lunes, 30 de enero de 2017

Brillante 27 - Pájaro que trina


Es irritante ir a capitulito por mes, así estoy intentando mejorar. En estos momentos de mi vida en que no sé qué hacer con ella no siempre es fácil organizarse con los escritos. ¡Ojalá me pagasen por esto y no tuviera que preocuparme por las facturas! Por suerte, vosotras que estáis leyendo estas líneas, lectoras fieles, estáis cargadas de paciencia. ¡Os quiero, conocidas y desconocidas!

En fin: tras dos capítulos más tranquilitos para variar en la agitada vida de nuestra Leona hemos descubierto que su tapadera de emergencia es la de una viuda reciente con moretones para nada sospechosos que se entreven a través de su grisáceo velo, madre de dos niños muy pillos. ¿Pero esta tapadera está hecha para durar?

Por la boca muere el pez,
por el pico canta el que acaba por perder.

Acoger bajo mi ala a los mellizos y fingir que éramos madre e hijos fue fácil, aunque no nos pareciéramos ni en el blanco de los ojos. Lo difícil fue... la maternidad. Tanto, que los demás puentes que hemos cruzado se me antojan contratiempos insignificantes. Y eso que mis niños son buenos y obedientes y exasperantemente callados, pero albergan una rebeldía dentro que no me da tregua.

El primer día, cuando conocí a Saint John y este tuvo la cortesía de informarme religiosamente de que llegábamos un par de siglos tarde para acogernos a sagrado y ya de paso de complicarme automáticamente el asunto: nada comparado con intentar que Chop cene acelgas. Intentar.

¿Poco después, cuando hubo que conocer a la madre superiora e interpretar el páripe más lacrimógeno que imaginarse pueda? Hinqué codos tres días hasta recabar el conmovedor perfil idóneo que calentara ese sufrido cubito de hielo que habitara el costillar de la dama dedicada a las almas perdidas de Whitechapel. Y hasta practiqué delante del espejo. Pues un guijarro en el zapato comparado con pretender ponerle una pluma entre los dedos a Chip. Ese día tragué tinta.

Por no hablar de la dieta a base de gachas sin sustancia... la degluto con gusto y sin picatostes que lo alegren siquiera con tal de no volver a meterlos en una bañera. Cosa a la que me inclino si ella me salva de lo peor de lo peor, de lo que supera todos y cada uno de los puentes de rabiosa actualidad y, no huelga decirlo, hasta los intentos de asesinato. Bienvenido sea el tercero si ello me libra ¡de los piojos!

Aaaah, maldita sea, estos victorianos están locos. ¡Pues no me parto el alma con Gertrudis para desparasitar las melenas de mis niños y en el convento me los vuelven a pillar los muy pillos! Hábitos antihigiénicos que no hay quién les arranque, me han quitado la fobia micróbica a mugriento golpe de choque. ¿Pero qué se les ocurre a las esposas de Dios? Raparlos a cero y lavarles la testa con petróleo. Menos mal que una viene de los colegios del siglo XXI.

Sin embargo, los mellizos están hechos para darme una de cal y otra de arena. Dividirán su determinación en blanco y negro, pero se reparten la tozudez: Chop no acepta acelgas, Chip las come por dos. Chip no coge una pluma ni borracha, Chop ya sabe escribir su nombre en letra temblona. Ninguno soporta la higiene básica, pero uno se deja sobornar y a la otra logré convencerla enseñándole la técnica ancestral del ladrillo en el bolsito.

Aquel día de la calma pre-tempestad, como de costumbre, me daban para muestra un botón. La noche anterior había llovido, dejando las calles de Whitechapel lo suficientemente derretidas como para encharcar la gruesa capa de nieve. Una gota de belleza en el Támesis urbano. Chip encabezaba la marcha saltando de charco en charco, sujetándose las falsas con las puntas de los dedos, bamboleando el bolsito enladrillado que llevaba al codo, llenándose las botas de barro medio descongelado, mientras Chop iba cogido de mi mano modosito y calmado. Los tres fingíamos fumar echando el hálito neblinoso por la boca y las fosas nasales.

- Tú tienes la piel blanca como la nieve y los labios rojos como la sangre y el pelo negro como la noche, ¿vendrán a matarte? - me preguntaba Chop, que como yo era fanático de los cuentos de hadas y le sobraba curiosidad.

- Puede, pero no por el cromatismo. Piensa que solo la más bella del reino puede tener esos colores sin parecer simple y llanamente enferma. - le contestaba con mis labios rojos de puro cortados, que no había pintalabios ni bufanda ni velo que protegiera contra esos vientos - Así que solo la más bella del reino corre esos riesgos.

- Pero no te comerás manzanas, ¿verdad que no? - apretón de manita.

- Si me los ofrece un desconocido sospechoso, no. - apretón devuelto.

Ahí Chip, crispada y sin dirigirme la mirada de tan centrada en la de su hermanito (quien prefería mirarme la mano entrelazada con la suya), nos salpicó enteros de una traicionera patada.

- ¡No seas bobo, Leo era un desconocido! ¡Ataúlfo!

Chip emplea nombres propios que más que nombre son una venganza para insultar y pasar desapercibida. Soy una pésima influencia.

Cuando llegamos al patio la muchedumbre ya había colapsado los mejores sitios, para mi regocijo y para refunfuño de Chip, quien no tardó en recalcar por enésima vez que deberíamos de haber salido antes. Chop, callado como un muerto. Bien sabía él de mi premeditación y alevosía vistiéndome "deprisa". Si estaba ahí era única y exclusivamente porque se habían ganado un capricho. Quién me iba a decir a mí que eligirían precisamente este.

Una boda, un entierro o una ejecución se aplaudían de la misma forma en Londres, y aquella nublada mañana de enero no hubo mejor modo de pasar el tiempo que acudir al ajusticiamiento público de la semana. Esto es lo que pasa cuando no tienes tele ni cerveza y la gente es analfabeta, que no saben cómo entretenerse. Solo esperaba que la soga le partiese el cuello rapidito.

Mi nena de mejillas coloradas como manzanas se zambulló por entre los bultos espero que por lo menos calientes del gentío, chillando alborozoda. Chop me apretaba la mano con fuerza como quien comprueba que sus dedos entumecidos siguen en su sitio. Miraba fijamente por donde había desaparecido su hermana, que lo entreví por entre el velo y los copos de nieve que a la tela se adherían.

Tan entretenida estaba contemplando cómo contemplaba mi niño que ni reparé en la sombra gris que se aproximaba hacia mí. Tanto que le dio hasta tiempo a ¡zas! Palmearme el hombro, reintegrándome en el club del casi ictus. Si es que este velo bien sirve de anteojo de caballos.

- Doña Leonor. - saludó con alegre retintín la sombra, que resultó ser una monja. Creo que una sonrisilla le adornaba el rostro y un ligero brillo pintaba de calidez sus ojos.

Debía de ser una de las hermanas del convento. Ahora bien, ¿cuál de ellas? No es que mantuviera una estrecha relación con susodichas habitantas. En realidad, gracias a los niños (y un poquito gracias a mí) disponíamos de celda propia desde el tercer día, así que ellas iban a lo suyo y nosotros a lo nuestro. ¿Cuál sería? Era especialmente pálida... no es un rasgo distintivo. Era cejijunta... no es un rasgo distintivo. Nariz aguileña... como buscar paja entre paja. Solo me restaba el comodín.

- Hermana, ¿cómo está usted? Bien sin duda alguna: resplandece con la tibia luz de la mañana. - sor sonrisa desaparecida. Aich, que era una doña. He... he sido un don Juan demasiados meses, no me juzgues, lector - Hace buen día... para tratarse de Inglaterra.

Aún a día de hoy sigo sin recordar una sola cara concreta de las moradoras del convento, salvo la arrugada faz de la madre superiora. Para mis adentros las llamo sor Citroën.

Parecía que la sor Citroën presente estaba aburrida pese a que claramente había venido en beatífico grupo, Chop no dejaba de señalarme las ocho o nueve piadosas monjitas que se apretujaban unas filas más adelante para disfrutar del inminente espectáculo,  así que le pregunté educadamente por qué se había acercado.

- Parecía usted aburrida, doña. - mira tú por dónde - ¿Le... parece adecuado traer aquí a sus hijos?

Qué graciosa, eso estaba lleno de niños. ¡Aaaah! ¡Venía a aleccionarme!

- ¿Le... parece adecuado asistir a estos actos dada su profesión?

Creo que me puso ojos espantados, y digo creo porque entre la visibilidad parcial acaparada dicho sea de paso por la nariz superlativa frente a mí, los rítmicos apretones de Chop y el barullo circundante... Lo único que sé seguro es que anidaba en mí el imperioso deseo de espetarle que los mellizos se habían ganado el premio recabando chantajes más que suculentos en el confesionario, luego no solo los trapos sucios de los aristócratas pudientes estaban a mi disposición.

- Nosotras estamos aquí por nuestra profesión. - replicó, no sin antes sacarme pecho, que ahora que lo pienso no se sabía muy bien si tendría con ese hábito tan grueso - Es nuestro deber prestar consuelo al alma de este pecador, tal y como dicta nuestro Señor y ejemplifica por verbo y acto el padre Rivers. - se atusó el hábito, muy digna - Española tenía que ser... -concluyó por lo bajini.

¿Para qué ser sutil cuando el velo te permite sacarle la lengua al personal sin que te chisten? Esos nobles señores no solo son asiduos de las sesenta y dos casas de tolerancia, esposa de Jesús metomen... ostras perleras, ¿había dicho...? ¿El condenado era católico? ¿¡Saint John estaba ahí?! ¡Y en nuestro día libre!

Ni que decir tiene que tanto Chop como yo sacudimos las cabezas de lado a lado en su busca, durante dos segundos fuimos el dúo paralelo. Sor Citroën echó humo helado por las amplias fosas nasales justo cuando una yaya cercana que por lo visto había estado pegando la oreja mencionó que todavía debía de estar dando la extrema unción. Fue en ese instante cuando caí en la cuenta de que las religiosas presentes pertenecían al club de fans del párroco.

También caí en que tanto esfuerzo en no ser ni lo suficientemente pobre como para que me echaran a la calle ni lo suficientemente rica para que me atracasen por ella de nada había servido para evitar ni mitigar siquiera que una joven viuda que pasa demasiado tiempo en la iglesia del sex-symbol de Whitechapel diera qué hablar.

Y por último pero no por ello menos importante ni por asomo, fue justo en ese milisegundo de revelaciones cuando el rabillo del ojo captó entre el público lo que no me podía creer. No, más bien, me negaba en redondo. Habría sido un espejismo formado por la muchedumbre y la poca visibilidad entre nieve y tela sobre la cabeza, a una le engañan los ojos, ¡solo tenía que ser valiente y mirar del derecho...! Madremíademivida, allí estaban.

