domingo, 11 de septiembre de 2016

Mystic Messenger


¡Madre mía! No puede ser, ¿será...? ¿Después de DOS años y un puñetero mes, será...?

¡Lo es, damas y damiselas que ya me habréis abandonado hace tiempo, la mano de la productora y escritora de las espero entretenidas y exhaustivas críticas de Starstruck LoveForbidden Love, The Cinderella ContractIt's Our Secret y Sweet Scandal que soy yo misma ha vuelto con motivo de llevar a cabo entusiasmada perdida la flamante crítica de... ¡Mystic Messenger!

Este tipo de entradas pertenece, cómo no repetirlo tras los dos siglos, a la sección Videojuegos que me alegran el día, pero para facilitaros la vida en caso de que queráis verlos todos sin que se mezclen con el par de juegos de otra clase, también se separa en la subsección Juegos Otome para el móvil. Explícito. No tiene pérdida, pero para que no os preocupéis lo voy repitiendo en cada entrada.

¿Y qué juego es el que me ha traído de vuelta a la acción reseñera después de tan largo lapso de descanso? Ni más ni menos que el maravilloso, innovador y francamente una alegría para las retinas por cansadas que se queden a las ocho horitas de nada que aquel cuyo nombre ya he mencionado hace dos párrafos...

Como una ola,
esta joya llegó a mi vida~♪

Los juegos de citas para móvil son una cosa curiosa. Al principio, como en un baile de cuento de hadas, te enamoras. No necesitas más que idea y ambiente para dejarte conquistar y, poco después, te consume el síndrome de Pokémon y quieres apoderarte de todos y cada uno de los que hay disponibles a riesgo de sacrificar la capacidad del cacharro que alguna vez usaste como teléfono. 

Con el tiempo, sin embargo, te percatas de que disfrutado uno, disfrutados todos. De que estos otomes son espejos unos de otros y te hacen perder la juventud esperando a que te den puntos de acción o billetes o cualquier otro método fragmentario para pasar de capítulo. Pasa un día, luego otro, y cuando te quieres dar cuenta los abandonas porque no te suscitan más que hastío, pereza...

Y un buen día, de pura casualidad, te encuentras con una joya que te rompe las reglas establecidas, que sobresale, que se deshace de todo aquello que te incordiaba de los demás y te inunda con algo sencillamente... refrescante. Como una ola~♪

¿Cansada como lo estoy yo de los juegos de citas para móviles supuestamente gratuitos que te presionan para sucumbir a las microtransacciones para acabar con esta tortura? La compañía coreana Cheritz🍒 comprende nuestro dolor y lo rentable que es, pero en lugar de sacarnos los cuartos a punta de príncipes 2D nos ofrece algo de calidad. Y me gusta tantísimo su jugabilidad que en lugar de abrumaros con las imágenes que Mystic Messenger reparte a espuertas ¡voy a poneros las capturas del juego propiamente dicho!

Ahora bien, lo primero es lo primero: vamos con la sinopsis en cursiva de mi puño y letra de teclado, seguida por la explicación sobre el funcionamiento básico, cómo son los personajes y cómo las características que lo definen en conjunto, los puntos buenos y los malos, así como mi propio punto de vista diseminado aquí y allá.

La sinopsis.

Érase que una chica indefinida cuyo físico u ocupación laboral/estudiantil importan un pepino está un día tan tranquila trasteando con su teléfono cuando, ¡de pronto!, recibe el mensaje de un desconocido llamado Desconocido, quien le dice que ha encontrado un móvil perdido y le pide a la indefinida que vaya a una dirección concreta para devolverlo.

Érase que la muchacha, aunque tenga opciones de diálogo para resistirse, acaba yendo a la dirección y termina en un apartamento cuya cerradura es una contraseña que Desconocido le facilita. ¿Qué hace nuestra protagonista? Pues de perdidos al río, entra para adentro y encuentra una aplicación muy especial... el chat de la RFA ("Rika's Fundraising Association").

Érase una protagonista que se apunta a un bombardeo y también al selecto grupo, donde se encargará de la organización de las fiestas benéficas y, cómo no, de encontrar el amor... o no, pues esa es tu elección. ¿Quieres enamorarte? ¿Cultivar una refrescante amistad? ¿Resolver el misterio? ¿Quieres ser inteligente y amable? ¿Prefieres ser insensible y de las que se quejan de que el sol se refleja en el agua? ¿Optas por ver el mundo arder? Tuyas son las elecciones y tuyas las opciones de diálogo.

Así empieza una historia de amistad, amor y diversión que se deja de gaitas y desmantela la pesadez establecida por los predecesores del género otome. He visto excusas peores para sumergirnos en la aventura, ¡vamos!

Afafaf La jugabilidad.

¡Por fin! Esta jugabilidad me ha enseñado una vez más la diferencia entre "simple" y "sencillo". En general las mecánicas siempre son simples en este tipo de juegos, pero Mystic Messenger es sencillo. No te hace perder el tiempo en ponerle ropita a tu avatar ni en jugar a ruletas ni en esperar premios diarios: todo eso sobra. A Cheritz🍒 le basta con ofrecerte una diversión desnuda.

La kinestética (o sensación de juego) directamente no existe en el 90% de Mystic Messenger. Por supuesto, debes someterte a la fantasía a la que te invita, pero la mayor parte del tiempo solo eres tú y tu móvil. Este messenger místico aprovecha al máximo su condición de aplicación de móvil y basa su jugabilidad en el chat, los sms, los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. ¿El otro 10%? Pues son pequeñas escenas de novela visual que literalmente se titulan "Visual Novel Mode" y en la mayoría de las cuales no intervienes, cuya función es conocer más a fondo al objetivo personaje.

Ni siquiera tienes que romperte el alma en acumular ni puntos de acción diarios ni sucedáneos, la cosa sucede simple y llanamente tal que así: el elenco de personajes escoge una hora y minutos X para charlar sobre algo (el argumento) y tú solo tienes que estar presente para intervenir. Como la vida internauta misma, como en un grupo de chat cualquiera, solo que te salen corazones del color de tal o cual personaje cuando respondes a su gusto y te ganas su respeto. Cuando terminé la ruta de Zen tenía más de ochocientos, no es difícil.

Lo mismo ocurre con los sms (con los personajes), los correos electrónicos (con los invitados a la fiesta que van saliendo y a quienes tienes que enviar tres respuestas correctas para que acudan) y las llamadas telefónicas (con las voces en coreano de los personajes gracias a Dios subtituladas), aunque estas últimas en menor medida porque las intervenciones son opciones de diálogo escritas por motivos obvios de facilitar las cosas a ambas partes, tanto al juego como a la jugadora (se siente, minoría varonil).

Podría decir que destaca el hecho de que todo ello sea a tiempo real durante los once días que dura cada ruta, pero en lo que verdaderamente sobresale en Mystic Messenger es la naturalidad. Todos los personajes se comportan de forma muy humana. Cuelgan fotos, cambian su avatar y frase de perfil constantemente, te envían mensajes para regodearse en la broma que acaban de echarle a otro personaje confabulados contigo, te hacen confidencias, estés presente o no tienen sus propias dinámicas con el resto... casi parece un chat de amigos real, es decir, es una ¡buena simulación! Y eso es más de lo que puedo decir de la mayoría de juegos de este género, incluso como fan del mismo.

La jugabilidad continúa~

Argumento y jugabilidad están tan estrechamente ligados que no puedo más que aplaudir... y comentar un poco ambos a la vez. Todos excepto la prota porque es más austera tienen a su disposición una serie de herramientas visuales para el chat, pero lo usan de forma distinta acorde a su personalidad.

Cada personaje tiene su forma de expresarse, sus emoticonos, sus bocadillos (por ejemplo, Zen, presente en la imagen de arriba, usa estos bocadillos de corazoncitos cuando se pone a flirtear contigo o con su reflejo en el espejo y quién puede culparle, mientras que Jumin utiliza un bocadillo con rosas blancas cuando quiere sentar cátedra o hablar de su gata).

En resumidas cuentas: el otome ofrece una nueva sencillez en su jugabilidad que no pone a prueba nuestra paciencia, las rutas duran lo justo y necesario para que no queramos fregar el asfalto con el teléfono, los chats, llamadas y demás son lo más natural que te puedas encontrar y la propuesta es la mar de original.

¿Dónde está el truco? Cheritz🍒 sigue siendo una compañía que quiere ganarse un dinerillo, ¡a mí no me engañas! De acuerdo, lo admito, hay una cosa llamada hourglass ("reloj de arena" de toda la vida) que puedes acumular o comprar para lo que confesaré en unos párrafos más abajo.

Pero, a diferencia de mil y un hermanos del género, no nos lo restriega por la cara haciéndonos la vida jugable imposible, sino que simplemente tiene bloqueadas dos de las rutas (Jumin y 707) y los after endings, cosa que con los fallos de sistema ocasionales que hay se puede conseguir gratis sin matarse porque se suelen disculpar dándote relojes.

