ¡Calla! El cochero lleva esperándonos mucho tiempo, apresuraos, niñas. ¡He dicho que os apresuréis!

Hermanastras - [Se van pálidas, ojerosas, agarrándose las faldas]

Portazo

Y - ¿Veis, niños? [Tira la escoba] Hay que actuar con un mínimo de inteligencia en esta vida, seguirle la corriente a los malos de vez en cuando y esconder el vestido que con tanto esfuerzo habéis cosido entre cánticos de roedores donde jamás mirarían, ¡el cesto de la ropa sucia! Ahí bien guardado en una caja, dobladito, y no sacarlo hasta que se hayan ido. Cosa que en realidad no sirve para nada, porque...

¡Bibidi Babidi Bu~☆!

Hada Madrina - [Alegre y lozana] ¡Estás hecha una princesa!

Y - [Hecha una princesa] PIII. Ya he usado la imagen.

HM - Tendremos que hacer algo con los modales.

Y - Te has tomado tu tiempo, ¿eh?

HM - ¿Cómo dices, mi querida niña?

Y - Mucho querida niña, mucho querida niña, pero a la hora de la verdad...

HM - ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Por qué no me das las gracias entre lágrimas de alegría?

Y - Muchas gracias por el vestido, señora, pero hubiese sido mejor que llamaras a los servicios sociales hace ocho años. 

HM - ¿Cómo? Mi pequeña, tengo que decirte que la magia se disipará con la última campanada de las doce de la noche...

Y - Sinceramente, regalarme los primeros zapatos de tacón que me destrozarán los pies no compensa la falta de ayuda cuando más se necesita, por muy bonitos y llamativos y fáciles de romper que sean. ¿Tienes idea de la de años que me he pasado cantando para nada?

HM - ¿¡Querida niña?!

Y - ¿¡Qué?! ¿¡Qué niña?! ¡No me has buscado hasta que he dejado de serlo! Por supuesto... ¿cómo iba a cazar a un hombre que me solucionara la vida sin estar desarrollada? ¡Qué sufra! ¡Sin pechos no sirve para nada!

HM - ¡Niña...!

Y - ¡Niña, niña, niña! ¿Y si en vez de niña hubiese sido niño? ¿Habría aparecido un hermoso e inteligente gato bien calzado que me habría ayudado, habría ganado fortuna sin tener que someterme al estigma de la mantenida, vencido el infortunio por mí misma y no por los encantos femeninos de cualquier cazafortunas, por tonta que fuera?

HM - ¡Desagradecida! [Lanzamiento de varita]

Y - [En toda la frente] ¡Ay!

HM - ¡Te quedas sin carroza! [Se desvanece]

Y - ¡De todas formas Lucifer ya ha trinchado a los ratones! [...chichón en ciernes] Lo dicho: conmigo de Cenicienta, el cuento es un desastre. Para más inri, como ya comenté una vez en cierta entrada...

Deseos corrientes y molientes que pasan por mi mente.

Y - Así que en caso de que se me presente uno tal que así, tal que ahora... [Haciendo malabares con una piedra gorda]

Jinete - ¿¡Qué?!

Y - [¡Zasca!]

Jinete - ¡Aaaaah! [¡PLAF!]

Y - [Corre pies para qué os quiero hacia él]

Jinete - ¡Pero qué haces, so loca! ¡Que yo no soy un príncipe, solo soy un jinete! [Oh, la ha oído] Nobles asquerosos de...

Y - [Se monta]

Jinete - ¿¡Pero qué haces con mi caballo?! ¡Que me roba el caballo, que me lo monta con ese vestidaco! ¡¡GUARDIA!!

Caballo - ¡Brrrrr!

Dando mal ejemplo, 
Cenicienta llegó a palacio a tiempo

Y - [Entrando por todo lo alto, con el vestido arrugado y el peinado despeinado] A ver si se atreve el hombre a denunciar a la guardia que una princesa le ha robado el jamelgo...

Príncipe Encantador - [Deslumbrado] ¿Quién sois vos?

Y - Soy la dama del espléndido vestido estrujado y el cabello salvaje e indomado. [Reverencia]

PE - [Su reverencia] ¿Me permitiríais la lisonja de confesaros que a mi parecer tenéis unos pies maravillosos, deliciosamente engalanados?

Y - Solo si vos me admitís que os comente vuestro gusto exquisitamente fetichista, reverenciada alteza. [Más reverencia]

PE - [Le ofrece la mano]

Y - [La acepta]

Cenicienta y el príncipe bailaron sin hablarse,
y se enamoraron, así sin más,
porque no había tiempo para apartes

Y - Perdonad la torpeza de esta desdichada, azulada alteza, los tacones me están matando y a lo largo de toda mi atormentada adolescencia solo he bailado con escobas, no puedo evitar pisotearos...

PE - [Sonrojado todo] Por favor, son de mi gusto...

Y - ¡Oh, mi querido príncipe! ¡Fíjate en mi cara por lo menos!

Pero, ¡ay!
¡Sonaron las campanadas del trasnochar!
¡Clonc~♪, clonc~♪, clonc~♪!

PE - Ya os he asegurado que no me importa vuestro gentil pisoteo reiterado.

Y - ¡Príncipe, dejadme ir...! [Ligera resistencia... desistida] Af, ¿sabes qué? Que me quedo. Con lo que me ha costado subir las escaleras con esto puesto, no quiero ni pensar en bajar a la carrera... Prefiero que veas el anti-bibidi babidi bu a abrirme la crisma.

PE - ¿Qué dice tu hermosura? [Magia] ¡Oh!

Y - [Hecha un desastre de sirvienta] ¿Y bien?

PE - No me importa. [Abrazándola] Tus pies no han cambiado.

Y - [Abrazada] Pero, ¿qué dirá el rey?

PE - [Gesticulación manual tajante] Está tan desesperado por tener nietos que no lo importa de quién sea el útero fabricante.

Y - Así que... ¿ya soy reina?

PE - ¡En cuanto muera mi padre!

Ahora entiendo tanta popularidad.

4 comentarios:

Cada vez que no comentas, a Yukino le da tal depresión que se tira por la ventana y lógicamente publica menos entradas