La familia Smithy. Al completo.

¿Recuerdas que unos párrafos arriba te comentaba, lector avizor, que una boda, un entierro o una ejecución se aplaudían de la misma forma en Londres? Pues no era infrecuente que las familias salieran del barrio para asistir al que tocase. Ay. Ay, ay, ay.

- ¿Sabes qué, Chop? Vamos a reunirnos con tu hermana, que no es buena idea dejarla sola. - a Chop se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja.

Pero sor Citröen se interponía en nuestro camino.

- ¿Por qué íbamos si no a someternos a semejante calvario con el día que... con lo poco cristiano que es tenerla muerte por esparcimiento, doña? Dígamelo usted, dígamelo.

- No la juzgo, hermana. - y quise pasar.

No nos dejó.

- ¿¡Insinúa que yo sí?!

¡Hija de...!

- Déjela, hermana, ¿con qué se van a entretener si no los pobres? - intervino una voz masculina.

- Eso, eso, ¿q'hacemos si no, amargarnos con lo' muerto', la cólera o la lepra con que no' atosigan lo' diario'? - entró a trapo otra.

- Si lo único interesante del periódico es ese mensaje misterioso que lleva cinco días saliendo. - opinó el vendedor de cirios, un hombre gordo y barbudo al que ya tenía visto.

Yo intentando aprovechar la cháchara para colarme entre los apretujados. Acababa de salir el condenado y la algarabía había evolucionado a vítores y abucheos.

- ¡Por fin!

- ¡Ya ves! ¿A quién le importa un artículo en gaélico pudiendo ver esto?

Quieta parada. Chop: tirón y apretón, tirón y apretón. Había dicho... lo había dicho, lo había oído.

- ¿¡Gaélico?!

...grité. No pude evitarlo. A ver, ¡esto no es culpa mía! ¡Yo no quería esto! El señor, quien fuera, un simple bulto más, se giró hacia mí anonadado.

- Sí... - me acababa de ganar el sambenito de histérica - Quién sea ha untado bien a los del diario.

Me llevé la mano a la frente, donde bullían las conexiones neuronales. En gaélico. En gaélico. Trent es escocés. Trent me dijo que cuando fuese seguro volver yo lo sabría. ¿Trent cree que sé gaélico? No puede ser, porque nunca me lo ha comentado... el traducelotodoinaitor. El hijo de Cristóbal del traducelotodoinaitor. ¿¡Me había estado diciendo palabras de amor en gaélico y yo perdiéndomelo? ¡Cinco días! Maldita sea, maldita, maldita, maldita...

Unos dedos largos y delgados me agarraron por la muñeca. El crujido de la trampilla era ensordecedor la centésima de segundo en que caía, como la esperanza del condenado.

- Esa voz... ¡es inconfundible! - ojos como centellas.

Déjame en paz, Amanda, déjame en paz.

Continuará...

¡Espero que os haya gustado! Me ha quedado largo, lo sé. Pero así se compensa un poco la espera, ¿no?

¡Sherlock regresará...!

lunes, 16 de enero de 2017

Y si... 17 - Nananana...


¡Lo habéis adivinado! XD

¿Y si convivieras con Batman?
~La batseñal de Yukino

Yukino - ¿Con cuál de ellos? ¡Y qué me importa! Tengo clarísimo lo que haría. ♥ [Deja caer una pistola de 10 mm en la lujosa mesa fina de cristal fino del fino salón millonario finamente amplio]

Alfred - [Bandejita en mano] Retire esa cosa de la mesa, señorita Yukino.

Y - ¿Es ese mi desayuno de millonarios, mi querido mayordomo multitarea? [Pestañeos a velocidad de ala de colibrí]

Alf - Ejem. [Lento... parpadeo] ¿Sabe, señorita? Algo que aprendí en mi juventud y me perseguirá mientras viva, cuando estaba en Pieristán...

Y - ¡Ya la quito, ya la quito! [Arma de fuego retirada y guardada]

Alf - [Sonrisita]

Y - Chocolate con churros, pues vaya una dieta adinerada.

Alf - ¿Y qué quiere haga, señorita, si no le gusta el caviar?

Y - ¿Pog la mañaña, Alfreg? [La boca llena]

Alf - He criado a un hombre que se zurra ejem, mantiene fuertes contiendas con delincuentes en traje de licra con nocturnidad y alevosía, perdóneme si no me adapto a los hábitos de un ser humano normal.

Y - La mejor. Disculpa. De la Historia.

Alf - Nadie. Habla. Así.

Y - Ay, Alfred, tengo un regalo de para ti. ♥ [Palmada aérea pija]

Alf - [Recibe un ejemplar de 50 sombras de un multimillonario excéntrico]

Y - Disfrútalo en tus horas libres. ❤ [Bailoteo de cejas]

Alf - Señorita, esos modales... [Bigote inquieto]

Y - Eso lo traduzco libremente como "oh, sí~". [Cucharadita de chocolate caliente para adentro]

Alf - Refínese, señorita Yukino, se lo ruego, por favor se lo pido, no resistiría que los próximos vástagos Wayne fuesen aún más difíciles de educar.

Y - [Se traga la cuchara] ¡Ag! ¡Krrsssmgh!

Alf - ¡¡Señorita!!

Una maniobra de Heimlich después...

Y - [Medio cuerpo desparramado sobre la mesita. Alfred le acaricia circularmente la zona pulmonar de la espalda] Jj...

Alf - No me diga... que no hay noviazgo...

Y - [Índice acusador de Las pillas al vuelo]

Alf - ¿¡Es que nunca me van a dar nietos?!

Voz cascada - Ya estamos otra vez.

BAAATMAN.

Y - Uuuuh~, el caballero oscuro... espera, ¿ande vas?

Batman - No soy lo que mi cama merece, pero sí lo que mi cama necesita.

Y - [Le ofrece una cucharada (limpia) de chocolate]

Batman - ... [Se sienta a su vera y se la come de su mano. Porque la justicia da hambre]

Alf - Por favor, señorita, deme nietos.

Y - Que me niego a salir con un psicópata violento por muy de buen ver que esté, mayordomo casamentero.

Batman - Yo no soy un psicópata, soy el Orden, soy el Miedo, soy la Noche...

Y - Sí, sí, sí, y un mujeriego, un visionario, un filántropo...

Batman - Ese es Ironman.

Y - Ups, cómo he podido confundiros... ¿quieres mojar el churro?

Alf - Por supuesto que quiere.

Batman - Alfred, el batmóvil ha quedado hecho un desastre.

Alf - [Bigote sufrido] ¿Qué ha sucedido... esta vez?

Batman - Lo he convertido en batmoto. [Y se ha liado parda]

Alf - [Se retira arrugando arrugas faciales que gritan que esto no está pagado]

Y - [Con el imperioso deseo ilógico de darle la generación Wayne que esos viejos huesos anhelan] ¡Por los murciélagos, súbele el sueldo! ಥロಥ

Batman - No nombres a los murciélagos en vano.

Y - Al contemplar la recta espalda del pobre anciano, alejándose para continuar mayordomeando, me percato sin quererlo de la verdad. [Dramáticas lagrimillas cara al horizonte cuya vista se cuela por los cristales de alegres ventanales] No es el mayordomo que mereces, pero sí el que necesita... un millonario excéntrico.

Batman - [Chupándose los guantes]

Y - ...¿te haaas comido mis churros aprovechando la epifanía?

Batman - No era el desayuno que mi paladar merecía...

Y - ¡Maldita sea, Bruce, hay límites!

Batman - Batman no tiene límites.

Y - [Voz cascada de imitación] Menos matar.

Batman - Ni se te ocurra. No te burles de mi única regla tú también, aquí, en mi casa, de día. No.

Y - [Comillas manuales] Pegar palizas de muerte y dejar inválida o comatosa a la gente, sí, pero matarla ¡nooo!

Batman - No soy un cobarde que se esconde tras un arma de fuego, jamás segaré la vida de otro. ¡Adelante, búrlate!

Y - ¡Uuuuh! ¡Porque yo soy el caballero oscuro!

Batman - ¿¡Qué quieres de mí?!

Y - ¡Que me compenses!

Batman - ¿Podemos echarnos la siesta antes?

Y - ¡Son las diez de la mañana!

Batman - [Se arranca la máscara]

Y - [Le salpica una oleada de tórrido sudor perlado] ...bueno, supongo que hay tiempo para una siestecilla.

Batman - Y luego tendré que asearme. [Se pasa la manaza de hombre murciélago fibroso por la cabellera mojada y desmelenada]

Y - D-de acuerdo, una ducha rápida. ಡ//ロ/ಡ

Batman - La justicia merece y necesita un héroe bien alimentado. [Menea esos cabellos que el autor le ha dado]

Y - ¡Fija tú la hora! >//ロ/<

Tras el siestón, baño espumoso y comilona...
¡Para-bara-bara-bara-baaan~₪!

Y - [Bajando los escalones del aparcamiento Wayne] No sabías qué hacer con la fortuna de tus papis, di la verdad...

Batman - Antes mato a un vil villano.

Y - ¡Por favor!

Alf - [Érase un mayordomo sentado sobre el capó con la nariz pegada a cierto libro multimillonario, érase una nariz superlativa que salta disparada de entre las profundas y sinuosas páginas al interceptar familiares ruidos y efluvios] ¡!

Batman - ...

Y - (͡ ͡° ͜ ʖ ͡ ͡°)

Alf - [Érase un mayordomo a la fuga en discreto andar escalón arriba, arriba y más allá]

Batman - ¿Quieres conducir?

Y - Bueno, no tengo carnet y me la pego hasta en los videojuegos, pero ¡qué demonios! ¡Pásame las llaves!

Siniestro total más tarde...

Gordon - ¿¡Qué ha pasado, Batman?!

Batman - [Reteniendo a una Yukino hiperactiva frente al automóvil partido en dos, empalado en bocas de incendio y asaetado por tres farolas (dos dobladas) que ni sus anchas espaldas logran esconder] E-era lo que necesi...

Gordon - ¡Has arrancado todas las bocas de incendios! ¡¡Gotham se está inundando!! ¡¡¡Y las farolas están rotas!!! ¡ELECTRICIDAD Y AGUA, BATMAN!

Batman - [La máscara oculta los sudores]

Y - [Magullada, despeinada y estupenda] ¡Podría ser peor, Gordy!

Gordy y Batman - ¿¡Gord...?!/¡No digas...!

Y - ¡Podría estar lloviendo!

¡CABUUUM!

Y - ◐-◐ [Melena meneándose al explosivo vendaval]

Gordy y Batman - [Facepalm]

Gotham entera - [Estridente carcajada retumbante]

La broma de bromas viste de morado.