Ahora bien, pese a todas las mencionadas bondades o mejor dicho a causa de ellas y añadiendo que por lo general las opciones de diálogo están bastante claras (¿qué eliges, ser una borde insensible egoísta o una adulta amable y comprensiva? ¡Premio!), los desarrolladores debieron pensar que sería demasiado fácil pasarse el juego tan ricamente, de modo que lo hicieron... MUY... exigente.

Tienes chats, la sal del juego porque en ellos reside el argumento y tus elecciones para escoger romance o amistad y llegar al final feliz... cada dos... por tres. Por supuesto, eres libre de dejar que los personajes hablen entre ellos sin interactuar ni estar obviamente presente, pero si te da por saltarte los chats de madrugada los once días seguidos, ¡PUM! Bad ending. Y hay un surtido de esos.

¡Ajá, lo has adivinado! Para eso están los relojes de arena, para revertir el tiempo y asistir a esos chats que te has perdido por no estar enganchada al móvil con una guía de horarios en mano. No obstante, como aquí todo va a pedir de boca, una se puede ahorrar los cinco relojes que cuesta cada chat perdido simplemente estando pendiente o cofofofmanipulandoelrelojdelmóvilcofofofofof.

Los personajes. 

Y vamos con los personajes que, como ya he dicho a bombo y platillo durante el comentario de la jugabilidad más largo que he escrito nunca, ¡son de lo más humanos! Si los humanos fueran modelos sexys en 2D. No obstante, debo decir que la que más me ha impactado es la protagonista. Es. Inteligente. No solo inteligente, ¡es divertida! ¡Chispeante! ¡Por Dios, una de las respuestas puede ser lololol y otra omgomgomg! ¿¡Cuándo ha pasado esto en la Historia de los juegos de citas, ya no digamos en los de móvil?! ¿¡Cuándo hemos tenido la oportunidad de manejar una protagonista que no sea una cabezahueca de las que les susurras al oído y oyes eco?!

Por supuesto, en ocasiones tienes que sacrificarte para acumular más corazones (en el caso de Zen hay unos cuantos chats en los que hay que comportarse como una fan), pero en un santiamén vuelves a recuperar la personalidad agradable. Por supuesto, puedes elegir malas opciones de diálogo y ser una cretina con pájaros por cerebro, pero ¿por qué ibas a hacerlo?

En fin, vayamos a los personajes. No hablaré de Rika, la chica que fallece dos años antes de tu llegada y la coordinadora de la RFA a quien suples, ni de su novio V, que mueve los hilos de la fundación, ya que pese a que su sombra está siempre presente en el juego, los importantes son con los que de verdad hablas. Pero son unos santos, ¿eh? Al lío...

Zen: un actor de preferencia musical de 24 años. Es albino, más bello que el sol Y LO SABE. Acostumbra a bromear sobre lo subyugado que se queda cada mañana al mirarse al espejo, por lo que se le puede considerar un pelín narcisista... no está lejos de la realidad, pero no es lo principal de su personalidad. Lo primordial es que es un romántico empedernido, un chico agradable con un buen sentido del humor, sensible y cariñoso como un perrito. Protector, amable y tan dedicado a su pasión por la actuación como al amor, es un hombre con el que siempre podrás contar. No tiene novia, porque ni tiene tiempo ni sería bueno para su carrera por dispuesto que esté a entregarse a un romance de novela y porque para eso ¡estás tú!

Es tremendamente alérgico a los gatos, le fastidia la gente que lo soluciona todo con dinero y las formas sucias de medrar en su ámbito laboral (pues él solo quiere destacar profesionalmente por su talento). Es un hombre hecho a sí mismo que vive por su cuenta desde la adolescencia por problemas familiares relacionados con su belleza natural. Cuando se enfada, no hay quien le chiste, y suele llevar razón porque la ira solo aparece ante situaciones límite, del mismo modo que la tristeza ante la injusticia. Se metió en la RFA gracias a Rika, que tres años antes de la historia del juego apareció como fan suya. No se lleva bien con Jumin, pero con el resto es un amor. Le gusta chinchar a Yoosung.

Como comentario extra, algo que me ha sorprendido: se define como un chico celosón, pero en tu dinámica con él no lo he visto así. Es muy gentil y no te obliga a nada, de un romanticismo puro, pero ya sabéis que en oriente es muy sexy que un chico te diga "estás tan guapa con ese vestido que no quiero que otros chicos te vean" y esas cosas machistas, de modo que le toca decirte alguna que otra frase posesiva (y se cuentan con los dedos de una mano). Sin embargo, no se pone en modo dominante jamás de los jamases y él mismo se dice que no debería de pensar así y controlarse. Como si no se comportara como un auténtico príncipe de cuento, pero ¡eh! Es muy raro encontrar esa pequeña reflexión en estos juegos.

Yoosung: universitario y gamer, enganchado al videojuego LOLOL. Es el más joven del grupo con tan solo 21 años y, supongo que porque viene a ser el shota del juego, el más inocente. Viene de un hogar estable, sus padres son funcionarios y da la impresión de estar mimado para bien. Al igual que Zen, es un romántico que se queja de la carencia de novia, pero tampoco le quita el sueño. No, lo que le quita el sueño es LOLOL. Muy tierno, extremadamente dulce, simpático y divertido. Tiene habilidad para hacer un montón de cosas, pero la única afición que no cambia con las estaciones es la videojugadora. Actualmente está en el club de astronomía y disfruta de su vida estudiantil.

Todos los del grupo están empecinados en que abandone su zona de confort tridimensional y se dedique a cosas más importantes, aunque en el fondo lo que quieren es chincharle. Todos chinchan a Yoosung, sobre todo 707. Está dentro de la RFA por... nepotismo (XD). Rika era su prima y se llevaban a las mil maravillas. La echa mucho de menos y está enfadado con V por distanciarse, por no hablar de que siente que desde que ella no está nadie le comprende. Pese a ello, es el chico más alegre que te podrás encontrar.

Jaehee: ¡la otra chica del grupo aparte de ti! Y se alegra de tener a un miembro de su sexo en el grupo al fin. Es la secretaria de Jumin desde hace dos años, y ella tiene 26. Su estilo es tomboy, de chico, algo que se debe a la pura funcionalidad. Siempre eficiente y dando el 100%, aunque parezca tenerlo todo bajo control, en realidad está muy estresada por el exceso de trabajo y por las extralimitaciones que se toma su jefe, hasta el punto de usarla de niñera de su gata (Jumin es un poco esclavista). Su ilusión es fundar su propia empresita y librarse del secretariado. Formal hasta en cómo escribe, de corazón puro y benévolo, es una amiga en quien confiar.

Sí, amiga: ¡su ruta es de amistad! Jaehee es heterosexual y está loquita por Zen, si bien se mantiene en el filo de ¿es la fan nº1 que como ser viviente con dos ojos en la cara sabe apreciar sus abdominales (como ella insiste en describirse) o su interés va más allá? El caso es que si le enseñas una foto suya y le preguntas si le parece guapo dirá: "¿Son las rosas rojas? ¿El cielo azul? ¿El agua transparente?". Se unió a la RFA en cuanto comenzó a trabajar para Jumin y permanece gran parte de su tiempo entre cansada de dar el callo por dinero y preocupada por el bienestar ajeno (menos de su jefe). Le tiene una tirria muy grande a la gata de Jumin.

Jumin: ¡el famoso jefe, jovencísimo director de una empresa a sus 27 años! Esto se debe a que su padre está ocupado yendo de flor en flor y delega en él como quien no quiere la cosa. A causa de esa influencia paterna, si Zen es un romántico empedernido alérgico a los gatos, Jumin es amante de los gatos y alérgico a las mujeres. Es totalmente la contrapartida de Zen, ya que ni se plantea una relación romántica debido al ejemplo que ha sentado el mujeriego de su padre, le gusta el dinero y adora por encima de todas las cosas a su gata Elizabeth 3ª. Si cuelga fotos son de ella, pretende que el mundo entero comparta su amor incondicional por ella, ha convencido a su empresa de comercializar comida para gatos con Elizabeth 3ª como imagen, cada vez que habla con Zen es para dejarle caer que sea el modelo del anuncio de ese pienso...

Serio, responsable hasta la médula, de carácter sereno e incluso algo frío y distante (hasta que le mientas a Eli), este hombre de negocios de modales caballerescos tiene un gusto declarado por el esclavismo (en broma, pero pobre Jaehee) y no se anda con medias tintas cuando se le necesita. A no ser que le hablen de Elizabeth 3ª, estoy convencida de que viene un terrorista amante de los gatos y lo invita a cenar. Lleva en la RFA desde los inicios por su amistad con V. Aunque a Zen le molesta su forma de "solucionar las cosas con dinero", Jumin le tiene en alta estima. A Jaehee la tiene frita, pero todos le respetan, los demás se llevan bien con él y es el tío más jodidamente masculino del juego.