Joker - ¡AJAJAJAJAJAAAAAAJJJ!

Y - ¡¡¡AAAH!!! [Dispara. Le da al automóvil. El "aparcado" justo detrás]

Coche que estaba detrás y moribundo sin hacer daño a nadie - [Asciende al cielo de lo automovilístico]

Y - [Se mira la pistola de 10 mm como si ella tuviera la culpa]

Joker - Me has decepcionado, bombón, el momento era perfecto y no has tenido las agallas. [Le sobreviene una carcajada estridente de esas que convulsionan los músculos] ¿Qué ocuuurre Batsy? ¿Has adoptado a un compañero aún más inútil que tu Robin?

Batman - ...ahora camino por las calles de esta ciudad que estoy aprendiendo a odiar.

Y - No, espera. [Cara al difunto coche y ¡BANG!]

Joker - [Entre ceja y ceja]

Y - ¡SÍII, NENE!

Batman - ¿¡Qué has hecho?!

Y - ¡He recalibrado mi puntería y me he ventilado a ese peligro andante de villano que te lleva sorbiendo el seso tu batvida entera! Y eso que era fan. Pero la autodefensa es lo primero. [Pecho henchido] Estoy orgullosa de mí misma.

Gordy - [Aplaudiendo cual poseso]

Batman - [Le arrebata la pistolita homicida]

Y y Gordy - ¡Eeeh!

Batman - Una pistola, el arma de un cobarde y un mentiroso. Matamos... demasiado, porque lo hemos hecho muy fácil... Nos ahorramos el asco y el trabajo. Te prohíbo volver a usarla.

Y - ¡Pero la necesito! ¡Todavía no he hecho lo que venía a hacer! Devuélvemela, porfi.

Batman - ¿No era esto lo que planeabas desde el principio?

Y - ¡Devuélvemela! [Intenta cogérsela, pero...]

Batman - [...él se aprovecha de su provechosamente imponente estatura. Porque es Batman]

Voz de reportera repelente - Llegamos a la zona de los hechos. Gotham se ve nuevamente sumida en el más profundo caos, y nos notifican que el príncipe payaso del crimen ha caído víctima de una de sus enanas de circo. Nos aproximamos a confirmar los detalles de su muerte. ¿Será esta vez la definitiva?

Y - [Dando saltitos]

Gordy - ¡Batman, por el amor de Dios, que se acerca la prensa!

Batman - No se atreverán a acercarse, porque yo soy...

Cámara - ¡¡Lois, la distancia de seguridad!!

Lois Lane - ¡Sh! Nos encontramos ante la presunta asesina del Joker. [Llevándose el pelo p'atrás, como diciendo: Parfavá, soy inmune] Señora, ¿qué se siente al lograr sin traje de licra y a cara descubierta lo que los héroes locales no se han atrevido a lograr, quedando automáticamente libre de responsabilidades civiles por el destrozo sistemático de la vía pública?

Y - ಠ^ಠ [Le extirpa de cuajo el cinturón al hombre murciélago y arremete contra el cabezón de la periodista tirándole todo el arsenal habido y por haber en el susodicho]

LL - ¡Ay! ¡No! ¡Pare! ¡Ik!

Gordy y Cámara (que ha decidido jugarse la vida) - [Agarrando cada uno un batbrazo]

Batman - [No hacía falta, está quieto parado] Debería detenerla... pero hay algo hipnótico en esto.

LL - [Muerta]

Y - Vale. Ya está.  Vámonos, Batsy.

Gordy y Cámara (lacrimoso) - [Aplaudiendo como posesísimos]

Batsy - Este era tu plan desde el principio.

Y - El mejor detective del mundo, ya lo creo.

Gordy - ¡Espera, heroína que merecemos y necesitamos! ¿Qué pasará cuando Super...?

Y - [Entre destellos heroicos] Nada, nada, he decidido sacrificarme por el bien mayor del Destino y del sentido común, esa mujer llevaba media vida reclamada por el Más Allá y ese individuo tan ridículo de Más Acá no lo quería aceptar, pero nada, te digo, soy lo suficientemente listísima como para haber urdido otro plan autodefensivo infalible.

Peatones - ¿Qué es eso?

Mirones - ¿Es un pájaro? ¿Es un avión?

Gordy - ¡Oh, no!

Y - ¡¡MI MADRE SE LLAMA MARTHAAAA!!

Gordy - Está... dando media vuelta. Mmm. Siento en mi interior una agridulce mezcolanza de alivio y decepción.

Y - Es porque tu trabajo no está pagado. [Mejilla recién mojada de lo que podría ser agua de lluvia, podría ser una superlágrima, quién sabe] Yo, por el contrario, me siento muy pagada de mí misma ahora mismo.

Batsy - [Las lágrimas también mojan su máscara. Desde dentro]

Y - Vamos, Batsy. [Su brazo le rodea la batcintura, porque tampoco es que llegue mucho más allá] Alfred nos espera~♥.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Brillante 26 - Espejo de plumas


¿Os acordáis de cuando dije que publicaría más a menudo? Sí, en el último capítulo... pues me puse enferma, tuve una crisis nerviosa y acabé en el matasanos, ¡ja, ja... ja! Por qué será que brotan mis lágrimas. ;^;

En fin, Leona está en una iglesia vestida enteramente de negro y con un velo puesto junto a sus niños y un buen maniquí de sotanas. ¡Toca desvelar el misterio no tan misterioso del método empírico de desaparación leónida! XD

Una imagen vale más que mil palabras... ¡dicen!

Los rayos del tenue sol se colaban por los alegres ventanales, sí, pero no sentía su calor. Las iglesias son frías, sí, tienen que serlo para soportar tanto cirio, pero esta piel no lo habría sentido aun huyendo afuera, dado que estaba completamente cubierta de pies a cabeza. Botines (acordonados), amplias faldas (estilo flor fúnebre), largas mangas terminadas en guantes (apoyando la monocromía), la exuberancia de la pechonalidad (libre al fin) que apenas disimulaba mi negación al corsé y el velo.

El velo trasparente y gris que me cubría cuello y cabeza, adornado con bordados florales rojo y negro que bien colocado tapaba lo que tenía que tapar. Entre el río de pétalos que solo se despejaba para mi visión por respeto a mis ojos, veía las escenas rutinarias como a través de un sueño que se pasaba de onírico.

El olor a cera derretida, el crujido chirriante de la madera, la libreta enfundada en su sitio del bolso, junto al ladrillo, una feligresa rezongando, mis niños escabulléndose, su sotana. El amor del palomo y la paloma, los lóbulos de la oreja de los peques... enrojecidos, esos dedos inclementes suyos tirando hacia arriba. El sol calentaba poco.

La Virgen derritiéndose de amor por el divino bebé, el chasquido sonoro de mi manotazo, las piedras videntes incrédulas, el crucifijo en balanceo, mis niños libres, el viento que se cuela por las puertas, mis niños prendidos de las faldas. Risas. ¡VEINTE AVEMARÍAS! La feligresa matutina escurre el bulto, su pose de ángel vengador que hace chillar a Chip y Chop, ¿qué os han hecho los curas?

Las manos rojas de este cura. Me he pasado. Me contempla con el típico mohín Si te faltara el dinero te flagelaba, puerca. Pero falta temor alguno, el mequetrefe de la barbilla altiva... que escudriña, el velo me oculta y quita visibilidad a partes iguales. No hay miedo, solo la desoladora carencia de lupa en mi vida.

Era nuestra dinámica habitual. Dinámica asentada en unas interesantes tres semanas de relación de las que ya me estaba cansando.

Chip y Chop han recaído, muy bien. Con rezar no basta, pues te has equivocado de oficio. Quizá cubrirme la boca e inclinar la cabeza hacia la derecha como si reprimiera el llanto le ablandase lo suficiente para dejarme en paz. El pasado no excusa el presente, no, es roca dura. ¿Qué haría nuestro Señor si permitiese esta flagrante violación del secreto de confesión?, todo lo perdona Dios si media remordimiento o compasión. Otros treinta avemarías, pues vale.

Agaché la cabeza, me mordí el labio inferior en la posición estratégica justa para que lo viera sin verlo todo.

- Pérdoneme padre porque he pecado~. - ¡aich!

Papel sumiso que no me va nada y se me hace cuesta arriba pero cosecha buenos resultados bajo esta nueva apariencia, a lo que el lenguaje corporal clerical respondió relajándose a ojos vista. 

Hasta que con la paz exterior se percató de la escena erótica espontánea que estaban montando las palomas entusiastas junto al agua bendita. Debo alegar en su favor que Saint John no es amigo de sumarse al club del casi ictus, ¡nada más lejos! Él es de arremangarse las faldas sacerdotales y espantar el amor plumífero a patadas.

Una manita tiró suave, pero demandante, dos veces la tela de las faldas. Chop reclamaba que me agachase, cosa hecha nada más comprendida.

- Lo sentimos. - ¡que me lo como!

- La próxima no nos pilla. - Chip, ambiciosa.

Aproveché el descanso para acariciar las cabecitas que tanto me había costado dejar limpias y para cuando me quise dar cuenta los besuqueaba enteritos, ¡qué guapos estaban ahora que los bañaba! Tan peinaditos, tan remoninos, Chip con sus trencitas y su vestidito de niña victoriana verde oliva y Chop con sus pantaloncillos de tirantes el abrigo hasta el cuello. ¡Mira que ponerles el dedo encima!

Ellos se dejaban hacer sin moverse un ápice, hasta que Chip terminó poniéndome las manos encima como un gatito que te advierte que pares. Ay, mis nenes. ¿Por qué me habían seguido si la abuela dejó claro que nanay? ¿Estaban esperando a que les pidiera venirse conmigo?

¿Me querían? ¿Por qué eran tan diligentes, por qué ni una palabra sobre mi verdadero sexo? ¿Saben cuál es o les da igual? ¿Por qué me piden cuentos y se acurrucan junto a mí por la noche? Y bien que me vienen para la tapadera y mejor aun para sonsacar. ¿Esto es explotación infantil?

- La gorda dice que su jefa tiene más que relaciones imperas con la prima. - impuras, Chop.

- Dorothy Bale. - Chip, matizando.

Qué más da, conmigo están mejor que con ningún otro.

- Ejem. - un carraspeo agudo, lo nunca oído.

Tras de mí lo tenía: Saint John, el amo y señor de las sacras cuatro paredes que tenía por torreón, dignísimo representante de Dios en la Tierra cuyos ojos de piedra estaban erosionándome la crisma, a juzgar por los picores y los gestos secretos de Chip y Chop que se pensaban que comprendía por ciencia infusa.