707: también conocido como Luciel, el hacker de la RFA y el bromista del grupo, de tan solo 22 años. Bromista a más no poder, alegre y dicharachero pero con un pasado oscuro con problemas familiares gordos de por medio, 707 se erige como el más picaruelo del elenco. Disfruta enormemente invadiendo la privacidad ajena y chinchando a lo loco al inocente Yoosung con bromas pesadas. La dinámica con él es diversión asegurada. Le debe mucho a V, tiene buena relación con Jumin y con los demás está a partir un piñón si las cosas van bien. Si quieres pasarlo bien y hacer trastadas, él es tu hombre, ¡pero cuidado! Es un hacker con tendencias de acosador. Y tiene la casa hecha un asco.

Le gusta es crossplay (vamos, que se traviste, y está más femenino que tú y lo sabes), las gamberradas y lo hortera. Lleva en la RFA desde el inicio de los tiempos, básicamente porque entre él y V diseñaron la aplicación. Adora a la minina de Jumin, cosa que por raro que parezca a él no le gusta un pelo... por lo visto 707 juega con ella de forma un poco extrema. ¡Tranquilas, aquí no hay maltrato animal! Solo es más pesado que una vaca en brazos con el animalito.

¿Mi favorito? Oh, cómo voy a elegir a uno solo, son todos tan magníficos que... je, je, je...

Lo bueno y lo malo... ಡ౪ಡ

Ahora en serio, me ha sorprendido gratamente sentirme identificada con absolutamente todos los descritos, no hay ninguno con el que no tenga por lo menos algo en común, aunque con quien más comparto es con Jumin. XD

¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Pues un par de cosillas...

LO BUENO:

· ¡La protagonista es un ser humano razonable! ¡La protagonista tiene dos dedos de frente! ¡¡¡Es más lista que un zapato!!!
· Las mecánicas, sencillas, sobrias, funcionales.
· Todos y cada uno de los personajes principales poseen una personalidad bien trabajada.
· Tenemos a nuestra disposición una ruta de amistad femenina con sus finales buenos y malos ¡y no es un premio de consolación! ¡Qué refrescante!
· La naturalidad que empapa el título.
· Los diálogos. ¡Oh, los diálogos!
· Los selfies y fotos que no paran de enviar y que se guardan en un álbum de capacidad considerable, ¡este juego te da lo que quieres!
· Tiene cuatro ranuras de guardado (y una decena más bloqueadas) además del guardado base, por si quieres volver atrás o mirar tus rutas. Yo las juego hasta el final antes de la fiesta del 11er día y las guardo, así si quiero releer los chats no tengo que rehacer la ruta.
· Los After Endings son como darte un segundo postre. ¿Qué pasa después del final feliz? ¡Pues esto!
· Los actores de voz.
· Los chats públicos, los mensajes confidenciales. No hay nada mejor que apoyar a 707 en una de sus bromas a Yoosung y luego carcajearse a su costa en los mensajes privados. Somos malvados. XD
· La belleza visual de todas las imágenes.
· El detalle de que no paren de cambiar sus perfiles.
· El detalle de que el fondo de pantalla del chat sea un cielo azul con nubecitas que conforme pasa el día, se convierte en crepúsculo y luego en noche estrellada.
· El detalle de la exigencia cofofofylastrampascof.
· Es perfectamente gratis.
· Las rutas duran lo justo y necesario, ni le falta ni le sobra.
· Es un simulador que hace honor a su nombre.
· TODO.

LO MALO:

· Que no está en español, por decir algo (aunque viendo cómo han "traducido" Forbidden Love casi lo prefiero).
· Hay algunos fallos de sistema ocasionales que son un incordio, pero como suelen compensártelo con relojes de arena acaba dando igual.
· Si cofofomanipulaselrelojcofof digamos una hora hacia adelante en el presente siempre te da error, así que tienes que mover las agujas temporales siempre en horas pasadas.
· Si eres de las que van con prisas tecleando, acabarás cada dos por tres en el perfil de Jumin porque ¡está ahí, y tú no querías darle, pero la sensibilidad de la pantalla es la que es y estaba ahí!

Y la conclusión final...

En conclusión, Mystic Messenger se ha ganado el galardón de ostentar el título del otome que escapa de los fallos que parecían ser inherentes al género y, si bien no puede ser perfecto porque eso es cosa subjetiva, ¡se acerca mucho! Se ha ganado mi reconocimiento, admiración y corazón. Por todo ello y como no soy de esos profes puñeteros que te quitan medio punto por las buenas, ¡no puedo menos que darle sus bien merecidas cinco estrellas!

¡☆☆☆☆☆!

Espero que la crítica os haya resultado útil, completa o como mínimo tan entretenida como para mí lo ha sido escribirla. ¡Hasta más ver!

jueves, 1 de septiembre de 2016

Brillante 24 - Caliéntame


¡Cuánto tiempo sin capítulo! Lo siento, sé que os he hecho esperar y, si todavía seguís aquí leyendo esto, os agradezco la paciencia. He estado entre ocupada (con mi TFM) y bloqueada (de tanto quemarme las neuronas día a día con el susodicho)... ¡pero he vuelto! ¡Como el Chuache!

Dejamos a la pobre Leona hará siglo y medio recién caída al Támesis por empujón con premeditación y alevosía de la meretriz escayolada de Belle Rosette, justo después de dispararle dos balazos de revólver sin puntería ninguna a Sherlock y de tener a Trent de testigo presencial del asunto entre bang bangs. ¡Pobres transeúntes...!

La oscuridad me acoge.

Eran agujas.

Mil y una agujas hendían su afilado punzón en los contraídos poros de mi piel, mil y un cristales atravesaban la pesadez de la que yo creía mi armadura, mil y un esquirlas de puro témpano de hielo líquido me abrazaban contra mi voluntad. No veía nada, nada salvo ráfagas de color. Negra oscuridad dentro del agua, blanco mojado fuera del agua, marrón aguado en algún punto intermedio.

¿Había niebla circundante o era mi balbuceante cerebro hasta arriba de adrenalina que estaba tan ocupado intentando ponerse de acuerdo con mi corazoncito bombeante para evitar infartarnos que pasaba olímpicamente de la vista? Debí oír algo más allá de la furiosa corriente, no lo hice. Debí ver algo además de coloridos borrones, tampoco. Yo era toda sentidos que se centraban en lo inmediatamente importante: la hipotermia.

Ni los ojos de Sherly son tan gélidos, oh, lector que sin duda disfrutas de tus treinta y seis grados corporales mientras lees cómo se me entumecían los dedos y cómo hubiera llegado a pensar que la corriente iba a arrancármelos de cuajo de haber sido un ser pensante ahí metida. Aquí junto a mi chisporroteante chimenea puedo permitirme el lujo de regodearme en el morbo de los detalles, ¿la vivencia? Digamos que ahora me arrepiento de haberle quitado la escalera a la piscina en Los Sims.

Pero no me hundí, por el Dios en el que no creo que no me hundí... de buenas a primeras. ¡Sé nadar! Tras la primera inmersión el cuerpo entró en piloto automático, ¡emergí, boqueé, braceé, hice la mariposa, la rana y hasta el calamar histérico! Lo que fuera antes del muerto. La sucia corriente (tanto en lo metafórico como en lo literal) me arrastraba, mi temperatura descendía y yo venga a gritar y coger bocanadas de aire roto. La mente se me redujo al tamaño de un hada, solo cabía un pensamiento: ¡huye! ¡Huye mientras tengas aire en los pulmones, sangre en las venas y calor en el corazón!

Bien. Esto debe quedar claro: soy una buena nadadora. Cada verano buceo en la playa hasta que se me arrugan los dedos, retozo entre las olas una hora de reloj por visita y, aunque el gasto paterno de un año de natación extraescolar no haya servido para que lo haga de forma muy grácil ni extremadamente elegante ni sin salpicaduras, me defiendo lo suficientemente bien como para disfrutar el baño a gran escala sin morir en el intento.

Tengamos en cuenta que en la vida me había bañado en un río, ni siquiera en uno limpio y aseado dentro de la bucólica estación veraniega. Añadamos a la ecuación que tampoco me había estrenado en la natación con traje de cuatro kilos con zapatos incluidos en lugar de un bañador como mandan las Escrituras (Pues en verdad os digo, no os bañéis vestidos, San Ataúlfo el Ahogado), ni mucho menos había tenido que camuflarme el busto con lo que ahora era una esponja que se bebía los litros y litros que me oprimían y pesaban.

Incluso teniendo eso en cuenta, el agua no era el problema, lo era que se me estaba coagulando la sangre en las venas y apagando el calor del corazón. Y la corriente, ¡no me esperaba la corriente! La muy desgraciada me arrastraba y arrastraba y arrastraba y yo me retorcía, agitaba, chapoteaba en vano porque no veía la puñetera orilla y me estaba cansando. Sinceramente, doy gracias a que el cuerpo tomara las riendas, el tajo de mi mejilla grita a los cuatro vientos lo bien que manejo yo estas situaciones. ¿Cómo sigo con viva? ¡Misterio! ¡Intriga! ¡Dolor de barriga!

Pero incluso el instinto de conservación tiene sus límites.

Es que la orilla que no veía parecía muy lejos...

Es que ya no me quedaba energía y no tenía noción del tiempo...

Es que no sabía lo que sucedía... y paré.

Tragué agua, su puaj de sabor me espabiló, parpadeé humedad. Vi. De lo que prefiero catalogar como niebla surgió la sombra de un bicho de cinco patas y larga cola, gruesa, fornida.

La calidez de la carne se enroscó en torno a mi brazo como un mordisco gentil, ¡dio un tirón! Esa sombra caliente remolcaba mi fría carcasa hasta una superficie resbaladiza y dura, ¿la orilla? El meneo me hizo daño en el codo, me dio igual. Aunque me encogí y cubrí la muñeca de la pulsera instintivamente (deformación profesional), todo me daba lo mismo, el interior de mi cráneo estaba a oscuras. Supongo que estaba en modo negación corporal, pero hay cosas contra las que ni esta puede.

El bicho me tendió. Exploró una yugular de hinchadas venas azules, sentí las callosidades de sus patas por el rostro, una delicadeza extraña. Ardían. Luego... una presión cariñosa sobre fosas nasales y barbilla, la calidez de labios tropicales que me insuflaron el aire caliente que no necesitaba.

Estaba en blanco para todo, salvo para ese calor. Me agarré a él con uñas y labios, así la nuca y llené el hueco bucal ajeno con mi lengua helada. A la porra el oxígeno, ¡yo necesitaba calor! ¡Una hoguera dentro! Y vaya si la conseguí, por más que se me resistiera. Trepé por el bicho ardiente hasta la raíz de la cola que no era cola y me agarré al ancho poste templado que quemaba como el fuego. Abrazada a él, succionaba y sorbía su alma. O lo habría hecho si el tirón capilar de un tercero no me hubiera separado del sabor de ese verano.

Tos, tos, tos, suaves palmadas en la espalda, pellizcos en la ropa, ¡nada me separaría de él! Estaba caliente. Tenía una chispa de energía. Se me gastaba en castañetear los dientes, pero ahí estaba. ¡Qué alivio! ¡Qué inmenso alivio! Tenía que abrazarme fuerte, más fuerte, más fuerte...

En algún momento entre la confusa bruma envolvente literal y la metafórica la bombilla se encendió. No era un bicho, era el torso de mi bicho de las tierras altas, sus carnosos labios. Menos mal. Con la confusión se me habían mezclado las ideas.

Mi churri me sostenía por los hombros, jadeante perdido, mientras yo tiritaba incontrolable. Mi cáscara más que temblar se convulsionaba como por contacto con un enchufe mal instalado. Entre parpadeos y lentos giros de cuello le miré asombrada, ¡conque no era un coco lo que besuqueaba!

- Casi te mueres. - dijo como para sí, con un hilo de voz.

- C-c-c-casi me... matan... - choque dental, choque dental - Otr-r-r-ra vez. O-o-o...

Lagrimitas que espero no se notaran mucho entre el agua y el flequillo adherido a la piel, por mi reputación más que nada. No me siento especialmente orgullosa de mi comportamiento a partir de ahí. Por suerte cuando me serené lo suficiente para reconciliarme con la mirada nítida vi que se me había rescatado más lejos que cerca del punto de origen del empujón fatal.

Había tal revuelo en la calle que los transeúntes tenían claro qué mirar, ya que la opción era si al trío del río o al puente dónde bullían los gritos que ahora caigo algo tendrían que ver el nuevo alojamiento de las balas perdidas (y nosotros estábamos medio cubiertos por el diligente carruaje), así que me dispuse a aumentar el caudal del Támesis. Una tiene derecho a derrumbarse en los intentos de asesinato, digo yo.

Un suspiro.

- Doy gracias a tu certera puntería.

Y allí estaba Sherlock, colorado como si toda la sangre se le hubiera agolpado en la cara, agarrándome por el pelo no fuera a montar más espectáculo a la par que las esquirlas que tenía por ojos (entonces se me antojaron tibios) volvían de seguir el rumbo de mi mirada. Con la lucidez no vienen más que desgracias.

Ahí sí que me dejé llevar. Ante tamaña falta de la sensibilidad mínima reglamentaria, ¿qué otra cosa cabía esperar de mí a parte de que tirara por la borda la fachada viril y me cubriera los ojos con las manos? Era la segunda vez que intentaban matarme y me libraba por los pelos, ¿y por qué?

Por mala suerte, por pretender sobrevivir dignamente, por... malas compañías. Pasadas, presentes y futuras. Sentí odio. Odio puntiagudo, tenebroso, violento, royéndome desde dentro. ¡Qué miserable me sentí! Cuánto frío. Cuánta soledad. Cuánto silencio. Cuánto vacío. En mi interior.

- ¡No puedo m-m-más! Es-... toy harta... - hipidos varios.

Trent me estrechó con sus palmas, pero incluso falta de plenas facultades mentales lo atisbé. Su barba atribulada susurraba: Quiero darte calor, pero no que el mundo sepa que soy un invertido. Pues vaya un consuelo. Lo habría degollado ahí mismo para calentarme con esos fluidos internos de treinta y seis deliciosos grados, y a Sherly... fuf, venturosos ellos que me tenían agotada y sometida a la tiritona.

- Quiero i-i-irme a mi casa. A c-casa...

Y entre los dos me cargaron, un brazo, un hombro, un hombre, para meterme en el carruaje de un estoico cochero. Esa no era la casa a la que quería volver, pero se estaba más calentita dentro que fuera, menos da una piedra.

Ambos me echaron sus capas encima, y no lo dudé, me deshice tanto del relleno de la entrepierna como del superior para luego envolverlos en el resto de la ropa en un tris. Los zapatos iban a parte. Vaya, ¿dónde estaba el destrozado abrigo? Lo habría perdido, qué más me daba. Me inquietaba el pelo mojado.

Arrojé el montón, sin preocuparme un ápice ni del chof, ni de que Holmes lo echara bajo los asientos de un golpe de talón, ni de la incursión de mi comisario en el club del casi ictus. Debió ser un duro golpe eso de verme el tobillo descarado, húmedo y blanco como la cal, cuando nunca le permitía verme ni sin calcetines por motivos más que obvios. Meh, ya saldría.

Por el sol y las estufas, parecía que me hubieran pasado las manos a lejía. Una palidez mortecina sustituía mi ya de por sí escaso tono natural, las venas azules se esparcían y repartían por toda la piel como un mapa de metro, como una premonición de muerte. Y tiritaba, tiritaba y tiritaba. De ahí no salía sin resfriarme. Me iba derivar a pulmonía, lo veía. Este siglo estaba matándome.

Apenas me percaté de que me hallaba acurrucada contra el sorprendentemente acogedor cuerpo de Sherlock hasta un rato largo de traqueteo más tarde, cuerpo que para más inri me tenía enlazada a sus brazos. El valiente comisario descansaba a mi otra vera, envolvía con sus amplios dedos morenos el tapado tobillo aprovechando el punto ciego que propiciaba el hecho de que estuviera hecha un ovillo en medio.

Del desprecio al mundo entero pasé por ciencia infusa a una dichosa gratitud de índole infantil, mi regocijo era el de una niña mimada que abraza a sus papis. Más allá de toda oscuridad hay amor y paz. Ejem, el pecho y las extremidades de mis hombres eran muy cálidos y reconfortantes y tal.

¿Cuánto llevábamos de esa guisa, diez minutos, veinte? Lo único que puedo alegar a mi favor es que el enigma existencial de mi devenir ocupaba ese delgado hilo cerebral que alguna vez había bautizado como "concentración". Sin embargo, con un par de décimas corporales y un temblor razonable, los ánimos para fijarse en lo externo suben como la espuma.

- ¿Dónde está la puta que me ha empujado? - respeto a las damas de la noche a la porra.

Silencio. Los dedos del comisario ciñeron el tobillo, la mirada del detective se interesaba por el paisaje. Cerré los ojos y me acurruqué aún más.

- Ah. Se la ha llevado la Scotland Yard. - sin duda el chapoteo se había alargado bastante.

Caricia tobillera. Esa mano morena ascendía. Sube, que te vas a encontrar con una sorpresa.

- Mmm... - se me escapó.

El cálido pecho dio un respingo.

- ¡Inaudito! - ¿¡Sherlock tenía un exabrupto?! - ¿No le va a decir usted nada?