- Discúlpeme, padre. - voz melosa, cuello ladeado, mano en mejilla velada - ¡Me es tan fácil olvidarme de usted!

Tic en su puro labio, por lo demás inmutable. Eso lo mataba.

- ¡Uy! Se le han adherido las plumas en la falda, con lo impoluta que la lleva usted siempre...

Se sacudió como un resorte. Eso lo mataba aún más.

- Pajarracos sacrílegos... - masculló, que yo lo oí.

- Y sin embargo, ni manchándola entera de barro perdería esa apostura... - susurré como ensoñadora más que audiblemente en el eco de las altas paredes. Chip dejó escapar un puaj.

El gesto semiperenne que le arrugaba la línea de la frente volvió a apaciguarse, lo que significaba que si jugaba bien mis cartas no tendría que volver a soportar esa irritación contenida en lo que restara de día. Nada lo relajaba tanto como una buena dosis de vanidad. Era básicamente lo único que me gustaba de él.

Eso, y esto:

Hice volar los dedos hasta mi compungidísimo pecho, agarrándome al rosario con expresión sonoramente culpable para, acto seguido, acariciar en un suspiro las trenzas de mi nena, imagen de la inocencia. Debía ser sutil, Saint John no era Amanda. Pero sin pasarme, a ver si no lo captaba. Complicado equilibrio.

- Conversar con usted alegra mis mañanas, padre.

Yo cabizbaja, un par de pasos atrás. Saint John resplandecía en su inmutabilidad de puro gozo.

- Confío en que Dios quiera regalarme su compañía el día de mañana.

Los mellizos se dieron la mano y Chip me tendió la sobrante. Tomando esta última, el bolso enlibretado y enladrillado y mis faltas para no partirme los morros más de lo que el cosmético indicaba en un tropiezo tonto, nos dirigimos al portón bañado por el sol. Los talones delataban cualquier movimiento con su toc, toc, toc... Yo miraba las baldosas pisadas.

Otros talones hicieron tocotoc, tocotoc. A un palmo de la punta de mi botín izquierdo estaban los zapatos varones. Me atreví a alzar la vista lentamente, sabedora de que desde esa perspectiva él solo podría ver mis ojos, no mi sonrisa. Lo bañaba la luz. No pude evitar lanzarle una mirada de sincera lástima. Pobre. Pese a tan correctas facciones y proporción corporal, su bonita figura destilaba sosería, no había nacido fascinador.

- Permíteme escoltarte una vez más, hija mía.

Chip me apretó los dedos.

- Con lo que ha hecho usted por mí, padre Saint John, no me atrevería a pedirle más... - pestañeo.

- Una buena cristiana es obediente y silenciosa, Leonor. Ya que lo segundo es demasiado ambicioso, intenta aplicarte en lo primero.

Tch. Había descubierto lo que me mataba a mí.

- Si es una orden, es una orden.

Chip me arrebató el bolso y la vi palpar el ladrillo de reojo. Quizá la había instruido en autodefensa bolsácea demasiado pronto. No parecía importarle el famoso proverbio de sabiduría trascendental de Santa Ermeguncia la Agujereada, aquel que reza que ir acompañados del párroco del lugar protege más que cien revólveres con balas a estrenar.

El barrio de Whitechapel sería famoso hasta decir basta en pocos años gracias al morbo suscitado por la sangre y las tripas que mancharían el cuchillo del metódico Jack, pero mientras tanto no era más que un barrio de clase baja con sus crímenes de clase baja sin más galardón que el discutible honor de ser el más pobre de la pérfida Albión.

Lo más característico del distrito a parte de erigirse como el tugurio hervidero de pobreza por antonomasia es su pluralidad. En esta era victoriana en la que me ha tocado caer la pobre-población ha sido engrosada por inmigrantes de todas partes, mayormente irlandeses y judíos de aquí y allá. Buen ejemplo era el pater, que aseguraba pertenecer al primer grupo.

- Hoy es un raro día de sol, doña Leonor. - ¿no le quemaría la piel? Es más pálido que yo. Nah, las estatuas no se tuestan.

- E inusitadamente sosegado, padre. - como dejaba notar la pescadera que se desgañitaba en la calle opuesta y los que avisaban el ¡agua va! muy tarde.

Gente menos estirada que el común de los ingleses, aunque más por la baja estofa que otra cosa, lo que no los hacía necesariamente más agradables. No, tan lejos estoy de idealizar a los pobres como a los ricos: la verdad es la que es. Y la que aquí toca es que, en general, eran chabacanos y poco interesantes.

- ¿Cuánto hace que nos conocemos, hija?

- ¿Cuánto hace que Dios escuchó mis plegarias y se llevó a mi difunto esposo?

- Solo Él lo sabe... - no le vi la cara, Chop me tenía entretenida señalándome a la feligresa entrada en carnes. Qué lentitud, señora - No veo que tus cardenales mejoren.

Por supuesto que no, me maquillaba exactamente igual los morados por si se me movía el velo, que una viuda con dos niños era una buena tapadera, una viuda con una cicatriz idéntica a la del desaparecido Leonardo Dantés de Campoamor y en el mismo sitio no tanto. Madre mía, ¿me tenías que salir también observador?

¡Ah, el mismo aleteo de pestañas tan espesas como intransigentes que el día en que nos conocimos! Su expresión fue de lo más entretenida. Puedo aventurar que nos despreciamos a primera vista. Para mí fue una decepción toparme con un sacerdote con ínfulas de ángel vengador más parecido a un gatito gruñón de mármol.

Llámame fanática de La Regenta o disnéyfila sin remedio, el caso es que si se da el milagro de tropezar con un cura joven y atractivo espero un mínimo o de apasionado Fermín de Pas o de juez Frollo que lucha contra vicio y corrupción y ve pecado en todo menos en su corazón con el vozarrón de Constantino Romero, no una estatua griega de clásico rostro andrógino. ¡Qué desperdicio de maniquí de sotanas!

Y si solo fuera eso... ¡se llama Saint John Rivers! Pero por favor cómo me voy a tomar en serio a alguien con nombre de río. Cuando nos presentaron no pude reprimir la carcajada, quién me culpará. Supongo que algo tuvo que ver el incidente risueño con la ojeriza por su parte como primera impresión. Por suerte, poderoso caballero es don Dinero.

- ¡Leoooo! - insistía Chop. Chip le propinó el codazo de su corta vida.

¿Qué hacía? ¿La reñía? ¿Cómo se riñe a los niños en esta época? ¿Cómo los riño sin que me miren con carita de decepción?

- Es aberrante que los niños llamen a su madre por su nombre. - gracias por la sentencia número ochenta mil, pater, por qué te crees que he tenido que mantener la raíz de mi pseudónimo.

Si es que por más que frunciera el ceño o alzara el mentón e irguiera la columna cual palo de escoba no me lo iba a tomar en serio, que se esforzara lo que quisiera. ¿Cómo se toma en serio a alguien con una flauta por garganta? ¿Cómo a un irlandés rubio? Que por no ser no eres ni pelirrojo, desastre de hombre. Si no fueras tan alto ni tuvieras esa nuez prominente presionando el alzacuellos...

Vecinos desagradables, calles sucias de hollín y malolientes a a orín, miseria asfixiante. ¿Qué se me perdía en Whitechapel? Pues lo único que podía interesarme: la iglesia alemana católica St. Boniface, humilde casa de Dios más bien tirando a acomodada por esos lares, y el convento relativamente cercano a este.

Aquel par de recintos católicos, apostólicos y romanos eran la representación física de mi plan de emergencias, un oasis en el distrito de los sesenta y dos burdeles. Porque sí, para desaparecer me habría bastado con liarme la mugrienta manta a la cabeza y perderme entre los pordioseros por quien nadie se preocupa, pero como sin duda ya estarás harto de leer en mis páginas, paciente lector, antes me tiro al Támesis de cabeza.

Y el punto medio entre eso y el desvanecimiento social total... era St. Boniface.

Continuará...

¡Espero que os haya gustado! Ahora mismo no me atrevo a aventurarme sobre publicaciones futuras, pero ya sabéis que publicar publicaré. XD

Sobre Whitechapel, lo de los burdeles, la pobreza y la existencia de la iglesia católica alemana de St. Boniface son 100% verídicos. De hecho, St. Boniface fue reconstruida después de la guerra, pero he mirado dibujos de cómo era originalmente... porque ahora es algo feúcha. En cuanto al convento, me lo inventado, bastantes quebraderos de cabeza me dio ya encontrar una iglesia católica en el maldito Londres victoriano y un distrito reconocible.

Este ha sido mi regalo navideño para todas vosotras, lectoras que seguís ahí. ;^;*

viernes, 25 de noviembre de 2016

Axia 06 - Música


¡Hace dos siglos que no publico nuevo capítulo de Axia! Lo siento, estaba tan quemada... sin embargo, nunca es tarde si la dicha es buena, ¿verdad que no? ¡Cómo que sí!

Dejamos las cosas, allá por el siglo pasado, en un capítulo en solitario de Ina, que entre bufidos a hechiceras, nekkers, Iorveth y Leto ya tenía el día echado. Ina sin Riri, cosa casi inconcebible. ¿Adivináis qué toca ahora?

¿Quién es más misterioso que el narrador?

Riri, he encontrado tu borrador, ¿a que te creías que no me atrevería? No haberlo escondido tan mal, si yo no tengo derecho a la intimidad tú tampoco. No hace falta ser un monstruo de la naturaleza para darse cuenta de la fijación que tienes por un sombrero que se supone que ni siquiera te gusta, que llevas sobre la melena "irónicamente" y que proteges de mis tijeras con pobres excusas. Igual que te cosí las orejas de conejo en él para darte el toque puedo descoserlas y recoserlas en otro de tu gusto.

En fin, que este ojo mío lo ha devorado y, por más que me quite el postizo ante tu arte, no te vas a librar de mis quejas. Tú, abanderado de la verdad, acomplejado de Jaskier, ¿se puede saber qué has hecho con el capítulo cuatro? No me voy a quejar de que airees mis debilidades dando pie a que algún tunante las aproveche, que debería, pero a estas alturas qué más me da. No, ¡lo que me duele es que borraras el biombo!

Bien sabes tú que interpuse el biombo entre los dos, ¡pero no, hala, desvestimiento gratuito! ¿Qué culpa tengo yo de que el mueble estuviera agujereado? Sí, me percaté. Quién iba a pensar que tendrías ganas de fijarte hasta de cuántas muelas tengo en la boca con lo cerca que estabas del ictus, me mirabas con cara de Me vas a defenestrar. Una se fía.

Si he de ser sincera como siempre lo soy, la verdad verdadera es que tu forma de describirme es tan tierna, el modo en que te imaginas las reaccionas del público tan remonino, que mi vanidad está satisfecha incluso cuando te entra la pataleta y te pones a llamarme tonta de capirote, te comería enterito.

Hay una cosa, no obstante, que sí merece mi indignación: tú. Te omites continuamente. Vale que se supone que soy la protagonista, pero ¿acaso no eres tú mi camarada? Siempre presente a mi vera y ahora me encuentro con que en tu borrador no has querido aprovechar la oportunidad de presentarte al mundo narrando los días que pasaste en solitario.

¿He de recordarte otra vez que eres el "abanderado de la verdad"? Sé que no te gusta hablar de ti mismo, eso son cosas del presumido de Jaskier que está hecho un fabulista, que tal y que cual... para eso estoy yo. ¡Quién mejor que tu mejor amiga para dejarte estas paginitas agregadas al borrador y completártelo!

Tu rivalísimo me contó todo punto por punto, y luego el enano al que te empeñas en llamar "su secuaz" a ratos pero que el resto conocemos por Zoltan me desmintió los... adornos. Ahora como no entiendas mi letra temblona menuda risa.

Quién sabrá salvo tú qué harías cuando me reencontré con Leto. Conociéndote, tras esas tres primeras semanas intensas que habías vivido pegado a mis faldas seguramente ni saldrías del cuarto. El corazón me dice que tuviste tu rato sentado en la cama mirando las musarañas con esas dos esmeraldas que tienes por ojos. ¿Qué si no? Te había destrozado el laúd, no podías practicar, y nunca te he visto escribir sin tu laúd cerca.

Algo me dice que todavía me guardas rencor por eso. Nunca has dicho nada, pero yo lo sé. No se me olvida ese disgusto en tu verde mirada, ese fruncimiento de naricilla y boca, cómo alargaste la mano a las astillas en el aire. Por suerte te compensé, ¿no? Tampoco se me olvida ese rubor de ensueño cuando te di el laúd élfico que le robé a golpe de Axia al scoia'tael Ermeguncio, cómo me sonreíste mientras toqueteabas con las yemas la cabeza de conejo que tanto trabajo me había costado tallas en la cúspide del mástil, poco más y me muero de amor.

Te dije que era para que no te olvidases de mí. No me creíste, era verdad. En tus borradores me pintas cariñosa contigo, como si te hubiera brindado mi amistad sin tapujos desde el principio. La realidad es que yo no daba ni medio cobre por ti, no esperaba nada de ti.

No te enfades, simple y llanamente tenía la certeza de que más pronto que tarde se te despertaría el impulso vital. Los humanos sois así: os arrimáis a una moza, engendráis seis o siete vástagos y decís adiós con la manita al bicho raro.

Por supuesto que ya te había cogido cariño, ¿cómo no hacerlo? Lo pones tan fácil con esas mil caritas que gesticulas cuando quiero asustarte, esos ojazos color hiedra que me dedicas admirado al contarte esta no tan entretenida vida, esa sonrisa senpenteante si te suelto alegremente que he degollado a algún pobre diablo y ese rubor fácil en tus pellizcantes mejillas, ese que a veces te sube hasta por la naricilla cuando alabo, con razón, tu música. Adoro tus manos, los dedos alargados que paseas por las cuerdas. Eso sí que es magia.

Vaya, al final vas a tener razón con que soy una charlatana. Meh, ya lo tacharás.

Como iba escribiendo, tú sabrás qué hiciste esa mitad del día. La tarde, no obstante... la conoce más de uno, pilluelo.

Salista de la taberna carente de sillas, dirigiste tus pasos a la plaza. Llevabas contigo el aire ausente propio de aquel que no sabe qué hacer con su tiempo. Normal, ¿qué entretenimiento hay en ese pueblucho de Flotsam que sea apto para los normales? Emborracharse y poco más. Luego que por qué hay tanta ejecución pública semanal.

Diversas fuentes me confirman que la luz incidió en ese pelazo rubio al sol que tanto te envidia esta pobre teñida, lanzando destellos que atrajeron a la asaltacunas. Si es que una cabellera soleada causa estragos...

Me niego a creer en que te fijaras en las bamboleantes caderas que la muy fresca se puso a agitarte en las narices y estoy segurísima de que lo que estabas mirando con tanta atención era el tatuaje aquel tan estratégicamente ubicado y no el escote.

- Tómame, soy tuya. - debió decirte la ofrecida.

- Señora, que para usted soy menor de edad. - deberías de haberle replicado, caray.

Pero nada, ella se ponía ofrecida y tú te viste obligado en diez minutos de conversación, qué poco aguante. Te lanzó un sortilegio manipulador de los suyos, ¿verdad? Fijo que sí, de otro modo mi peque no se habría ensuciado los labios, con lo que te tengo advertido de los peligros de pasear la boca por donde no toca, que luego pasa lo que pasa y ¡pum! Acabas como Saskia. Malditas hechiceras y malditos sus hechizos que perturban el libre albedrío de los dos demás, esclavistas que son, los brujos les damos mil vueltas.

¡Y tú vas y la besas y la abrazas con las mismas manos que compones mi música!

Bien pensado, es natural que no quieras hablar sobre eso. Pero de tus encontronazos posteriores allá por la mañana siguiente sí que podrías decir esta boca es mía, ¡mejor amigo de brujo contra mejor amigo de bruja, músico contra músico, crónico contra crónico! ¡Qué gran cantar se pierde el mundo!

Amanecía. Los pájaros trinaban, los borrachos dormitaban por las esquinas, los rayos del sol se colaban por las rendijas de las ventanas, atravesaban las cortinas y bañaban tu cuerpo y el suyo. La luz resplandecía de nuevo en tu cabellera descubierta a riesgo de atraer a más urracas como la que respiró a tu vera. Desnuda te achuchó, acurrucándose con un mmm~ remolón, o la achuchaste tú tomándola por peluche. Achuchados y en pelotas, seguro.

Se abrió la puerta de un portazo.

Diste tal respingo que Sheala cayó de la cama, ¡ja!

A los pies de la puerta rodaban tres bultos entrelazados, cuchicheantes e indecentemente risueños para la madrugada. Entre la bruma del despertar viste mucho de lo que a mí me falta: delantera. Y te fijaste. Esa figura de hombre te era familiar...

- ¡Ups! ¡Este cuarto no es!

Si se hubiera quedado ahí en lugar de atreverse a aquella desfachatez... El escarmiento se lo merecía, ¿para qué arrepentirse ni sentirse mal?

¿Cómo íbamos a saber que por nuestra justicia poética lo mandarían ahorcar?

Continuará...

¿Verdad que la imagen de este capítulo es absolutamente perfecta? Es justamente mi imaginación hecha cuadro, la imagen mental que tenía de él y encima con el plus del laúd y el sombrero. ¡ES PERFECTO! Ni yo me creo la suerte que tengo. ¡Ina y Riri son el dúo definitivo!

lunes, 10 de octubre de 2016

Brillante 25 - Alúmbrame


¡Brillante cumple un año en emisión! Y así estamos con el Leonock. La verdad es que ha avanzado bastante, pero comparado con el Trenna que me la lleva a la trena como que parece poco. XD

Bien, antes de empezar, una pequeña aclaración que los comentarios del capítulo anterior han hecho necesaria: el bicho "de cinco patas y cola gruesa" es ¡¡una mano!! ¡La mano de Trent, para más señas, malpensadas! Si es que os tengo malacostumbradas y ya veis perversión donde no la hay. Aclarado lo dicho...

Una Leona rescatada, cabreada y medio muerta de frío, un Sherlock que continúa empeñado en la sutileza extrema por expresión emocional, un Trent inquieto, heroico, apasionado que te hace gritar ¡ah, mi diabetes!, una ¡maldita lisiadaaa! a sus anchas y una promesa de desaparición leónida. ¡Cómo está el percal! ¿Qué nuevos hilos tejerá este telar?

La luz me aguarda.

El frufrú de las faldas que barría las baldosas al pasar, el crepitar de la llama de las velas, el goteo suave de su cera, el gorjeo del único pájaro que parece sobrevivir en la sucia ciudad. Solo esos sosegados sonidos hacían música con mis tímpanos. A eso yo lo llamo silencio, así que sigilosa me interné entre los asientos con reposarodillas de azul terciopelo barato delante.

En ellos me postré, como postrada había estado no hacía tanto sobre mobiliario más blando, y cubriendo con el negro velo agujereado de bordados la zona reservada a juntar las manos, saqué la libreta nueva. La original se había extraviado junto con diez o veinte cachivaches más el aciago día tamesino, ah, embolsillada chaqueta de mi desventura, y no creía que la fuera a recuperar. Tras mirarla, torcer el morro, remirarla y colocarla, desenterré el lápiz del escondite y comencé a escribir. Supuse que no se notaría.

No desaparecí en seguida, entre otras cosas porque tras el hielo me llenó el fuego.

El remojón y su consecuente hipotermia dejaron K.O a ese mal ejército mío de glóbulos blancos, dando paso libre a las tiritonas, las toses, las fiebres y sus grandes amigos del alma los delirios de 40º. Enferma, sola, alimentada a base de zumos, leche con miel, caldos y hasta té de limón y en la más profunda y lógica depresión: el peor cumpleaños de mi ahora triste vida.

No es una época que me guste recordar. Me permitirás que te la resuma, lector benévolo, en que la primera semana de mediados de diciembre me la pasé negándome a que el matasanos pisara mi casa y aterrada por la estadística probabilidad de haber contraído pulmonía, que a saber qué tendría realmente, quizá un simple resfriado con el desbarajuste emocional mezclado, no agitado. En que la siguiente semana parecía restablecida pero preferí prevenir.

Lo más entretenido fue lavar e intentar que se secara de una maldita vez la esponja que me fingía pectorales y tableta de chocolate (pagué caro dejarla fermentarse en el batiburrillo de ropa empapada)... y las visitas. Trent me alegró con su presencia dos veces y vaya una a saber cómo se contagió terriblemente. Sherlock, para variar, no fue tan agradable. Para empezar, me sorprendió cuando me abrazaba al busto de Gestrudis buscando consuelo en esas pecas que me recuerdan a mi mami y la pobrecilla hacía lo que podía acariciándome el flequillo en un ea, ea.

Vaya, qué incómodo. Era un momento íntimo, Sherly, por favor, que no me dejas ni regodearme en la autocompasión y una tiene necesidades. Deprimentes. Como de costumbre, mi cara de Déjame en paz, déjame vivir no pareció importarle lo más mínimo, de modo que ahí lo tenía. Pasando por alto la escena Quiero y necesito a mi mamá, así como el hecho de que estaba en cama o la pertinente explicación de cómo puñetas había entrado en casa, acercando la silla a mi vera y trayéndome las noticias de que no había noticias de la maldita lisiada.