- Al contrario que usted, célebre Holmes, antes que mi condición profesional va mi condición de ser humano.

- He ahí su capacitación laboral resumida.

¿Se iban a volver a pelear? ¿Ahora?

- Oye, Sherlock... me apuntabas con una pistola y los "señores" también tienen impulsos reflejos. - parecía insuficiente - Lo siento. - no lo sentía.

Él negó con la cabeza, con un ojo abierto le vi fulminar con sus pupilas de Es usted un inútil a su derecha. Aquello era rarísimo.

- Se ha escapado. - confesó el ser humano antes que comisario.

- Ja, ja.

Mi risilla resonó por las paredes del carruaje, se perdió sin amigos. ¿¡Ah?! La siguiente parte requiere censura.

- No, PIIII. Y una PIIII voy a tragarme que PIIIII PIIII PI PI PIII de PIIII con sus PIII obsesiones. ¿Me estáis diciendo que la PIIII de PIIIII, una PIIII lisiada, se ha escapado ante vuestras narices? - el cabreo le sienta muy mal a la higiene de mi lengua. Un dedo acusador emergió de entre las capas - De Trent lo comprendo porque iba en mi auxilio, ¿¡pero tú, Sherly?! ¿¡Tú, que eres el que se vanagloria de su lógica y su PIIII...?!

- ¡Te estabas ahogando!

- ¡No me estaba ahogando! - exhalé - Me estaba congelando...

Me fastidiaba pensar que al gran detective asesor le afectara mi vida o mi muerte lo suficiente como para dejar escapar a un sospechoso ¡¡¡que iba en muletas!!! Ah, las vanas esperanzas, casi peores que la hipotermia.

- Bah, da igual. Muy inútil tendría que ser la poli para no encontrar a una lisiada más lenta que una tortuga. - la elegancia verbal, por la ventana también.

Sherly adoptó su carita de Que lo es. No hizo falta respuesta, el carruaje paró en seco justo al cruzar la vista con él.

Gertrudis lloraba en la cocina cuando entramos. Parecía un chiste de los malos. Un detective cabreado, un comisario compungido, una travestida mojada y sin vestido y una alemana lacrimosa entran en un bar. ¿Qué van a tomar? ¡Drama!

Pasé seis pueblos de ella, ni tiempo ni ganas me restaban en la paciencia para esto. Fue Trent quien se encargó de ordenarle que me fuera llenando la bañera pero ya, así de malos modos. Me sorprendió que se arremangara para arrimar el hombro en la tarea, evidentemente quería compensarme aunque no hiciera falta ninguna, ya me había salvado la vida.

Sherlock todavía me rodeaba los hombros cuando acercó la boca a mi oído.

- La investigación continúa.

Cosquilleo auricular, agradable. Arqueé las cejas.

- ¿Qué más quieres investigar? Belle Rosette es la hija de su madre asesina y danza por ahí en muletas a la espera de que la echen al calabozo y tiren la llave. Punto final.

- Como de costumbre, mi querida Leona, se te ha escapado el pequeño detalle que es la base de la deducción.

- No me llames querida...

El brazo fuerte de la ley irrumpió de nuevo en la sala para mandarme que me metiera en la bañera en seguida. Me pregunté cuánto habría oído, tanto ahora... como antes. Di dos pasos hacia la señalada dirección, giré el cuello. Sherlock Holmes parecía albergar una pretensión que nos llega a todos en algún momento de nuestra vida: convertirse en árbol en mi salón.

- Váyase a investigar, señor Holmes. Sin pucheros.

Ofensa suficiente para que se marchara. Sin capa. No la volvería a ver. Solo quedaba uno del que deshacerse. Af, quería estar sola.

Entré en el cuarto de baño con la esperanza de conseguirlo, pero no, él tenía la suya de ver a su amante en el apogeo de su desnudo esplendor. Huelga comentar que me arrebujé requetebién en mis capas nuevas, cruzando los brazos vampíricamente sobre el pecho para tener bien afianzada la tela en caso de tirones.

Diría que mis relaciones son un auténtico incordio, pero me abrazó estrechamente, apasionado, envolviéndome la cintura con la anaconda de su brazo y comprimiéndome contra su corazón a base de presionar la extremidad libre contra mi nuca y cabeza. Fue tan dramáticamente romántico que hasta el miedo a que notase bultos donde no tendría que notarlos y no bultos donde sí se esfumó ipso facto. Esto es un consuelo.

- Temo por ti, amor mío.

¿Habría estrellas en mis ojos? Segurísimo que sí.

- Bésame.

Y el muy obediente saboreó hasta la campanilla, ignorando como un héroe el gustillo a Támesis.

- Yo a ti más. - espetó en un arrebatador suspiro. Posiblemente se me había escapado un te quiero, lo que me ganó dos besos más en la mejilla, uno en la frente y tres en los labios a plena velocidad y potencia - Más que a mi vida...

Acunó mi rostro entre sus manos, me contempló intensamente, como si quisiera grabarse a fuego mis facciones en la retina. Ya tenía regalo para las fiestas: una foto mía.

- Tienes que pasar desapercibido, dejar de chantajear a los hombres de bien.

- Claro que sí, cariñito, lo puedo dejar una temporada. ♥ - si me volvía a agitar la boca capaz era de dejarle las escrituras de la casa.

- Y... - dolor, solo dolor - Tienes que desaparecer durante un tiempo.

- ¿Por qué? Seguro que la atrapáis en seguida, yo sí confío en vuestra eficiencia, confío en ti. - más abrazo - Y no me volveré a acercar al río.

- No lo entiendes. Siempre que te acercas a Sherlock Holmes, pones en riesgo tu vida. Como si no te bastases tú solo para meterte en líos, ahora estás hasta el cuello.

- ¿Qué quieres decir?

Calló.

Le acaricié la barba, resiguiendo la mandíbula recién lamida por mi lengua. Él tomó mi mano y la aplastó contra la zona acariciada, cerrando los ojos.

- ¿Cielito con pajaritos? - fruncimiento de ceño - No estarás celoso. Él no es como nosotros, no me quiere. - eso sonaba fatal - Te amo.

Apretó mis manos, formando un solo puño de cuatro.

- Prométeme que desaparecerás, debes hacerlo, que nadie te vea. Sé que sabes cómo. Yo te diré cuándo volver.

- ¿Y cómo lo harás si me esfumo, tontainas?

- Lo verás en los periódicos, te dejaré un mensaje de los nuestros en la comisaría.

- No sé, me ha costado mucho alcanzar este estilo de vida...

Otro besazo.

- Prometido. - aseveró sin aliento.

- Vale. - menos aliento, pero al fin calor - Si insistes, por algo será. ♥

Y eso hice. Desaparecí.

Continuará...

¡Espero que hayáis disfrutado del capítulo! Y que me perdonéis el pecado de tardanza.

lunes, 15 de agosto de 2016

DA2 - No computable

Y el bloqueo continúa.

Gajes de las habilidades. XD

sábado, 13 de agosto de 2016

DA2 - El precio de la amistad


Estoy bloqueada, así que tira cómica de Dragon Age 2.

Hay cosas que son imposibles. XD

sábado, 6 de agosto de 2016

DA2 - A la caza de Hawke


Qué tiempos aquellos en los que publicaba sin parar. Pero una se hace vieja y tiene más obligaciones y achaques y se organiza malamente... ¡pero nunca se acabarán las tiras cómicas!

He aquí el método infalible para cazar un halcón, o a alguien que se apellide Hawke...

Abridlo en una pestaña nueva si no lo veis bien, estas viñetas me llevan por la calle de la amargura.

Entre el guiño a Crepúsculo, el exhibicionismo general y la pose dramática, yo no puedo... XD

domingo, 24 de julio de 2016

Y si... 16 - Estrellitas por aquí


Al fin he visto El despertar de la fuerza (veloz cual velociraptor). Esto tenía que pasar.

¿Y si estuvieras en La guerra de las galaxias?
~La manía de darle vueltas a las cosas de Yukino

Yukino - ¡Curiosidad fatídica la mía! Ocurriría lo mismo que ocurre cada vez que asumo el papel de alguna protagonista Disney en esta sección, con la salvedad de que los fanáticos, que no fans, me despellejarían y quebrarían los huesos y sorberían las médulas de mi desollado y quebrantado cuerpo en un festín de metafórica violencia verbal.

Soldados imperiales - [Marchando de fondo]

Y - Ni lado de la luz ni de la oscuridad ni gaitas, ábrase visto cosa más maniqueísta. ¿Por qué no hay un lado claroscuro? Vamos, no he visto yo algo tan directo desde Kingdom Hearts. Hasta Los tres cerditos es más sutil, si te dejas de simbolismos difícilmente puedes tachar de malvado a un animal cuya única pretensión es alimentarse.