Oí el romántico arrullo del palomo haciéndole la corte a la paloma, ¿se habrían colado dentro a beber agua bendita? Seguí escribiendo.

Le rodeaba un aura densa, de interrogatorio. Pues si se pensaba que de mis labios iba a salir una confesión iba listo, para tal menester se precisan lámparas con bombillas de muchos vatios. Sinceramente (eso que solo sucede sobre estos papeles), no entendía tanta paranoia por parte de los dos hombres de mi vida londinense hacia esa mujer, solo de imaginármela cojeando hacia la libertad me parto, pero... ¿nada?

- Deberíamos de haberla dejado espachurrada entre las tablas. - se le escapó a mi ronca voz.

- La reflexión, ente dignísimo y muy señor mío, tiene el mal vicio de llegar retrasado, por lo cual solo sirve para amargar gustos y adobar remordimientos. - repuso él, con aquel deje burlesco tan suyo que si te descuidabas casi parecía serio.

- Qué me vas a contar. - mi mejilla es prueba física - Volviendo a la jamelga... no me mire así, caballero, solo la llaman "la del corcel" los finolis que pelan plátanos con cuchillo y tenedor, y estoy pachucha además de cabreada y no tengo ganas de gastar energía en cortesías, déjeme, déjeme. ¿Qué decía?

Él me galardonó con una mueca, cómo olvidarlo.

- Sospecho que pretendías ilustrarme sobre la dama de la noche.

- Oh, sí. Más bien no. Simplemente iba a comentar que en realidad es una verdadera suerte que la policía haga tan mal su trabajo, así los criminales como yo podemos disfrutar de la vida.

Una mirada suspicaz.

- Suponía que con ese fin mantienes esa "amistosa"  relación con el comisario. - prácticamente vi esas comillas, tangibles, abofeteándome las pestañas. Vaya, vaya y hasta oyoyoyoy.

- ¡Ja! ¿Quién sabe?

Le tomé la mano que reposaba sobre su rodilla. No la apartó. Qué calentita. Me puso la otra encima. Guau, me subía la manga. Pero para echarle un vistazo a la titilante pulsera... Tirón por mi parte. La ninja sin capucha de Gertrudis salvaje surgiendo de la nada y vertiéndole un té muy efectivo encima como quien no quiere la cosa. Movimiento. El escaldamiento singular pasó a plural. En resumen, gritos, diversión y la idea que subyace en el fondo de este cráneo mío de que Sherly "perdió" el interés en mi pulsera porque sin ella...

El palomo le hacía el amor a la paloma, envolviéndola en su grugrú dulzón de ave lasciva. Envidia aviaria.

Finalmente salí a la calle abrigada como nunca durante la víspera de las Navidades, temporada triste pero ideal en la que aproveché el frenesí mercantil para cumplir la palabra dada sin levantar sospechas. Ajá, la palabra dada. Sí, esta mentirosa la iba a cumplir. No por cuestiones de honor, ya no tengo de eso, ni mucho menos por esa absurda manía conspiranoica de mi chicarrón escocés ante un enemigo escasamente temible, sino por una serie de buenas razones que se pueden resumir en dos.

La primera, que me parecía una oportunidad estupenda para poner en práctica mi plan de escape para emergencias. La segunda, que me apetecía satisfacerme el capricho de averiguar qué pasaría cuando el detective asesor me viera desaparecida sin previo aviso. ¿Qué haría? En las fantasías extremas de la duermevela, esos intervalos interminables y soporíferos en que lo único por hacer es bucear en la blancura del techo, he llegado a coger la trenza de mi pelo para dibujar en dicho lienzo las hipotéticas expresiones que le adornarían el afilado cuchillo de sus facciones.

Primero el muy incompetente emocional movería alguna ceja, la diestra por decir algo. Siempre. Después... Quizá sería como la primera vez que poco más y pierdo la vida, le brillarían los ojos como cuando se le presenta el desafío. O quizá se lavaría las manos exhalando un suspiro que gritara alivio. O quizá alzaría al cielo los témpanos que tiene por ojos en un alarido interno de ¡PIII! ¡Incluso pudiera ser que la noticia lo pillara en cama y se arrancase los rulos de la coronilla! Ejem. Mi imagen mental teórica favorita.

Si a todo lo anterior lo regamos con el ceniciento licor de hacer feliz a mi brazo fortachón de la ley, ¡cómo negarse a desaparecer!

Total, que me dediqué a preparativos aburridos: preparar maletas, guardarme ladrillos, ir al sastre, comprar mucho fruto seco, pedir permisos a la abuela de Chip y Chop (denegados), pertrecharme de chelines, ir al Club Diógenes a darle explicaciones a Miaucroft (se había olvidado de mí), adquirir cosméticos no venenosos y por último y por ello menos importante informar a Gertrudis de que estaría de viaje una temporada. Se lo tomó fatal.

Que si ahora no puede hacerme esto, señor, que con qué gaitas me vienes ahora si hace una docena de capítulos que no dices esta boca es mía, que si se me pone a llorar, que ojos que no ven corazón que no siente y yo me largo de aquí.

Ya en la calle y una vez cruzadas cuatro palabras y un gesto obsceno con la racista de la vecina que me recriminaba que discutiese en "ese sucio idioma", y yo qué quiere que le haga, señora, si el traducelotodoinaitor va por libre, como el animal que tropieza veinte veces con la misma piedra que soy, viré hacia un callejón en mi defensa diré que bien iluminado y...

Pasos. Una ruidosa suela de zapato lejos de mí, cerca de mí. Una feligresa con mucho tiempo libre, quién si no a esas horas. Quise seguir dándole acción al lápiz.

La calidez de un aliento en la nuca.

- ¿Rezando sus oraciones?

RRRRRAS, papel a hacer gárgaras, lápiz volador colisionando con la ceja, viva la suerte de tu puntería señor Madera y mina de grafito, impacto de cadera entre baldosa y baldosa, velo revoleado, faldas a lo loco aquí y allá, una aspiración ajena.

Frío y dolor punzante extendiéndose por la pelvis desde el costado impactado como aunados en una conspiración de irritación conjunta, los ojos de él clamando al techo como murmurando ¡Se ven los tobillos! ¡Indecencia!

Los primeros pensamientos, para la hoja que había sufrido rayón y rasgón a partes iguales antes de ascender al cielo de la papelería, lo que me obligaba a pasarlo a limpio. Eso me pasa por aplicar tanta fuerza, no, si ya me estaba descoyuntando con la posturita, había sido mejor así. Los segundos: ¡el velo!

Rauda y veloz me senté sobre mis rodillas para recolocármelo, dejando en el ínterin las faldas dementes en modo negra flor. Luego froté la palma contra el hueso golpeado, entre flor y flor bordada fijé la vista en el culpable.

Vi los zapatos color ala de cuervo acabados en punta que seguramente tendrían nombre propio pero que me partan si sabía cuál era, unas piernas semi-interminables cubiertas por la sotana, un busto masculino agradable, todo negrura hasta llegar al alzacuellos que daba paso a una piel tan nacarada como la mía. La nuez prominente, rasgo varonil donde los haya y la sal de la libido cuando hay alzacuellos de por medio, recortaba silueta que era un gusto.

Aunque no era una silueta que me agradase en exceso, demasiada pureza griega para mis inclinaciones. Desde la recta frente que no se sabía cuándo se juntaba con la recta nariz hasta boquita y barbilla. Armonía de más en mi opinión, de esa que hace que te preguntes si también su botafumeiro tendrá el tamaño de las esculturas clásicas.

Era como estar ante un pedazo de mármol sin vida, bonito para decorar, pero nada más. De no ser por la sotana, claro. Las sotanas en un buen maniquí son como poner los glúteos de Sherly en tu vida, te alegran la existencia.

El perfil griego no me miraba. Aquel sacerdote alto, esbelto y treintañero dirigía el azul marino de sus ojos al portón. De tanto mirarle las tupidas pestañas y la aureola de rizos rubios que coronaban frente de marfil y cejas juro por Dios que depiladas, tardé en darme cuenta de que lo que captaba tanta atención eran mis hijos.

Él también tardó lo suyo en tener la delicadeza de tender su mano desnuda a mi guante de cuero, a ver si se pensaba que era fácil levantarse con ese mamotreto. Tiró de mí y, tras el impulso, aprovechó la unión para celebrar el besamanos.

- Doña Leonor.

- Padre Saint John.

Continuará...

¿Qué artimaña habrá usado Leona para desaparecer? ¡Las pistas están ahí! Aunque da igual adivinarlo o no, porque se desvelará en el próximo capítulo. Por lo demás, un moreno, un castaño barbarroja y un rubiales entran en un bar... ¡Ya tenemos la paleta de colores naturales completa!

¡Espero que os haya gustado! Voy a intentar publicar los siguientes capítulos más rápido, tengo unas clases con el decano que no sirven absolutamente para nada y aprovecho para escribir. Si no lo consigo... lo siento, hago lo que puedo.

Por cierto, ¿no os encanta el contraste entre la imagen del capítulo anterior y esta? Son diametralmente opuestas, incluso en las posturas. XD

martes, 27 de septiembre de 2016

DA:I - Escalando el muro


¡Saludos a los que pasen por aquí! He estado bastante enferma esta semana pasada, calamidad. Cómo envidio a los Lobeznos de la vida que van por ahí con una salud de hierro.

En fin, para celebrar la recuperación de esa cosa tan transitoria llamada salud y el éxito de la última entrada, he aquí una desternillante tira de, cómo no, Dragon Age: Inquisition. El título es un juego de palabras con con wall (muro) y Blackwall (muro negro, ya imaginamos qué (͡ ͡° ͜ ʖ ͡ ͡°)).

La cara de "Pos vale" de la Inqui... XD

domingo, 11 de septiembre de 2016

Mystic Messenger


¡Madre mía! No puede ser, ¿será...? ¿Después de DOS años y un puñetero mes, será...?

¡Lo es, damas y damiselas que ya me habréis abandonado hace tiempo, la mano de la productora y escritora de las espero entretenidas y exhaustivas críticas de Starstruck LoveForbidden Love, The Cinderella ContractIt's Our Secret y Sweet Scandal que soy yo misma ha vuelto con motivo de llevar a cabo entusiasmada perdida la flamante crítica de... ¡Mystic Messenger!

Este tipo de entradas pertenece, cómo no repetirlo tras los dos siglos, a la sección Videojuegos que me alegran el día, pero para facilitaros la vida en caso de que queráis verlos todos sin que se mezclen con el par de juegos de otra clase, también se separa en la subsección Juegos Otome para el móvil. Explícito. No tiene pérdida, pero para que no os preocupéis lo voy repitiendo en cada entrada.

¿Y qué juego es el que me ha traído de vuelta a la acción reseñera después de tan largo lapso de descanso? Ni más ni menos que el maravilloso, innovador y francamente una alegría para las retinas por cansadas que se queden a las ocho horitas de nada que aquel cuyo nombre ya he mencionado hace dos párrafos...

Como una ola,
esta joya llegó a mi vida~♪

Los juegos de citas para móvil son una cosa curiosa. Al principio, como en un baile de cuento de hadas, te enamoras. No necesitas más que idea y ambiente para dejarte conquistar y, poco después, te consume el síndrome de Pokémon y quieres apoderarte de todos y cada uno de los que hay disponibles a riesgo de sacrificar la capacidad del cacharro que alguna vez usaste como teléfono. 

Con el tiempo, sin embargo, te percatas de que disfrutado uno, disfrutados todos. De que estos otomes son espejos unos de otros y te hacen perder la juventud esperando a que te den puntos de acción o billetes o cualquier otro método fragmentario para pasar de capítulo. Pasa un día, luego otro, y cuando te quieres dar cuenta los abandonas porque no te suscitan más que hastío, pereza...

Y un buen día, de pura casualidad, te encuentras con una joya que te rompe las reglas establecidas, que sobresale, que se deshace de todo aquello que te incordiaba de los demás y te inunda con algo sencillamente... refrescante. Como una ola~♪

¿Cansada como lo estoy yo de los juegos de citas para móviles supuestamente gratuitos que te presionan para sucumbir a las microtransacciones para acabar con esta tortura? La compañía coreana Cheritz🍒 comprende nuestro dolor y lo rentable que es, pero en lugar de sacarnos los cuartos a punta de príncipes 2D nos ofrece algo de calidad. Y me gusta tantísimo su jugabilidad que en lugar de abrumaros con las imágenes que Mystic Messenger reparte a espuertas ¡voy a poneros las capturas del juego propiamente dicho!

Ahora bien, lo primero es lo primero: vamos con la sinopsis en cursiva de mi puño y letra de teclado, seguida por la explicación sobre el funcionamiento básico, cómo son los personajes y cómo las características que lo definen en conjunto, los puntos buenos y los malos, así como mi propio punto de vista diseminado aquí y allá.

La sinopsis.

Érase que una chica indefinida cuyo físico u ocupación laboral/estudiantil importan un pepino está un día tan tranquila trasteando con su teléfono cuando, ¡de pronto!, recibe el mensaje de un desconocido llamado Desconocido, quien le dice que ha encontrado un móvil perdido y le pide a la indefinida que vaya a una dirección concreta para devolverlo.

Érase que la muchacha, aunque tenga opciones de diálogo para resistirse, acaba yendo a la dirección y termina en un apartamento cuya cerradura es una contraseña que Desconocido le facilita. ¿Qué hace nuestra protagonista? Pues de perdidos al río, entra para adentro y encuentra una aplicación muy especial... el chat de la RFA ("Rika's Fundraising Association").

Érase una protagonista que se apunta a un bombardeo y también al selecto grupo, donde se encargará de la organización de las fiestas benéficas y, cómo no, de encontrar el amor... o no, pues esa es tu elección. ¿Quieres enamorarte? ¿Cultivar una refrescante amistad? ¿Resolver el misterio? ¿Quieres ser inteligente y amable? ¿Prefieres ser insensible y de las que se quejan de que el sol se refleja en el agua? ¿Optas por ver el mundo arder? Tuyas son las elecciones y tuyas las opciones de diálogo.

Así empieza una historia de amistad, amor y diversión que se deja de gaitas y desmantela la pesadez establecida por los predecesores del género otome. He visto excusas peores para sumergirnos en la aventura, ¡vamos!

Afafaf La jugabilidad.

¡Por fin! Esta jugabilidad me ha enseñado una vez más la diferencia entre "simple" y "sencillo". En general las mecánicas siempre son simples en este tipo de juegos, pero Mystic Messenger es sencillo. No te hace perder el tiempo en ponerle ropita a tu avatar ni en jugar a ruletas ni en esperar premios diarios: todo eso sobra. A Cheritz🍒 le basta con ofrecerte una diversión desnuda.

La kinestética (o sensación de juego) directamente no existe en el 90% de Mystic Messenger. Por supuesto, debes someterte a la fantasía a la que te invita, pero la mayor parte del tiempo solo eres tú y tu móvil. Este messenger místico aprovecha al máximo su condición de aplicación de móvil y basa su jugabilidad en el chat, los sms, los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. ¿El otro 10%? Pues son pequeñas escenas de novela visual que literalmente se titulan "Visual Novel Mode" y en la mayoría de las cuales no intervienes, cuya función es conocer más a fondo al objetivo personaje.

Ni siquiera tienes que romperte el alma en acumular ni puntos de acción diarios ni sucedáneos, la cosa sucede simple y llanamente tal que así: el elenco de personajes escoge una hora y minutos X para charlar sobre algo (el argumento) y tú solo tienes que estar presente para intervenir. Como la vida internauta misma, como en un grupo de chat cualquiera, solo que te salen corazones del color de tal o cual personaje cuando respondes a su gusto y te ganas su respeto. Cuando terminé la ruta de Zen tenía más de ochocientos, no es difícil.

Lo mismo ocurre con los sms (con los personajes), los correos electrónicos (con los invitados a la fiesta que van saliendo y a quienes tienes que enviar tres respuestas correctas para que acudan) y las llamadas telefónicas (con las voces en coreano de los personajes gracias a Dios subtituladas), aunque estas últimas en menor medida porque las intervenciones son opciones de diálogo escritas por motivos obvios de facilitar las cosas a ambas partes, tanto al juego como a la jugadora (se siente, minoría varonil).

Podría decir que destaca el hecho de que todo ello sea a tiempo real durante los once días que dura cada ruta, pero en lo que verdaderamente sobresale en Mystic Messenger es la naturalidad. Todos los personajes se comportan de forma muy humana. Cuelgan fotos, cambian su avatar y frase de perfil constantemente, te envían mensajes para regodearse en la broma que acaban de echarle a otro personaje confabulados contigo, te hacen confidencias, estés presente o no tienen sus propias dinámicas con el resto... casi parece un chat de amigos real, es decir, es una ¡buena simulación! Y eso es más de lo que puedo decir de la mayoría de juegos de este género, incluso como fan del mismo.

La jugabilidad continúa~

Argumento y jugabilidad están tan estrechamente ligados que no puedo más que aplaudir... y comentar un poco ambos a la vez. Todos excepto la prota porque es más austera tienen a su disposición una serie de herramientas visuales para el chat, pero lo usan de forma distinta acorde a su personalidad.

Cada personaje tiene su forma de expresarse, sus emoticonos, sus bocadillos (por ejemplo, Zen, presente en la imagen de arriba, usa estos bocadillos de corazoncitos cuando se pone a flirtear contigo o con su reflejo en el espejo y quién puede culparle, mientras que Jumin utiliza un bocadillo con rosas blancas cuando quiere sentar cátedra o hablar de su gata).

En resumidas cuentas: el otome ofrece una nueva sencillez en su jugabilidad que no pone a prueba nuestra paciencia, las rutas duran lo justo y necesario para que no queramos fregar el asfalto con el teléfono, los chats, llamadas y demás son lo más natural que te puedas encontrar y la propuesta es la mar de original.

¿Dónde está el truco? Cheritz🍒 sigue siendo una compañía que quiere ganarse un dinerillo, ¡a mí no me engañas! De acuerdo, lo admito, hay una cosa llamada hourglass ("reloj de arena" de toda la vida) que puedes acumular o comprar para lo que confesaré en unos párrafos más abajo.

Pero, a diferencia de mil y un hermanos del género, no nos lo restriega por la cara haciéndonos la vida jugable imposible, sino que simplemente tiene bloqueadas dos de las rutas (Jumin y 707) y los after endings, cosa que con los fallos de sistema ocasionales que hay se puede conseguir gratis sin matarse porque se suelen disculpar dándote relojes.

Ahora bien, pese a todas las mencionadas bondades o mejor dicho a causa de ellas y añadiendo que por lo general las opciones de diálogo están bastante claras (¿qué eliges, ser una borde insensible egoísta o una adulta amable y comprensiva? ¡Premio!), los desarrolladores debieron pensar que sería demasiado fácil pasarse el juego tan ricamente, de modo que lo hicieron... MUY... exigente.

Tienes chats, la sal del juego porque en ellos reside el argumento y tus elecciones para escoger romance o amistad y llegar al final feliz... cada dos... por tres. Por supuesto, eres libre de dejar que los personajes hablen entre ellos sin interactuar ni estar obviamente presente, pero si te da por saltarte los chats de madrugada los once días seguidos, ¡PUM! Bad ending. Y hay un surtido de esos.

¡Ajá, lo has adivinado! Para eso están los relojes de arena, para revertir el tiempo y asistir a esos chats que te has perdido por no estar enganchada al móvil con una guía de horarios en mano. No obstante, como aquí todo va a pedir de boca, una se puede ahorrar los cinco relojes que cuesta cada chat perdido simplemente estando pendiente o cofofofmanipulandoelrelojdelmóvilcofofofofof.

Los personajes. 

Y vamos con los personajes que, como ya he dicho a bombo y platillo durante el comentario de la jugabilidad más largo que he escrito nunca, ¡son de lo más humanos! Si los humanos fueran modelos sexys en 2D. No obstante, debo decir que la que más me ha impactado es la protagonista. Es. Inteligente. No solo inteligente, ¡es divertida! ¡Chispeante! ¡Por Dios, una de las respuestas puede ser lololol y otra omgomgomg! ¿¡Cuándo ha pasado esto en la Historia de los juegos de citas, ya no digamos en los de móvil?! ¿¡Cuándo hemos tenido la oportunidad de manejar una protagonista que no sea una cabezahueca de las que les susurras al oído y oyes eco?!

Por supuesto, en ocasiones tienes que sacrificarte para acumular más corazones (en el caso de Zen hay unos cuantos chats en los que hay que comportarse como una fan), pero en un santiamén vuelves a recuperar la personalidad agradable. Por supuesto, puedes elegir malas opciones de diálogo y ser una cretina con pájaros por cerebro, pero ¿por qué ibas a hacerlo?

En fin, vayamos a los personajes. No hablaré de Rika, la chica que fallece dos años antes de tu llegada y la coordinadora de la RFA a quien suples, ni de su novio V, que mueve los hilos de la fundación, ya que pese a que su sombra está siempre presente en el juego, los importantes son con los que de verdad hablas. Pero son unos santos, ¿eh? Al lío...