Soldado rezagado - [Se la queda mirando con su expresión vacía de casco blanco]

Y - Por supuesto, los personajes son carismáticos, evolucionan, algunos hasta se redimen... pero luego te topas con Kylo Ren haciendo lo imposible por machacar cualquier resquicio de luz que le quede dentro o al maestro riñendo al padawan por tener sentimientos humanos normales. ¡Cuánto radicalismo! ¿Realmente puede considerarse viable cualquiera de los dos bandos cuando ambos te obligan a suprimir lo que no se atenga lo que a cada uno le conviene? ¿Se puede vivir así?

Sr - [Se acerca, se acerca]

Y - [Lo mira mal] Me gusta La guerra de las galaxias, faltaría más, ¿pero de meterme yo en semejante universo? Teniendo en cuenta que la elección estriba entre el ejército de Mary Sues y los malos malosos que no saben contratar a un arquitecto eficiente... me quedo con los ewoks.

Sr - [Codazo]

Y - ¿¡Qué quieres?!

Sr - ¡Únete al lado oscuro, tenemos sombra!

Y - ...la verdad es que siempre me ha atraído la oscuridad.

¡Es que es verano!

Burócrata imperial - Señora, tápese.

Y - Cuando la propaganda superliminar es buena, es buena.

Bi - Cúbrase un pecho por lo menos, que mi deber es concentrarme.

Y - Qué puedo decir, el Imperio se hace el duro y destruye un par de planetas pero al final lo deja todo dispuesto para que acabe doliéndole más a él, es un tsundere de manual. Dan ganas de abrazarlo y decirle que ea, ea.

Bi - Primera Orden.

Y - Tanto monta, monta tanto. De cualquier forma, los jedi son tan puñeteros que prohíben tener hijos, casarse y hasta enamorarse, los rebeldes carecen de estilo alguno, Jar jar está del lado de los ángeles. Pese a la nulidad en temas arquitectónicos, el lado oscuro tiene clase, disciplina, si tuvieran un Jar jar lo estrangularían y... ¿he comentado mi preferencia insana por máscaras y cascos? Añádalo al formulario, junto a "sería una soldado muy agresiva con el bombón del general Hux", añádalo.

Bi - ¡Que quiere enrolarse!

Y - ¡Usted no escucha!

Bi - Señora, ¿sabe cuántas mozas se han enrolado desde que Kylo Ren salió a la oscuridad? ¿Qué se cree, que aceptamos a cualquiera?

Y - Sí...

Bi - ¡Aquí clonamos gente! ¡No necesitamos exhibicionistas, acosadoras, ni locas...! [Yukino se ríe] En lo que admiradoras se refiere. Léase el cartel, que para algo lo hemos colgado. Ese cartel salva vidas, ¿sabe?

Y - Sé usar la Fuerza...

Bi - ...hágame una demostración, si es tan amable.

Y - [Tortazo]

Bi - [Se le cae el casco con un medio sonoro ¡pof! Decide coger un boli y dibujar círculos de tinta sobre el papel muy muy serio] El examen de admisión se celebra en la segunda planta.

El examen

Y - [¡Pi-pi-pi-pipiuuuuung!]

Examinador imperial - Por la caída doble de la Estrella de la Muerte.

Y - [Radiante de excitación, perlada de sudor, fusil láser echando humo por bisagras y cañón] ¿Qué tal lo he hecho? [Parpadeos varios]

Ei - [Se acerca a un intercomunicador] General Hux. Ha de ver esto.

Y - ¿Que va a venir el General? [Se arregla el pelo, se tapa un poco durante el intervalo entre desanimados ¡oooohh! de reclutas]

Ei - [Silencio]

Reclutas - [Más silencio]

Y - ... [Morritos] ¿Habéis notado que vuestras armaduras parecen plástico?

Ei - No busques conversación.

Reclutas - [Firmes]

Hux - [Entra solemne y firmemente]

Y - [Fruncimiento de ceño] Aquí hay teletransporte y todos callados como muertos, ¿a que sí? Y yo subiendo escaleras.

Hux - [Pasa el dedo suave, elegante, por la pared cuya totalidad ha sido brutalmente agujereada] No veo la particularidad.

Ei - [Muy serio] Era la pared a sus espaldas.

Hux - [Cejas arriba] ¿Insinúa que los rebeldes están más a salvo delante del cañón de esa joven que detrás?

Ei - [Asiente]

Hux - [Se la queda mirando en modo contemplativo intenso]

Y - [Holita con la manita]

Hux - Apresadla.

Y - ¿¡Qué?! [Apresada por mucho guantelete blanco] ¡Pero si yo...!

El interrogatorio

Y - [En cierta silla rara cuanto menos, amarrada a lo que los imperialistas llaman "sujeciones"] No sabéis lo que es una cuerda, está visto y comprobado. ¿Qué? ¿Media hora y ni me miras de reojo? ¿No? Que han ido veinte minutos, dicen tu nuca y mi reloj de pulsera. Pues se me ha hecho largo con eso de estar encerrada sin cruzar media palabra. No sé, si querías quedarte a solas con un miembro activo del escaso sexo puesto del universo, solo tenías que pedirlo, mi general.

Hux - Cierra la boca.

Y - No seré precisamente yo quien juzgue a alguien que secuestra a desconocidas en pro de fines poco ortodoxos o legales. En esta galaxia tan tan lejana los heterosexuales lo tienen difícil íntimamente hablando.

Kylo Ren - [Hace acto de presencia embadurnado en una banda sonora ominosa que hace juego con la capa y la pedazo de máscara/casco]

Y - [Gritos internos]

Hux - El grande y todopoderoso Kylo Ren, por fin nos honras con tu presencia.

Y - 눈^눈?

Kylo - Estaba ocupado.

Hux - ¿Tan ocupado que no podías mandar ni a un triste lacayo que me impidiera perder veinte minutos de mi valiosa vida esperándote? Tú te crees que eres el único con agenda apretada.

Y - Σ눈ロ눈

Kylo - He... notado... una perturbación en la Fuerza...

Hux - ¡La Fuerza, la Fuerza! Tú siempre estás notando perturbaciones en esa.

Y - ¿Y en el pobre general no notas las perturbaciones? ಡ//ロ/ಡ

Kylo - Tanto tiempo no habrás perdido cuando a la chica le sangra la nariz y jadea como un boga deshidratado.

Hux - No he tenido nada que ver.

Kylo - [Coloca la mano abierta en dirección cabeza, no sin dejar ese absurdo e innecesario espacio de precaución] ¿Lo ha tenido?

Y - Lo tiene~♥.

Kylo - ¡Por el Hacedor! [Respingo, retirando la mano como quien se quema]

Hux - ¿Qué?

Kylo - He visto... he visto cosas. [Tembloroso todo él]

Hux - Será mejor que acabes el interrogatorio pronto, ya empieza a formarse espuma en su boca.

Y - ¡Pero qué interrogatorio ni qué niño muerto, si no me habéis preguntado ni la hora! ¡Cosa que por cierto he soltado! ¡Es el interrogatorio más fácil de la Historia y lo estáis desaprovechando!

Hux - ¡Cierra esa bocaza! [Bofetón]

Kylo - [Estremeciéndose con las perturbaciones forzudas]

Y - [Mejilla ardiente, lagrimilla] Vosotros no tenéis ni idea de cuál es la base del interrogatorio.

Hux - Sabemos que eres una espía, miserable. [Cara de Pero qué me estás contando por parte de la apresada] Nadie tiene tanto talento.

Y - Lo vuestro con la "puntería" ya es fetichismo. [Rotación ocular] Que no. Que yo soy lado oscuro 100%.

Kylo - ¿Qué haces aquí, enferma asquerosa?

Y - Alistarme, so estrecho de mente que remata las horas muertas con el casco deshecho de su abuelo. Pasatiempos que se te perdonan por esa sensualidad tuya tan bien llevada. ♥

Kylo - ¿¡De dónde has sacado esa información?!

Y - A mí no me pongas caras de demente torturado, no es que lo mantengas lo que se dice en secreto.

Hux - [Pensando firmemente que cuando tiene razón, tiene razón]

Kylo - [Se quita el casco, airado]

Y - ¡Eh! Ŏ^Ŏ

Kylo - [De vuelta la mano a hacer su trabajo]

Y - [Vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo, vuelve a ponértelo]

Kylo - [La mano desciende... y luego se va a masajear la sien] La Fuerza está muy presente en ella, no puedo descrifrarla. [Sin que le dé jaqueca]

Hux - ¿En ella?

Kylo - Si alberga otra teoría es libre de alumbrarnos con ella, general.

Hux - ¡Ajá! ¡Alumbrar!

Kylo - ¡Es una expresión! No queda luz en mi persona, ¡nada!

Y - No es que pretenda regodearme en los fallos estratégicos, señores, pero hay otras formas de arrancarle respuestas a un ser vivo parlante. Como, no sé, llámame loca: preguntarle cosas.