Zen: un actor de preferencia musical de 24 años. Es albino, más bello que el sol Y LO SABE. Acostumbra a bromear sobre lo subyugado que se queda cada mañana al mirarse al espejo, por lo que se le puede considerar un pelín narcisista... no está lejos de la realidad, pero no es lo principal de su personalidad. Lo primordial es que es un romántico empedernido, un chico agradable con un buen sentido del humor, sensible y cariñoso como un perrito. Protector, amable y tan dedicado a su pasión por la actuación como al amor, es un hombre con el que siempre podrás contar. No tiene novia, porque ni tiene tiempo ni sería bueno para su carrera por dispuesto que esté a entregarse a un romance de novela y porque para eso ¡estás tú!

Es tremendamente alérgico a los gatos, le fastidia la gente que lo soluciona todo con dinero y las formas sucias de medrar en su ámbito laboral (pues él solo quiere destacar profesionalmente por su talento). Es un hombre hecho a sí mismo que vive por su cuenta desde la adolescencia por problemas familiares relacionados con su belleza natural. Cuando se enfada, no hay quien le chiste, y suele llevar razón porque la ira solo aparece ante situaciones límite, del mismo modo que la tristeza ante la injusticia. Se metió en la RFA gracias a Rika, que tres años antes de la historia del juego apareció como fan suya. No se lleva bien con Jumin, pero con el resto es un amor. Le gusta chinchar a Yoosung.

Como comentario extra, algo que me ha sorprendido: se define como un chico celosón, pero en tu dinámica con él no lo he visto así. Es muy gentil y no te obliga a nada, de un romanticismo puro, pero ya sabéis que en oriente es muy sexy que un chico te diga "estás tan guapa con ese vestido que no quiero que otros chicos te vean" y esas cosas machistas, de modo que le toca decirte alguna que otra frase posesiva (y se cuentan con los dedos de una mano). Sin embargo, no se pone en modo dominante jamás de los jamases y él mismo se dice que no debería de pensar así y controlarse. Como si no se comportara como un auténtico príncipe de cuento, pero ¡eh! Es muy raro encontrar esa pequeña reflexión en estos juegos.

Yoosung: universitario y gamer, enganchado al videojuego LOLOL. Es el más joven del grupo con tan solo 21 años y, supongo que porque viene a ser el shota del juego, el más inocente. Viene de un hogar estable, sus padres son funcionarios y da la impresión de estar mimado para bien. Al igual que Zen, es un romántico que se queja de la carencia de novia, pero tampoco le quita el sueño. No, lo que le quita el sueño es LOLOL. Muy tierno, extremadamente dulce, simpático y divertido. Tiene habilidad para hacer un montón de cosas, pero la única afición que no cambia con las estaciones es la videojugadora. Actualmente está en el club de astronomía y disfruta de su vida estudiantil.

Todos los del grupo están empecinados en que abandone su zona de confort tridimensional y se dedique a cosas más importantes, aunque en el fondo lo que quieren es chincharle. Todos chinchan a Yoosung, sobre todo 707. Está dentro de la RFA por... nepotismo (XD). Rika era su prima y se llevaban a las mil maravillas. La echa mucho de menos y está enfadado con V por distanciarse, por no hablar de que siente que desde que ella no está nadie le comprende. Pese a ello, es el chico más alegre que te podrás encontrar.

Jaehee: ¡la otra chica del grupo aparte de ti! Y se alegra de tener a un miembro de su sexo en el grupo al fin. Es la secretaria de Jumin desde hace dos años, y ella tiene 26. Su estilo es tomboy, de chico, algo que se debe a la pura funcionalidad. Siempre eficiente y dando el 100%, aunque parezca tenerlo todo bajo control, en realidad está muy estresada por el exceso de trabajo y por las extralimitaciones que se toma su jefe, hasta el punto de usarla de niñera de su gata (Jumin es un poco esclavista). Su ilusión es fundar su propia empresita y librarse del secretariado. Formal hasta en cómo escribe, de corazón puro y benévolo, es una amiga en quien confiar.

Sí, amiga: ¡su ruta es de amistad! Jaehee es heterosexual y está loquita por Zen, si bien se mantiene en el filo de ¿es la fan nº1 que como ser viviente con dos ojos en la cara sabe apreciar sus abdominales (como ella insiste en describirse) o su interés va más allá? El caso es que si le enseñas una foto suya y le preguntas si le parece guapo dirá: "¿Son las rosas rojas? ¿El cielo azul? ¿El agua transparente?". Se unió a la RFA en cuanto comenzó a trabajar para Jumin y permanece gran parte de su tiempo entre cansada de dar el callo por dinero y preocupada por el bienestar ajeno (menos de su jefe). Le tiene una tirria muy grande a la gata de Jumin.

Jumin: ¡el famoso jefe, jovencísimo director de una empresa a sus 27 años! Esto se debe a que su padre está ocupado yendo de flor en flor y delega en él como quien no quiere la cosa. A causa de esa influencia paterna, si Zen es un romántico empedernido alérgico a los gatos, Jumin es amante de los gatos y alérgico a las mujeres. Es totalmente la contrapartida de Zen, ya que ni se plantea una relación romántica debido al ejemplo que ha sentado el mujeriego de su padre, le gusta el dinero y adora por encima de todas las cosas a su gata Elizabeth 3ª. Si cuelga fotos son de ella, pretende que el mundo entero comparta su amor incondicional por ella, ha convencido a su empresa de comercializar comida para gatos con Elizabeth 3ª como imagen, cada vez que habla con Zen es para dejarle caer que sea el modelo del anuncio de ese pienso...

Serio, responsable hasta la médula, de carácter sereno e incluso algo frío y distante (hasta que le mientas a Eli), este hombre de negocios de modales caballerescos tiene un gusto declarado por el esclavismo (en broma, pero pobre Jaehee) y no se anda con medias tintas cuando se le necesita. A no ser que le hablen de Elizabeth 3ª, estoy convencida de que viene un terrorista amante de los gatos y lo invita a cenar. Lleva en la RFA desde los inicios por su amistad con V. Aunque a Zen le molesta su forma de "solucionar las cosas con dinero", Jumin le tiene en alta estima. A Jaehee la tiene frita, pero todos le respetan, los demás se llevan bien con él y es el tío más jodidamente masculino del juego.

707: también conocido como Luciel, el hacker de la RFA y el bromista del grupo, de tan solo 22 años. Bromista a más no poder, alegre y dicharachero pero con un pasado oscuro con problemas familiares gordos de por medio, 707 se erige como el más picaruelo del elenco. Disfruta enormemente invadiendo la privacidad ajena y chinchando a lo loco al inocente Yoosung con bromas pesadas. La dinámica con él es diversión asegurada. Le debe mucho a V, tiene buena relación con Jumin y con los demás está a partir un piñón si las cosas van bien. Si quieres pasarlo bien y hacer trastadas, él es tu hombre, ¡pero cuidado! Es un hacker con tendencias de acosador. Y tiene la casa hecha un asco.

Le gusta es crossplay (vamos, que se traviste, y está más femenino que tú y lo sabes), las gamberradas y lo hortera. Lleva en la RFA desde el inicio de los tiempos, básicamente porque entre él y V diseñaron la aplicación. Adora a la minina de Jumin, cosa que por raro que parezca a él no le gusta un pelo... por lo visto 707 juega con ella de forma un poco extrema. ¡Tranquilas, aquí no hay maltrato animal! Solo es más pesado que una vaca en brazos con el animalito.

¿Mi favorito? Oh, cómo voy a elegir a uno solo, son todos tan magníficos que... je, je, je...

Lo bueno y lo malo... ಡ౪ಡ

Ahora en serio, me ha sorprendido gratamente sentirme identificada con absolutamente todos los descritos, no hay ninguno con el que no tenga por lo menos algo en común, aunque con quien más comparto es con Jumin. XD

¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Pues un par de cosillas...

LO BUENO:

· ¡La protagonista es un ser humano razonable! ¡La protagonista tiene dos dedos de frente! ¡¡¡Es más lista que un zapato!!!
· Las mecánicas, sencillas, sobrias, funcionales.
· Todos y cada uno de los personajes principales poseen una personalidad bien trabajada.
· Tenemos a nuestra disposición una ruta de amistad femenina con sus finales buenos y malos ¡y no es un premio de consolación! ¡Qué refrescante!
· La naturalidad que empapa el título.
· Los diálogos. ¡Oh, los diálogos!
· Los selfies y fotos que no paran de enviar y que se guardan en un álbum de capacidad considerable, ¡este juego te da lo que quieres!
· Tiene cuatro ranuras de guardado (y una decena más bloqueadas) además del guardado base, por si quieres volver atrás o mirar tus rutas. Yo las juego hasta el final antes de la fiesta del 11er día y las guardo, así si quiero releer los chats no tengo que rehacer la ruta.
· Los After Endings son como darte un segundo postre. ¿Qué pasa después del final feliz? ¡Pues esto!
· Los actores de voz.
· Los chats públicos, los mensajes confidenciales. No hay nada mejor que apoyar a 707 en una de sus bromas a Yoosung y luego carcajearse a su costa en los mensajes privados. Somos malvados. XD
· La belleza visual de todas las imágenes.
· El detalle de que no paren de cambiar sus perfiles.
· El detalle de que el fondo de pantalla del chat sea un cielo azul con nubecitas que conforme pasa el día, se convierte en crepúsculo y luego en noche estrellada.
· El detalle de la exigencia cofofofylastrampascof.
· Es perfectamente gratis.
· Las rutas duran lo justo y necesario, ni le falta ni le sobra.
· Es un simulador que hace honor a su nombre.
· TODO.

LO MALO:

· Que no está en español, por decir algo (aunque viendo cómo han "traducido" Forbidden Love casi lo prefiero).
· Hay algunos fallos de sistema ocasionales que son un incordio, pero como suelen compensártelo con relojes de arena acaba dando igual.
· Si cofofomanipulaselrelojcofof digamos una hora hacia adelante en el presente siempre te da error, así que tienes que mover las agujas temporales siempre en horas pasadas.
· Si eres de las que van con prisas tecleando, acabarás cada dos por tres en el perfil de Jumin porque ¡está ahí, y tú no querías darle, pero la sensibilidad de la pantalla es la que es y estaba ahí!

Y la conclusión final...

En conclusión, Mystic Messenger se ha ganado el galardón de ostentar el título del otome que escapa de los fallos que parecían ser inherentes al género y, si bien no puede ser perfecto porque eso es cosa subjetiva, ¡se acerca mucho! Se ha ganado mi reconocimiento, admiración y corazón. Por todo ello y como no soy de esos profes puñeteros que te quitan medio punto por las buenas, ¡no puedo menos que darle sus bien merecidas cinco estrellas!

¡☆☆☆☆☆!

Espero que la crítica os haya resultado útil, completa o como mínimo tan entretenida como para mí lo ha sido escribirla. ¡Hasta más ver!