Hux - ¿Le rompemos un dedo?

Y - ¡DIRÉ TODA LA VERDAD!

Kylo - A ver, ¿por qué quieres unirte al lado oscuro?

Y - Porque un jedi no puede amar, porque amar lleva al miedo, el miedo lleva al odio y el odio al lado oscuro. Prefiero saltarme los preliminares y meterme en él de cabeza, digo yo que será más divertido.

Hux - ¿Por qué deberíamos creerte?

Y - [Estos dos están muy bien sincronizados...] ¡Por favor! ¡Antes que juntarme con santurrones me arrimo a megalómanos con hambre de poder y planificaciones simples! Además, me gustan sus miembros... [Risillas]

Kylo - Dice la verdad.

Hux - ¿Lo sabes?

Kylo - [Estremecimiento] He visto cosas...

Y - [Alivio encarnado y sonriente] Eso te pasa por no usar detector de mentiras ni suero de la verdad~.

Kylo - No hay sitio para ti en el lado oscuro.

Y - ¿¡Cómo que no?!

Hux - Das demasiado trabajo, tienes opiniones, luchas por tu integridad física sin preocuparte por el honor. Lo que la Primera Orden recluta son marionetas dóciles.

Y - Soy pariente de Darth Vader.

Hux y Kylo - [...]

Y - [Cejas arriba abajo]

Hux - Supongo que hay hueco para ti en la Primera Orden.

Kylo - Se te proporcionará ropa negra.

¡Qué viva el nepotismo!

miércoles, 13 de julio de 2016

Brillante 23 - Que murmuren


Y vuelvo a estar en paro, ¡ay!

Un numerito en el teatro, un tórrido besazo y el oportuno desmayo de la cortesana del palco, ¿qué más puede pasar? ¡Veámoslo!

Si una dama victoriana se desmaya, es que oculta algo.
O le aprieta el corsé.

Que empezara por el principio, decía. A estas alturas el orbe entero debería saber que la sinceridad me la reservo para enterrarla en este cuaderno. ¿Cómo iba a ilustrarle sobre la complejidad del efecto mariposa? Una se echa un farol para pasárselo bien en buena compañía, luego se pone fanfarrona con eso de que en el popular recinto que es el teatro siempre hay señoras de mala vida, y mira lo que pasa. Jo, yo solo quería alardear de contactos, maldita sea mi vanidad. Está visto y comprobado que jamás quedaré por encima del gran Holmes ni en las pequeñas cosas, no, ni siquiera a su altura...

El telón del primer acto caía, caía grácilmente, muy al contrario que la que lo acababa de hacer sobre mí. Ante la imagen de mi persona con el peso muerto de la deslumbrante cortesana encima, la primera reacción de la eminencia que tenía por acompañante fue sacar la lupa... ¡literalmente! Oh, ¿cómo voy a mantener la seria compostura con estos dobles sentidos persiguiéndome?

- Incluso en el libro de las mentiras, a veces se halla la verdad. - su iris coloreó la lente entera.

- ¿No tienes bastante con haberte vengado al fin de mí por lo del otro día que ahora vas a torturarme con sofismas? - por no hablar de la lupa.

- La mentira es el único factor personal no antagónico al razonar sereno, pues muestra a la luz lo que se propone mantener oculto. Leona, conocer tus costumbres resulta una ventaja. Tú, que dejas que el corazón gobierne tu mente, tú, que pretendes ahogar miedo e intelecto en ocio pueril, tú, que desprecias toda lógica que no proteja tu personalidad, que te cubres de un velo de simpleza y necedad, que solo piensas en ti misma... me has conducido a una pista real.

Me tembló el labio.

- Era cierto. No eres más que un cerebro, todo lo demás es apéndice.

- Lo soy.

- Sherlock. - me habría llevado la palma a la frente a ojos cerrados, pero como la cosa no era muy fácil con la muchacha entre brazo y brazo, conté hasta diez - Le acabo de tomar el pulso y está desmayada perdida, ayudémosla...

- ¿Por qué?

- Humanidad, eso que a ti te falta. Las cortesanas de lujo también tienen una vida muy dura, ¿me ayudas?

- Recabaré datos mientras te encargas de ello. - lupa por aquí, lupa por allá, lupa por todo el lugar.

- ...

Los rubios cabellos se desparramaron por la moqueta al arrancarle... quiero decir, retirar con delicadeza suma las horquillas de cabeza de perla del laberíntico peinado. Luego fue cuestión de palparle la inhumanamente estrecha cintura en busca de un modo de no romperle esa preciosidad de vestido, para lo cual no había manera sin quitárselo por la cabeza.

No quería pedirle ayuda otra vez a ese monstruo que me había estado estudiando. Por mucho que una sepa que solo significa una pieza más en el puzzle del caso Ser Richard, una cría tan fácil de herir como de manipular, objeto de burla y quizá de venganza, que el caballero únicamente había fingido seguirme el juego... es un pelín humillante que lo pongan en palabras.

Paseándose por la sala mientras servidora tendía a la inconsciente y se agachaba a hacer el trabajo sucio, expuso la lista de indicios a partir de los cuales deducía que la desmayada no me conocía personalmente, detallitos tales como el que me recibiera con la falta de pompa y ceremonia propias de una señorita de su condición ante un conocido que se sabe no potencial cliente, por no hablar del recato del abanico, improcedente en su profesión, a no ser que... ¡ajá!, exclamó al levantarle el labio, ¡dientes amarillos!

Iba a alargar el asunto enumerando el simbolismo de la cantidad de calas y a sorprenderse al descubrir que fuera leída, así que decidí aguarle la fiesta escupiéndole todo lo que sabía de la cortesana. Se hacía llamar Belle Rosette, aunque yo para mis adentros la llamaba Bella. Tenía pinta de ser el tipo de persona que entra en una mansión embrujada donde los muebles hablan y aceptarlo como si tal cosa.

Sí, sí, sí, solo la había visto un par de veces, la abuela de Chip y Chop me la había presentado. Solo sabía que decía ser francesa, aunque de la retahíla de Sherly sobre acentos y fisonomías extraje que eso era más falso que la sensibilidad del mentado, y que se había leído La dama de las camelias y había decidido imitarla (de ahí las calas) para hacerse con un apodo refinado, esfuerzos pese a los cuales se la conocía como "la del corcel". Era famosa por ejercer encima de un jamelgo disecado. Una moza simpática.

También sabía de buena tinta que el finado había comprado sus ecuestres servicios. ¿Era ella la asesina? Sería decepcionante. No obstante, por la reacción ante el mero apellido Holmes, o era eso o que Miaucroft había echado una canita al aire.

- Una red de meretrices, brillante. - ¿¡brillante?! ¿¡Alguien que no fuera él?!

- Y de cotilleos. La información no siempre es fiable que digamos.

- Las perspectivas son positivas.

Ya que se había tomado la molestia de estimularme el ego, al final me tragué orgullo y amargura y el premio fue que me echara una mano para dejarla en enaguas. Quise ver si le gustaba lo que veía, la señorita tenía pechonalidad. Su gesto de ¡Porrr favorrr! fue la mar de elocuente.

Al extraer la navaja del bolsillo interno del frac (¡siempre bien pertrechada!), mi detective despegó las analíticas pupilas de las muñecas de la doncella sin doncellez, dejó de abanicarla... supongo que era su obligación preguntar. Huelga decir que le hice saber que eso de las palmaditas en las mejillas y las sales aromáticas no sirven de nada contra ese instrumento de tortura llamado corsé que te oprime tanto los órganos que no puedes ni respirar.

- Has estudiado los principios médicos. - también he visto películas, pero eso no le importa.

- Sí, he hecho Primeros Auxilios, Dios debe de haber cometido el error de insertar el cerebro de un hombre en el cuerpo de una mujer, soy un caso fascinante, ¿por qué no te callas?

- Evasión, qué revelador.

- ¿Quieres que la devuelva al mundo consciente o nos vamos a casa a jugar con rompecabezas?

- Su desvanecimiento resulta más revelador, despiértala.

Corté las cuerdas de la maléfica vestimenta. Ella separó párpado de párpado de un sobresalto (mío), aspiró una bocanada de todo el oxígeno que flotaba en la sala... justo entonces, frente a tales ojos espantados, me dio por meditar sobre la imagen que brindaba a los susodichos eso de que dos señores de gala se hallaran agachados junto a una cortesana resollante en enaguas. En un palco privado. El bajito de fama criminal con un arma blanca desenfundada en mano.

Me parece que debería de haber visto venir la reacción lógica y natural que tuvo la criatura de pegar el salto del tigre y los chillidos y el forcejeo y la navaja voladora y el ¡aaaargh! desgarrado de alguno del público de abajo y el ¡ras, raaas! y el tropiezo y el consecuente defenestramiento fatal por el palco. Habría estado bien.

Al final, lo mejor fue resumir: el telón del segundo acto subía y subía, ella bajaba y ¡chaf! Poco más y la sigo de no ser porque Sherly me sujetó contra sus cubiertos pectorales, viva la acción.

Lestrade cerró el cuadernillo, dejándolo reposar en su regazo. Colocó el lápiz encima. Solo silencio... miento. Solo el frufrú del bien sé que abultado pantalón del taciturno Trent al cruzar las piernas, mi comisario, pegado a mi vera todo lo que el banco de madera y el decoro permitían. Si yo hubiera estado en condiciones de consentir aflorar el instinto básico...

La lluvia volvía a repiquetear contra los cristales (oh, sucio clima), el humo perenne en toda estancia cerrada de este siglo de fumadores vestía el aire y la sala de espera del hospital Saint Jeremy resultaba ser inesperadamente cómoda, dentro de lo que cabía esperar de las circunstancias mobiliarias y espaciotemporales, e incluso reconfortante, familiar. El cromatismo blanco de todo sanatorio que se precie, parece que no, pero calma.

La estampa de nosotros, el nuevo par de dos cuando Watson estaba de baja por histérico, debía ser poco menos que curiosa. Sherlock parecía tan sereno, sentado frente a mí. Sin un cabello fuera de su revuelto sitio habitual, ni una arruga llamativa en el traje ni tampoco desgarrón alguno en la chaqueta, mientras que a mí si no se me colaba el arsenal por las roturas sufridas en bolsillos internos y externos, me asomaba a lo exhibicionista. Me cuidé muy mucho de comentar la idea de que debía de ofrecer parecido contraste con el inquieto doctor, por deferencia al duro día que estaba teniendo el hombre. Soy la compasión hecha carne.

Me entornaba los ojos, luego los viraba al inspector, sonreía, espolvoreaba el tabaco sobre el foso de la pipa. Tembloroso pulso el mío al alargar la mano para ofrecerle el fuego de mi encendida cerilla, tenía que deshacerme de algo o me quedaba sin abrigo. Sé que estaba hecha un manojo de nervios, que cierta culpabilidad revoloteaba alrededor de mis órganos internos, pero ahora me cuesta recuperar la tontería de sensibilidad que tenía por imbécil rematada en ese momento.

No estoy muy segura de lo que se dijo, la tontaina de mi yo pasada andaba ocupada con el trastorno y la incetidumbre propia de estar al filo de cobrarte vida ajena. ¿Belle Rosette sobreviviría? ¿Moriría? ¿Se quedaría en coma? ¿Amnésica? ¿Tendría que darle un palazo donde el córtex prefrontal? ¡Ah, la conciencia, qué trasto! Si hubiese simple y llanamente pensado que algo habría hecho, y tan contenta... Sin embargo, esa manceba ni siquiera me caía mal, cosa que resulta ser suficiente para que a una le entren remordimientos por imitar u homenajear ciertas películas.

La zozobra que me tenía dándole al movimiento muscular constante ya fuera con la pierna o con los dedos no me impidió fijarme en lo que ocurría a mi alrededor, ni en quienes. No solo me mantengo bajo el "velo de simpleza y necedad" que es mi disfraz, lo que conlleva tener que estar atenta, sino que tengo alma de novelista y, en fin, estoy titulada en Filología Hispánica por vocación, no pertenezco a esos insensatos "filólogos" tibios que se atreven a afrentar la profesión, y parecerá baladí, pero pesa. Soy lírica y gozo de una envidiable memoria ampliamente ejercitada. Además, prestar atención a lo circundante entretiene.

Trent, a todas luces inmerso en la profunda reflexión filosófica de que la violencia no es la solución dos veces el mismo día, se entretenía en crujir los nudillos, blancos como perlas en arena tostada. Clavaba la vista en ellos. Pero Sherlock se apartó para conversar con Lestrade de Dios sabe qué, quizá del muerto, que me importaba e importa tres pepinos y no de los buenos. Entonces la clavó en mí.

Relativa privacidad, paredes blancas, iris verde musgo, su meñique rozándose contra el mío. No necesito más. Con el alma llena le puse carita de Te lo perdono todo, él, un meneo de bigote que traduje libremente como Te consolaré en casa.

No podía besarle, no podía purgarme los labios con el sabor ceniciento. Y pese a ello, ¡cómo me reconfortaba el mero tacto de la piel, su calor de estufa viviente, esa mirada de amor!

La ciencia nos separó. El médico de turno se personó en la sala, repasando la carpeta abierta que llevaba en mano como si no pudiera darnos ni su nombre sin ese apoyo. Médico que no era Smithy, sé que lo has pensado, avispado lector. Qué decir tiene lo conveniente que habría sido que el hospital más cercano fuera el suyo, ¡pero no! Aquel es más de suburbios. ¿Por dónde iba? Antes de darme cuenta del todo, ya había separado posaderas de reposo.

- La señorita se ha roto la pierna diestra, tiene diversas contusiones y cardenales faciales y un esguince en la cadera, algo fatal en su profesión. - los médicos y su célebre tacto - Sobrevivirá. Ya está escayolada y espera en su habitación a que alguno de los señores la recoja.

- ¿Ya le ha dado el alta? - no cabía en mí de mi bobo asombro.

- Este es un hospital decente, caballero. - y entre audibles bisbiseos, añadió - Bastante he hecho ya con curar a la del corcel, hombre ya...

- A la porra el juramento hipocrático, ¿eh?

- Supongo que la fulana es suya: habitación 22, "señor". - y se retiró con el golpe de efecto del carpetazo.

¿Se estaba poniendo de moda el retintín del "señor" o qué? Ojalá no se propagase. Bien, él mandó que la recogiera, de modo que ¡sorpresa, sorpresa!, la recogí, me la llevé, la metí en un carruaje para acompañarla a su casa, maldita sea la culpabilidad y su inmóvil pierna diestra.

¿Para qué describir cada menudencia cuando lo que nos interesa va justo después, durante el ridículo paseo por el puente del Támesis donde la chica en muletas hizo parar el armatoste con ruedas? No tengo nada que decir en mi defensa, le puso ojitos al cochero, me los puso a mí, se los puso al cielo ardiente y eso fue todo. Aunque no era más ridículo que los cuchicheos cargados de testosterona que intercambiaron Trent y Sherly, quienes insistieron en compartir carruaje para ahorrar gastos.

Atardecía perezosamente sobre las aguas centelleantes, mi comisario y su barba de circunstancias habían tomado la determinación de compartir asiento con el cochero y no levantarse de ahí (por razones que me niego a analizar) mientras este se ganaba el pan siguiéndonos con el carruaje a paso de tortuga de tres patas. Sentía el peso de su mirada.

Sola en la poco grata compañía de Belle Rosette y un Sherly que se mantuvo en solemne silencio mientras servidora combatía el acceso de culpa que me estaba royendo toda, así como la tela que se me caía a cachos. Belle Rosette sonreía con sus dientes de ámbar, sonrisa quebrada por una alteración de caras apabullante y multicolor.

¿Qué me dijo esa mujer? Sé que abrió la boca, sé que destrozada como estaba me echó someramente en cara que la había dejado lisiada, no sé qué de un porqué y no sé qué más de un último deseo. Dejó caer las muletas, resonaron contra el pavimento. La vi, juro por el Dios en que no creo que la vi, la vi poner el pie escayolado en el suelo.

Avanzaba. Garras enguantadas me prendieron la destrozada solapa y el cuello de la camisa, clavando uña. Todo su peso pasó a mí, nueva columna maestra que se estrelló contra la valla del puente. Dolor para mi coxis. Su rostro se me aproximaba entre ayes, no dejaba de mover las manos, y sus dientes, no podía apartar la vista de esos dientes. Yo, a cuadros, ¡menuda forma de entregarse al trabajo!

- ¡Leona!

¿¡Ahora me quieres distraer, so hijo de tu madre, ahora?! Torcí el cuello, abrí la boca.

Me apuntaba con un cañón de fuego.

Sonido metálico a mis pies.

No me lo pensé dos veces: saqué mi revólver por estrenar y le disparé dos veces antes siquiera de oírle bramar ¡abajo!, pero como tengo la puntería de un soldado imperial hasta en horas de calma, apuesto a que las balas impactaron en los transeúntes del fondo. ¡Eso por quedarse a mirar!

Humo de pólvora en la retina, lo que me faltaba. Eso pensaba, estúpida de mí, lo que me faltaba era peor. Me faltaba Belle Rosette.

- Mua~ - ¡empujón!

Un nuevo ¡chaf!

Solo agua.

Solo frío.

Y oscuridad.

Continuará...

Obviamente va a sobrevivir, si no a ver quién escribe y cuándo. Ahora bien, ¿cómo?

Perdonad que haya tardado, entre la vuelta al paro y el TFM se me han roto los horarios. XD